Las oscuras actuaciones del director del FBI

El director del FBI, James Comey, sale del gabinete por recomendación del fiscal, Jeff Sessions. ¿Qué sigue?

James Comey, hoy exdirector del FBI. Fue despedido por Trump. AFP

El descubrimiento de los mensajes de correo electrónico de Hillary Clinton que contenían información clasificada, en octubre pasado, a pocos días de las elecciones presidenciales, provocaron que James Comey, director del FBI, alertara al Congreso en una carta pública para que se reabriera una investigación.

Ese hecho cambió la balanza electoral en Estados Unidos, y según dijo Clinton hace apenas unos días, fue una de las principales razones para su derrota. La demócrata lo dijo así: "“Nuestro análisis es que la carta de Comey, sembrando dudas que carecían de base, detuvo nuestro impulso”. Esa comunicación en la que Comey decía que se reabriría la investigación sobre los correos electrónicos que Clinton envió desde un servidor privado cuando era secretaria de Estado, fueron el golpe final para las aspiraciones presidenciales de Clinton.

Ell caso de los correos se había dado por cerrado en julio, pero la carta de Comey lo situó en medio de la campaña y según la excandidata, "la perjudicó".

Desde entonces muchas dudas se generaron en torno a Comey por su manejo de la información. El director del FBI estaba al frente de una investigación sobre los contactos entre el comité de campaña de Trump y autoridades rusas. Se convirtió en uno de los hombres más polémicos del gabinete de Donald Trump, quien lo despidió. "El presidente actuó basado en la clara recomendación del Fiscal General y del Fiscal General Adjunto", informó el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, en una nota oficial.

Cuando llegó a la Casa Blanca (bueno desde antes) se arreciaron las dudas sobre Trump y la mano rusa en las elecciones estadounidenses. De hecho varios funcionarios del mandatario fueron interrogados por el Congreso sobre varios temas: filtraciones a la prensa, las conexiones con el Kremlin, los motivos para investigar… Uno de ellos fue Comey, quien rompió la tradición de no informar sobre investigaciones en curso. “En estas circunstancias extraordinarias, dado el interés público, es apropiado hacerlo”, dijo. 

Dijo que no había evidencias de los nexos Trump-Rusia y confirmó la existencia de la investigación sobre la trama rusa y sus conexiones con el equipo de Trump para derrotar a Hillary Clinton. Hace apenas unos días, otro funcionario suyo renunció por el mismo tema: Rusia. El Asesor Nacional de Seguridad, Michael Flynn, decidió renunciar por dicha investigación.

Se comprobó que Flynn había tenido contactos cercanos con funcionarios del Kremlin y se confirmó que Donald Trump recibió en enero por lo menos dos advertencias sobre dichos contactos, según informó la exsecretaria interina de Justicia, Sally Yates.

En un esperado testimonio bajo juramento, Yates aseguró que seis días después de la investidura del nuevo gobierno mantuvo una reunión con asesores de la Casa Blanca a quienes informó que, en su opinión, Flynn estaba expuesto a "chantaje" por parte de Rusia.

Un día más tarde, Yates participó de una segunda reunión en la Casa Blanca, con los mismos interlocutores, para discutir la situación de Flynn.

Sin embargo, Flynn solamente fue despedido de su cargo 18 días más tarde, después que sus contactos con el embajador ruso en Washington fueron revelados por la prensa.

Yates formuló estas afirmaciones ante la comisión de asuntos jurídicos del Senado, que investiga la alegada interferencia rusa en las elecciones presidenciales que se realizaron el año pasado en Estados Unidos.

De acuerdo con la exfuncionaria, ella y su equipo llegaron a la conclusión que la situación de Flynn se había tornado crítica para la Casa Blanca.

"Esto era un problema porque no solamente creíamos que Rusia sabía de esto sino que además poseía pruebas. Y eso generaba una situación de compromiso, en que el asesor de seguridad podría ser chantajeado por los rusos", dijo Yates.

La funcionaria fue despedida del cargo el día 30 de enero después de circular un memorando interno en el departamento de Justicia orientando a su equipo a distanciarse del primer decreto presidencial con vetos al ingreso de inmigrantes y refugiados de varios países de mayoría musulmana.

"Las historias de colusión entre Rusia y Trump son una broma total", reaccionó el presidente en la noche del lunes en una serie de tuits en los que comentó esta audiencia de tres horas. 

"¿Cuándo esta broma a cuenta del contribuyente va a parar?", se indignó Trump, visiblemente molesto por las investigaciones en curso en el Senado, en la Cámara de Representantes y en el FBI sobre una eventual "coordinación" entre algunos de los allegados al mandatario y Moscú.

 

 

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