La vuelta al mundo en ocho protestas

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El descontento con los gobiernos, el rechazo al racismo y la inconformidad con las medidas adoptadas por la pandemia de coronavirus han llevado a miles de personas a protestar en todo el mundo. Estos son los casos más emblemáticos.

Las protestas que se presentaron en diferentes partes del mundo hicieron que el año pasado terminara caliente. Durante los primeros meses del 2020 la crisis sanitaria parecía haber calmado la indignación y la rabia, sin embargo, desde hace unas semanas han vuelto a estallar masivas manifestaciones en países como Estados Unidos, Bielorrusia, Francia, Alemania, Perú, Tailandia, Líbano e Israel, entre otros. Estos son los casos más notables.

Bielorrusia, sin pronta salida

Ya son cuatro semanas de protestas pacíficas y constantes contra el régimen del presidente Alexandr Lukashenko, sin que se vislumbre una salida a la crisis bielorrusa, convertida en una guerra de desgaste y paciencia que ya ha dejado su impronta en la historia de esta antigua república soviética.

Cuando parecía que Lukashenko, alentado por el respaldo del Kremlin, había tomado la delantera en el tira y afloje, la oposición consiguió congregar este domingo en Minsk a más de 100.000 personas, que desafiaron los carros blindados y el dispositivo de seguridad con que se protegió el mandatario en el Palacio de la Independencia. Por segundo domingo consecutivo, se difundieron imágenes del presidente bielorruso empuñando un fusil Kaláshnikov, en una clara declaración de intenciones de que no renunciará, al menos por ahora, al poder que ostenta desde hace 26 años.

Pero sus adversarios, buscan aumentar la presión sobre Lukashenko también en el exterior: la campaña de la candidata presidencial de la oposición, Svetlana Tijánoskaya, que se declaró ganadora de los comicios del 9 agosto y actualmente está exiliada en Lituania, anunció este lunes una ofensiva en organismos internacionales. El próximo 4 de septiembre Tijanóvskaya presentará al Consejo de Seguridad de la ONU un informe por videoconferencia sobre la situación el Bielorrusia y el 8 del mismo mes hará lo mismo ante la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa.

La líder opositora expresó hoy su preocupación por las recientes declaraciones del presidente ruso, Vladímir Putin, acerca de que ha creado a petición de Lukashenko un contingente policial para enviar al país vecino. “Sería una violación de la soberanía de Bielorrusia y tendría graves consecuencias para las relaciones entre Bielorrusia y Rusia”, declaró Tijanóvskaya, quien recalcó que lo que ocurre en el país es una “protesta popular pacífica contra un régimen que intenta robar unas elecciones y usurpar el poder”, citada por su campaña.

La explosión política en El Líbano

La devastadora explosión en Beirut (Líbano) desató unas de las peores crisis políticas en la historia del país. Fue tal la presión de las personas que el gobierno completo se vio obligado a dimitir. Tras las consultas parlamentarias la mayoría de diputados libaneses designaron el lunes a un nuevo primer ministro, Mustapha Adib, que prometió reformas y un acuerdo con el FMI.

Tras su designación, visitó un barrio destruido por la explosión mortífera en el puerto de Beirut del 4 de agosto, donde dijo “querer la confianza” de la población. “Es la hora de la acción”, afirmó y prometió formar rápidamente un equipo de expertos y de personas competentes que llevarían a cabo reformas “inmediatamente”.

“La tarea que acepté se basa en el hecho de que todas las fuerzas políticas (...) son conscientes de la necesidad de formar un gobierno en un tiempo récord y empezar a poner en marcha reformas, con el punto de partida de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional”, dijo Adib en un discurso en televisión. En un comunicado, el FMI saludó con moderación su designación y reiteró su deseo de que las autoridades libanesas respondan a la emergencia de la crisis del país.

