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Las fallas de la estrategia de seguridad de López Obrador en México

Casi un año después de haber asumido la presidencia del país, hay un escaso progreso en la lucha contra las drogas y los cárteles. La estrategia de atacar "las raíces del problema" aún no ha dado frutos y la violencia está disparada, con cerca de 25.000 homicidios en lo que va corrido del año.

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México.EFE

Once meses han pasado desde que Andrés Manuel López Obrador asumiera con bombos y platillos la presidencia de México. Una de sus primeras promesas fue la de romper con la estrategia de confrontación directa contra el crímen de sus antecesores, que habían llevado al país a un desangramiento sin precedentes en los últimos años. López Obrador prometió otro enfoque, que para pesar de él tampoco parece estar funcionando. 

Los últimos acontecimientos de violencia que han sacudido a México como la masacre de 13 policías en Aguililla, Michoacán, el fallido operativo para detener a Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán en Culiacán, Sinaloa, así como la matanza de nueve integrantes de la familia mormona LeBarón en los límites entre Sonora y Chihuahua, han puesto la atención sobre las políticas de seguridad de México. 

Contrario a lo que esperaba López Obrador, la ola de violencia que vive el país ha mostrado ser peor durante su gobierno que en el último año de su antecesor, Enrique Peña Nieto. 

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Aunque había establecido un plazo de seis meses para reducir la violencia en el país, el presidente López Obrador admitió que la criminalidad no puede disminuir de inmediato en el país, que en lo que va del año registra 25.890 homicidios dolosos, un 2,4 % más que en las mismas fechas del año anterior.

De continuar así, México cerrará 2019 como el año más violento desde que comenzaron los registros pese a los esfuerzos del Ejecutivo de reforzar la seguridad y cambiar la estrategia, atendiendo, según afirman, a las causas del fenómeno.

Algunos estados como Nuevo León o Hidalgo presentan un incremento de los homicidios de más del 50 %, mientras que otros como Baja California Sur o Nayarit han reducido su cifra más de la mitad.

Las cifras representan el segundo registro mensual más alto de homicidios dolosos desde que en 1997 comenzaron a elaborarse las estadísticas.

Desde febrero pasado el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que en su país ya no había guerra contra las drogas en México. Y anunció una nueva estrategia de seguridad que contempla, por ejemplo, dar becas y empleo a jóvenes y evitar que sean reclutados por bandas de narcotráfico.

El gobierno anunció además la creación de la Guardia Nacional, un organismo conformado por policías, militares y marinos, con el objetivo de mantener la seguridad interna.

Pero diferentes sectores del país norteamericano, entre ellos los empresarios, le han pedido acciones más concretas al presidente mexicano. 

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"Nosotros esperamos que las acciones que se están tratando de implementar a través de la Guardia Nacional empiecen a tener resultados porque es evidente que los resultados no se están dando hasta el día de hoy", expresó Carlos Salazar, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) en una rueda de prensa con varios organismos empresariales.

López Obrador "apostó a una tregua con la delincuencia organizada y hoy vemos la consecuencia de ese acuerdo de facto, que no los persigue, que no los combate, pero que tristemente incrementa los índices delictivos en todo el país", acusó de su lado el presidente del opositor Partido Acción Nacional (PAN-derecha), Marko Cortés.

 

Una estrategia fallida

Una patrulla de Policía vigila una de las casa de Joaquín "El Chapo" Guzmán. Foto: Anadolu

Las masacres como la que afectó a la familia LeBarón ocurrida el pasado fin de semana en Chihuahua, así como la matanza de 28 personas en Coatzacoalcos, Veracruz, el pasado mes de septiembre, han recordado los años más intensos de la guerra frontal contra el narcotráfico en México, declarada por el expresidente Felipe Calderón en 2006 y continuada por Peña Nieto desde el 2012. 

Ambos gobiernos buscaron capturar a los líderes de las bandas y carteles. Inclusive durante el período de Peña Nieto se estableció una lista de 122 personas a quienes llamó "objetivos prioritarios".

Sin embargo, la estrategia de "descabezar carteles" como le llamaron algunos especialistas, aumentó el número de homicidios en algunas regiones. Las peleas internas por ocupar el sitio del líder capturado fueron las culpables del incremento.

