La jornada electoral de Bolivia en seis claves

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Los recintos electorales en Bolivia comenzaron a cerrar a las 16:00 hora de Colombia. Sin embargo, los resultados de estas elecciones generales no se darán a conocer esta noche para favorecer, según dice el Tribunal Supremo Electoral, la precisión en la comunicación y evitar errores. Esto es lo que debe saber sobre la jornada en Bolivia.

Con un aparente ambiente de tranquilidad en el país, los bolivianos han salido a participar en masa de las elecciones generales con las que decidirán quién debe ser su nuevo presidente y cuál es el Parlamento que desean para los próximos cinco años. Esto es lo que necesita saber sobre la jornada electoral en Bolivia.

¿Por qué hay elecciones?

Bolivia repite este domingo los comicios generales anulados hace un año en medio de denuncias de fraude a favor de la reelección del entonces presidente, Evo Morales, que son investigadas penalmente y que él niega. Estos polémicos resultados llevaron a la renuncia de Morales y a la posterior instalación de un gobierno interino encabezado por Jeanine Añez.

Unos 7,3 millones de bolivianos estaban llamados a las urnas, en el país y en el exterior para decidir entre cinco candidaturas. El voto es obligatorio para los residentes en Bolivia, pero no para quienes viven fuera. Estos decidirán quién debe ser el nuevo presidente del país y también elegirán la nueva conformación del Parlamento para el próximo quinquenio.

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¿Cómo han sido las elecciones hasta ahora?

Hubo largas filas en algunos recintos, sobre todo en la mañana y hacia el mediodía, por las medidas de bioseguridad exigidas para evitar contagios del coronavirus.

Uno de los sitios de mayor congestión para la votación fue el colegio Franco-Boliviano de La Paz, donde se observaron filas de electores en varias calles que buscaban acceder a las más de cuarenta mesas habilitadas en ese establecimiento.

“Este es un colegio en el que siempre vota mucha gente, pero yo he visto muchísima más que otras elecciones”,le dijo Ximena Machicado, delegada de uno de los partidos políticos que participan en la elección, a Efe.

Sin embargo, el país está preparado para posibles desmanes durante la jornada electoral. El gobierno boliviano desplegó este sábado a unos 23.000 policías y militares para reforzar la seguridad de cara a la crucial elección presidencial del domingo, mientras que dueños de comercios taparon sus tiendas en La Paz temerosos de que puedan desatarse choques entre las distintas fuerzas políticas del país.

“Creo que la gente se está preparando ante ese momento de crisis que esperemos no sea muy largo”, dijo a la AFP Clara Quitalba, una empleada de 49 años que circulaba por El Alto, bastión del Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales y aledaña a La Paz.

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¿Cuándo se conocerán los resultados?

Según dio a conocer el Tribunal Supremo Electoral (TSE), los resultados quizás no se conozcan esta noche. El presidente de este órgano electoral, Salvador Romero, informó antes de que el país fuera a votar que el sistema de conteo rápido, conocido como el sistema Difusión de Resultados Preliminares (Direpre), había quedado suspendido. La decisión se tomó, dijo Romero, para darle prioridad a la certeza por encima de la impaciencia. Es decir, que se busca que los resultados se cuenten de la manera más rápida posible sino que se cuenten de una forma transparente y sin errores.

¿Quiénes son los candidatos?

Los candidatos favoritos son el economista Luis Arce, del Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales, y el expresidente centrista Carlos Mesa (2003-2005), de Comunidad Ciudadana, segundo en los comicios de 2019, que fueron anulados por denuncias de fraude.

Artífice del “milagro” económico bajo Morales (2006-2019), es muy probable que Arce deba ir a un balotaje con Mesa el 29 de noviembre. Sin embargo, no es un escenario imposible.

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¿Es posible una segunda vuelta?

Las encuestas marcaban al candidato a Arce como el favorito con más del 44 % de intención de votos. Detrás de él se encontraba el candidato Mesa, con el 34 % y luego Luis Fernando Camacho, de Creemos, con el 15 %.

Según el Régimen Electoral, para proclamar un presidente se necesita que un candidato obtenga más del 50 % de los votos o que consiga más del 40 % del apoyo popular siempre y cuando tenga una diferencia de al menos 10 % sobre el segundo candidato más votado. En caso de que ninguna de estas condiciones se cumpla, el TSE convocará a una segunda vuelta agendada para el próximo 29 de noviembre.

¿Qué está en juego?

No solo es la presidencia, sino la gobernabilidad como tal lo que se decide con estas elecciones. En los comicios también está en juego la renovación del Parlamento nacional para los próximos cinco años, la clave para garantizar gobernabilidad al ganador.

El candidato Mesa probó de primera mano lo difícil que es gobernar sin apoyo en el Legislativo, cuando fue presidente de 2003 a su renuncia en 2005. Mientras que el expresidente Morales también tuvo dificultades en su primer periodo de 2006-2009, pues sus opositores controlaban el Senado.

En los dos siguientes periodos, el MAS ostentó la mayoría en ambas Cámaras, aunque aquello también le valió críticas por imponerse para aprobar normas resistidas por sus detractores, como las que permitieron habilitar la candidatura de Morales, o evitar la censura al Ejecutivo en casos polémicos.

El Gobierno transitorio de Áñez ha mantenido un pulso político con el Legislativo, que sigue en manos del MAS, con acusaciones mutuas de bloquear iniciativas y vulnerar normas.

Las leyes aprobadas en el Parlamento que Áñez se negó a promulgar fueron firmadas por la presidenta del Senado, la “masista” Eva Copa.

Luego de la gobernabilidad está por supuesto los planes para la recuperación económica del país. Una de las principales misiones del ganador será afrontar el golpe de la pandemia contra la economía boliviana, que registró una caída del 7,9 % de enero a julio y se prevé que cierre el año con un descenso de 6,2 %.

El déficit superó los 2.800 millones de dólares en el primer semestre, una cifra que estaba prevista para todo el año, y el desempleo subió al 11,8 %, datos negativos atribuidos a la cuarentena que rigió en Bolivia desde finales de marzo hasta agosto incluido.

El Ejecutivo interino apeló a créditos internos y externos para cubrir las carencias y paliar la situación con medidas como ayudas sociales y planes de generación de empleo.

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