Por su parte, el Banco Mundial (BM) destacó que la explosión causó pérdidas y daños por un monto de entre 6.700 millones y 8.100 millones de dólares (entre 5.600 millones y 6.700 millones de euros). El país necesitaba urgentemente entre 605 millones y 760 millones de dólares para salir del paso, agregó la institución.

Las fracturas en la monarquía tailandesa

Hasta hace unas semanas era el movimiento estudiantil tailandés el único en protestar en contra de las autoridades nacionales. En concreto reclama que se limite el poder de los militares, que han tomado el poder en 13 golpes de Estado desde la abolición de la monarquía absoluta en 1932, y de la monarquía, protegida por una estricta ley de lesa majestad que prescribe penas de hasta 15 años de cárcel para quien insulte a la institución.

Las protestas también se dirigen contra el primer ministro, Prayut Chan-ocha, que encabezó el golpe militar de 2014 y que fue elegido jefe del Gobierno en unas elecciones en 2019 que han sido calificadas de poco transparentes.

La semana pasada dos activistas fueron detenidos por la Policía y retransmitieron en directo su el momento en las redes sociales. Ahora se enfrentan a las acusaciones de haber violado el decreto de estado de emergencia impuesto por el Gobierno para combatir la pandemia y del delito de sedición, entre otras, que podrían conllevar penas de hasta siete años de cárcel.

Otros 11 organizadores de las protestas casi diarias han sido detenidos desde el pasado 7 de agosto y se enfrentan a los mismos cargos, aunque todos ellos han sido puestos en libertad bajo fianza. Los activistas han denunciado que la Policía emitió a finales de julio una orden de detención contra 31 organizadores de las protestas, que comenzaron el pasado 18 del mes pasado.

Ahora, sin embargo, hay un grupo de personas que se ha unido en redes sociales y portales de internet para defender a la monarquía. Se trata de los miembros de Thai Pakdee (“Tailandeses Leales”, en tailandés), un colectivo que entregó este lunes una carta en la Embajada japonesa en Bangkok para pedir que impida las actividades de un activista antimonárquico tailandés exiliado en Japón.

Un representante del grupo, Akarakij Noonchan, dijo a los medios que las autoridades japonesas deberían impedir el activismo de Pavin Chachavalpongpun, profesor universitario en la ciudad japonesa de Kioto y fundador de un grupo antimonárquico en Facebook con más de 900.000 seguidores.

Los usuarios del grupo de Facebook creado por Pavin, “Royalist Marketplace”, debaten sobre la monarquía, un tema tabú hasta hace poco en Tailandia, y sobre las manifestaciones lideradas por los estudiantes contra las élites promilitares y promonárquicas.

“El año pasado, mis hijos mostraban respeto a las estatuas reales, pero desde los mensajes (antimonárquicos) que se publican en las redes sociales, nuestra relación familiar está empeorando”, señaló Akarajij, acompañado de manifestantes vestidos de amarillo, color asociado a la monarquía.

Netanyahu no encuentra la calma

Benjamin Netanyahu no ha logrado estabilizar la situación política del país. Desde hace cerca de 10 semanas miles personas salen a las calles de diferentes ciudades para protestar en contra de la corrupción y de la mala gestión durante la crisis sanitaria. El pasado sábado la residencia del mandatario se vio rodeada de gente pidiendo su salida del gobierno.

Según el diario Haaretz al lugar llegaron cerca de 20.000 personas. Y es que al juicio que hay actualmente en su contra por cohecho, fraude y abuso de confianza en tres casos separados de corrupción, se ha sumado el juicio de esta parte de la sociedad, que lo acusa de no haber manejado responsablemente la pandemia y de abandonar a los cientos de miles que perdieron sus trabajos en los últimos meses, en los que el desempleo ha pasado de un 3,3% a un 21%.

Así, las protestas semanales anticorrupción, hasta ahora marginales y lideradas por gente mayor, han sido propulsadas por nuevos y diversos grupos que optaron por unirse para dar más fuerza y visibilidad a sus reclamaciones.

