Las madres de la yihad: ¿Qué haría si su hijo se une al Estado Islámico?

Christine Riverè, condenada a 10 años de presión por seguir los pasos de su hijo en ISIS, no es la única madre que ha caído en la redes de los terroristas.

AFP

Aunque tiene 51 años, los investigadores que llevaban el caso de Christine Riverè la apodaron “la abuela yihadista”. Este viernes, un tribunal de París la condenó a 10 años de prisión por su “compromiso sin falla” con los terroristas y por contribuir a que varias mujeres jóvenes viajaran a Siria para casarse con miembros del Estado islámico, entre ellos su hijo de 27 años.

 Su apodo llegó por ser la mayor de un grupo de 30 mujeres a quienes las autoridades francesas le seguían la pista por supuestos vínculos con el autoproclamado Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés). En el caso de Riverè, las sospechas venían de tres viajes a Siria, supuestas donaciones a la organización terrorista y un hijo en las filas del califato.

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 En 2011, Taylor Vilus se convirtió al islam. Tenía 21 años y era uno de los dos hijos que Riverè había criado como madre soltera y trabajando en una fábrica al occidente de Francia, en el mismo puesto de trabajo al que llegó por primera vez con 16 años.

Cuando Vilus se radicalizó viajó a Tunicia para unirse a un grupo yihadista. Su madre lo siguió y en ese país terminó por adherirse a la ideología de su hijo.

“Sabía que te iba a ir bien, estás hecho para eso”, dice uno de los mensajes que Riverè intercambió con su hijo. El texto data de 2013, la época en que Vilus se había instalado en Siria y estaba empezando a subir de rango dentro del escalafón ISIS.

Un año después, en julio de 2014, la madre orgullosa fue arrestada en medio de los preparativos para mudarse definitivamente para el país en el que estaba su hijo.

 Antes de eso había realizado varias visitas y le había enviado cuantiosas sumas de dinero a Vilus, algo que explicó a las autoridades diciendo que “quería pasar la mayor cantidad de tiempo con mi hijo antes de que muriera”.

“Sé que eso va a pasar, por supuesto, y si pasa, estaré feliz por él i sabré lo que significa para él. Yo sé que tendrá un lugar en el paraíso y quiero lo que él quiere, como cualquier buena mamá”, añadió Riverè.

“Devastada y aliviada al mismo tiempo”

Vilus, el hijo de Christine Riverè, fue arrestado en Turquía en julio de 2015. Viajaba con un pasaporte falso y ahora espera para recibir su condena en Francia. Su caso no es el único el que una madre es protagonista de la historia de un yihadista de origen europeo en el Estado Islámico.

Tomasa Pérez tiene 42 años y nació en Málaga, España. Después de los atentados en las Ramblas de Barcelona, su hijo apareció en un video propagandístico de ISIS en el que, con un castellano con fuerte acento andaluz, decía que la “yihad no tiene fronteras”, que España volvería a ser territorio musulmán como lo fue durante la edad media y que los españoles pagarían por la sangre derramada durante la inquisición.

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Hija de un constructor adinerado, Pérez se enamoró de Abdelah Ahram a los 18 años, cuando v´via en un pequeño municipio cordobés. EL primero de sus seis hijos con Ahram, el que protagoniza el video de ISIS, nació un año después de que Pérez escapara de su casa con su nuevo esposo.

Para 2011 la familia se había instalado en Marruecos cuando llegó la noticia de que Abdelah, el padre, había sido sentenciado a 10 años de prisión por cargos de terrorismo y proyectos suicidas, para los que contaba material explosivo. La condena de su esposo hizo que Pérez emprendiera un viaje que terminó en Siria donde, junto a sus hijos, terminó uniéndose a las filas del Estado Islámico, una opción que Sally Evans, quien al enterearse de la muerte de su hijo Thomas dijo estar “devastada y aliviada al mismo tiempo”.

En algún momento, Thomas Evans decidió abandonar su sueño de convertirse en ingeniero eléctrico para abandonar Buckinghamshire, en Gran Bretaña, y unirse al grupo radical Al-Shabaab en Kenia.

Evans murió en junio de 2015, dos años después de que el grupo terrorista del que era miembro asesinara a 70 personas al interior de un centro comercial en Nairobi. Evans falleció a manos del ejército keniano, tras cuatro años de militancia, y en medio de un ataque a una base militar.

“Siento alivio porque la muerte de mi hijo significa que no será capaz de herir a más gente”, dijo su madre.