500 AÑOS DE LA REFORMA PROTESTANTE

Las reformadoras

La mujer fue relegada a un segundo plano,  pues la mayoría no sabía leer ni escribir.  Eran mujeres pobres, campesinas. Pero no fue obstáculo para que lucharan con sus esposos y líderes, y jugaron papel vital en la difusión y consolidación de los postulados
reformadores.

Solo ahora, con ocasión de la celebración de los 500 años de la Reforma Protestante, se evidencian los aportes que un  sinnúmero de mujeres hicieron, no solo a este movimiento, sino en general a los cambios estructurales que experimentó
la sociedad y que derivaron de la causa reformadora en Alemania. (Puede ver nuestro especial de los 500 años de la Reforma protestante aquí)

Aportes que poco o nada se registraron. El reconocimiento fue para los hombres.La mujer fue relegada a un segundo plano,  pues la mayoría no sabía leer ni escribir.  Eran mujeres pobres, campesinas. Pero no fue obstáculo para que lucharan con sus esposos y líderes, y jugaron papel vital en la difusión y consolidación de los postulados reformadores.

La Federación Luterana Mundial destaca el papel de Catalina de Bora, esposa de Martín Lutero en el proceso “Mujeres  en Movimiento”. Con este proceso se quiere significar que “la Reforma permanece como un movimiento del espíritu de Dios, de un viento que no se puede controlar y llega a los corazones y mentes de las personas”, según expresó el reverendo Martín Junge.

La Comunión Mundial de Iglesias Reformadas también promueve el debate del papel de la mujer en el tiempo de la Reforma y su incidencia en el contexto local y global actual. El Consejo Mundial de Iglesias exalta igualmente la justicia de género, haciendo un gran aporte a la construcción de la paz justa y a la vida abundante que el pueblo cristiano debe incentivar en el mundo actual.

Las mujeres del siglo XVI fueron conscientes del mundo que les circundaba e hicieron sentir su presencia en la transformación
de sus difíciles realidades económicas, políticas, religiosas y sociales. Al lado de Lutero, Calvino y otros reformadores,  lucharon por desarrollar y llevar a la práctica el pensamiento de la Reforma y se constituyeron en pilares de cambios que impactaron las bases de la sociedad.

Fueron mujeres que conocieron el funcionamiento de la sociedad, los negocios o los centros de interés social. Conocedoras de
la Biblia, la ciencia médica o las artes, entendieron el valor de la educación para el pueblo, para crear centros de estudio de la palabra de Dios y para hacer realidad el sacerdocio universal, incluidas como ciudadanas.

También hubo predicadoras que aportaron económicamente a la causa de la Reforma, que se atrevieron a desafiar a las  autoridades eclesiásticas y civiles y que, en algunas situaciones, llegaron a criticar a los reformadores. Para Claudette Bein Ulrich, catedrática de la Universidad de Hamburgo, en Alemania, “la Reforma no habría acontecido sin la adhesión y acción de las mujeres”.

Debido a que la Reforma fue un movimiento masivo desde la familia, la escuela, la iglesia, las artes o los círculos académicos, en las aldeas, en los mercados o en los conventos, es obvio deducir que allí estaban las mujeres. La Reforma rompió con el celibato y el convento, destacando la vida familiar y el matrimonio como sagrados, así abrió la participación de las mujeres.

De tal manera que surgió una nueva institución: la casa pastoral, organizada por familias de clérigos casados que recibían en
su hogar a estudiantes, a refugiados, a pobres. Era un lugar de acogida, como un hogar de paso para reformadores. De tal manera que las mujeres podían ser partícipes de conversaciones, debates y decisiones.

Ejemplo de estas casas pastorales son las de Lutero y Catalina, Juan Calvino e Idelette, y otras. Aunque las fuentes y registros
son pocos, se pueden destacar algunas de esas mujeres que aportaron a la Reforma.

*Trabajo conjunto con El Medio Comunica