“Lentamente la gente está entendiendo que todo empieza y termina con Netanyahu y que hay una conexión directa entre la situación económica de la población y el desempeño de este Gobierno”, explica a Efe Amir Haskel, exgeneral del Ejército y fundador del llamado Movimiento de las Sillas.

Para el analista político Amir Oren, a diferencia de otras manifestaciones del pasado, “estas protestas van para largo porque la pandemia puede durar mucho tiempo y son precisamente las restricciones implementadas para detener al virus las que sacan a la gente a la calle porque no le alcanza el dinero”.

Consultado sobre la posibilidad de generar un cambio real, Oren dice a Efe que “podrían desencadenar nuevas elecciones”, ya sea por presión a Netanyahu o a sus socios de coalición, y cree que las manifestaciones continuarán “hasta que se satisfagan sus demandas”

Hasta en Guayana hay protestas

En Guyana los aires también están agitados. La policía dispersó este lunes con balas de goma una de las sucesivas manifestaciones que se vienen dando desde el viernes en la población de Belladrum, al norte, y varias aldeas adyacentes, y reportó la captura de dos personas, en medio de unas protestas contra lo que los pobladores consideran un trato injusto hacia el jefe policial de la zona, detenido por presunto fraude electoral.

Tras una larga investigación, las autoridades detuvieron el martes de la semana pasada al responsable policial del Distrito Cuatro Clairmont Mingo por haber supuestamente manipulado votos el día de las elecciones generales del pasado 2 de marzo y, además, manipular el contenido de varias urnas dicha jornada. Desde su detención, Mingo ha estado encarcelado y se le ha denegado la libertad bajo fianza, lo que algunos manifestantes consideran como un trato injusto hacia el que fue su jefe policial.

La zona de Belladrum fue escenario en varias ocasiones de violentas manifestaciones desde los comicios del 2 de marzo hasta el 2 de agosto, día en que fue declarado ganador Irfaan Ali, del hasta ese entonces opositor Partido Progresista del Pueblo (PPP). Las protestas se tornaron violentas este pasado domingo, cuando la policía entró en acción para retirar varias barricadas. En Belladrum y aldeas adyacentes fueron situadas este lunes más barricadas móviles y escombros a las que se prendió fuego.

El movimiento negacionista se extiende por Europa

Las protestas de negacionistas del coronavirus y de opositores al uso del tapabocas, apoyadas por miembros de la extrema derecha, se han extendido desde Berlín hasta Londres y París.

En la capital alemana, donde más se ha sentido este movimiento, ya se teme una radicalización de los manifestantes. El pasado fin de semana, cientos de asistentes a una marcha contra el uso de las mascarillas intentaron asaltar el Parlamento nacional.

El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, manifestó que esto era intolerable, pues se trata de un “ataque insoportable al corazón de nuestra democracia”. El político se quejó de los “excesos de la extrema derecha”, pues los manifestantes comenzaron a portar “banderas del Reich” con los colores negro, blanco y rojo en evocación del Imperio desaparecido en 1919 tras la Primera Guerra Mundial.

“Nunca lo toleraremos”, dijo Steinmeier, considerado como el referente moral del país.

La protesta tuvo lugar dos días después del anuncio del gobierno de Angela Merkel de nuevas restricciones ante el recrudecimiento de las infecciones.

La marcha, que contó con cerca de 40.000 personas, estuvo integrada por militantes antivacunas, conspiracioncitas, ciudadanos preocupados por las restricciones relacionadas con la pandemia, pero también, cada vez más, según las autoridades, simpatizantes de extrema derecha.

Y si bien en París y Londres las protestas no han sido tan concurridas como en Berlín, las concentraciones de los antivacunas y opositores al tapabocas comienzan a preocupar a las autoridades, pues se teme que estas concentraciones deterioren los esfuerzos de los gobiernos locales por contener la propagación del COVID-19.

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