De hecho, en ambos periodos también hubo un incremento en las masacres, que se convirtieron en una señal de la violencia creciente en México, que tuvo en 2018 el año con el mayor número de homicidios en su historia reciente: se cometieron más de 33.000.

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Esta nueva visión explica el por qué, a pesar de capturar a Ovidio Guzmán, hijo del "Chapo Guzmán", las autoridades mexicanas decidieron liberarlo para evitar un recrudecimiento de la violencia.

"No puede valer más la captura de un delincuente que las vidas de las personas. Ellos tomaron esa decisión y yo la respaldé", argumentó López Obrador en su momento.

Pero al margen de la nueva estrategia, en lo que va de año los carteles mantuvieron sus operaciones, advierten los expertos. En la actualidad, al menos cinco grupos se disputan el control de diferentes zonas del país.

"El narcotráfico no sólo no se fue sino que consolidó su presencia", asegura Carlos Rodríguez Ulloa, de la organización Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (Casede) a la BBC de Londres.

De hecho, al presentar su primer informe de gobierno en materia de seguridad el pasado mes de septiembre, López Obrador reconoció que la inseguridad sigue siendo una tarea pendiente.

"Todavía padecemos de inseguridad y violencia, considero que por la mala estrategia que se aplicó desde el principio", dijo, haciendo referencia al despliegue militar que hizo entonces el gobierno de Felipe Calderón (2006-2012) para contener a los carteles.

 

 

¿Una estrategia mal direccionada?

Alejandro Hope, experto en seguridad, aseguró a Efe que la clave está en atender las causas de la violencia en México a lo que, según él, el Gobierno nunca ha prestado atención.

"El problema de fondo es que no entendemos del todo los resortes de la violencia. Hay factores estructurales, sociodemocráticos, de mercados ilicitos, etcétera, pero no solo es un problema académico, sino que significa que el gobierno opera a ciegas", detalló el experto.

Con esto, Hope se refirió al desconocimiento existente sobre las razones por las que disminuye la violencia en ciertos estados, lo que hace que sea imposible replicar las políticas aplicadas.

Y precisamente esta réplica es por la que aboga el director de la ONG Semáforo Delictivo, Santiago Roel, quien considera que la regulación de las drogas es la única vía para reducir drásticamente las cifras de homicidios.

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"No diría que México sería un país en paz si se regulasen las drogas, pero sí conseguiría las condiciones para lograrlo. Se podría dedicar más tiempo a trabajar en temas (...) más allá de este monstruo oscuro" que representa el narcotráfico, aclaró Roel.

Según dijo la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) este miércoles la estrategia del Gobierno de López Obrador también está lejos de ser la acertada.

Ya que según ellos no existe "coordinación y profesionalización policíaca, ni procuración de administración de justicia, ni prevención del delito", las tres claves para poder reducir la incidencia delictiva.

Según Santiago Roel, para quien la solución está en la regulación de al menos el cannabis y el opio, el Gobierno de Morena no ha dado el paso por miedo a que la sociedad lo confunda con la promoción de estupefacientes y porque la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos utiliza a México como "chivo expiatorio del fracaso de la política de drogas de EE.UU.".

Los organismos mencionados y muchos otros han criticado la pasividad de López Obrador, quien el pasado abril prometió que en seis meses conseguiría reducir las cifras de violencia. 

 

La presión de Estados Unidos

Tras conocer la noticia de la masacre de la comunidad mormona, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció ayuda a México este martes para enfrentar a los cárteles de la droga y le sugirió que debería reactivar la guerra frontal contra los carteles.

"Este es el momento para que México, con la ayuda de EEUU, le declare la guerra a los cárteles de la droga y los borre de la faz de la Tierra. ¡Simplemente esperamos una llamada de su nuevo gran presidente!", escribió Trump en Twitter.

Pero durante su conferencia de prensa diaria, el mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, descartó que su gobierno busque una guerra contra criminales.

"En eso no coincidimos, los que tienen esa manera de pensar, se les respeta (...) lo peor que puede haber es la guerra (...) La guerra es sinónimo de irracionalidad", dijo.

Lo que sí demandó López Obrador es cooperación para reducir el trasiego de armamentos "porque la mayor parte de las armas que entran a México de alto calibre provienen en un 75%" de Estados Unidos.

 

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Las fallas de la estrategia de seguridad de López Obrador en México

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