Fanáticos amenazan con repetir el tiroteo

Lecciones de Columbine: dos décadas después de la masacre

El evento que marcó una nueva era de horror en Estados Unidos, y que reveló las amenazas de las flexibles leyes de porte de armas, continúa inspirando masacres similares. Esta semana una fanática de la historia quiso repetir el tiroteo. ¿Qué ha cambiado en 20 años?

El tiroteo de Columbine fue el primero en provocar un debate sobre porte de armas en EE.UU.AP

Han pasado 20 años desde que Eric Harris y Dylan Klebold, de 18 y 17 años respectivamente, entraron a la Secundaria de Columbine en Colorado, Estados Unidos, y dispararon contra sus compañeros de escuela y el personal de esa institución. Asesinaron a 13 personas antes de suicidarse. Si bien hubo otras masacres antes de esta, el tiroteo de Columbine fue el primero en provocar un gran debate sobre las leyes de porte de armas en el país y sobre el acoso en las escuelas, entre otras temáticas. Hoy, muchos de los sobrevivientes al ataque ya se han convertido en padres, como Kacey Ruegsegger Johnson, quien, tras su experiencia, envía temerosa a sus hijos a la escuela y les pide que se reporten constantemente, pues las condiciones del país no han cambiado desde que ella se salvó de morir, y los jóvenes todavía están expuestos al peligro en las escuelas.

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The Washington Post calcula que en la era pos Columbine más de 233.000 niños han estado expuestos a la violencia con armas de fuego durante sus clases. Además, Gun Violence Archive, organización que recopila las cifras de los tiroteos en el país, reveló números aterradores esta semana sobre los incidentes con armas en el país: en 2018 hubo un promedio de casi un tiroteo masivo por día, con 373 muertos y 1.374 víctimas. En 2019 el archivo de este portal ya ha registrado 80 casos. La mayoría de los estadounidenses creen, según encuestas, que las escuelas y los lugares de culto, como las mezquitas, se han convertido en “lugares menos seguros”.

Columbine también fue el primer evento de este tipo en causar gran conmoción entre la sociedad estadounidense, pues fue masivamente registrado por los medios de comunicación. Según expertos, Columbine fue un horror que definió la era digital naciente. Tanto la cadena Fox News como CNN batieron sus récords de rating con el cubrimiento de la masacre. La noticia estaba en los chats de los primitivos celulares a comienzos de la década de 2000, en las conversaciones de pasillo y, por supuesto, en internet, donde seguidores de la masacre les crearon culto a los asesinos.

En algunos portales los adolescentes que simpatizaban con el perfil de los tiradores -creado y difundido por los medios- declaraban su amor a Harris y Klebold. Las terroríficas escenas de niños escapando de las balas fueron portada de revistas y periódicos hasta que surgió la pregunta: ¿Por qué estos dos estudiantes mataron a sus compañeros?

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Muchas teorías salieron a la luz. Se culpó a los videojuegos, al movimiento gótico, a una especie de grupo de odio llamado Trenchcoat Mafia, que supuestamente quería vengarse de quienes les hicieron matoneo, y a varios géneros de música. Todas esas construcciones narrativas que surgieron de la masacre, y que difundió la prensa, quedaron en la mente de los jóvenes de esa generación, pese a que las autoridades se encargaron más adelante de desmentirlas. Al día de hoy todavía hay mitos sobre las verdaderas motivaciones de los asesinos.

Tanto víctimas del tiroteo como expertos en la materia coinciden en que los medios de comunicación y su cobertura son, en parte, responsables de esta nueva ola de horror, pues se enfrascaron en narrar las historias con amarillismo y sin sensibilidad del problema. Cuando estos se dieron cuenta de que habían abordado mal el cubrimiento de la noticia, ya era demasiado tarde. Columbine hizo eco en las nuevas generaciones e inspiró una era de violencia creada específicamente para los medios masivos, que explotan la fascinación por el asesinato y que buscan aparecer en los titulares. Muchos asesinos modernos se inspiraron en los manifiestos publicados por los autores de Columbine, y divulgados por los medios, para seguir sus pasos.

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Así, Columbine significó el comienzo de una nueva era, en la que los asesinos quieren reconocimiento por sus masacres, como en el caso del tiroteo en una mezquita de Nueva Zelanda. Los autores de otras matanzas recientes, como Parkland, Sandy Hook o hasta Virgina Tech, se inspiraron en Columbine para cometer sus crímenes, según las autoridades. Y la influencia sigue vigente en la cultura popular.

Peter Langman, experto en los perfiles psicológicos de estos atacantes, descubrió que los tiradores de Columbine inspiraron de “alguna manera más de 30 ataques desde California hasta Alemania”. Los imitadores no reconocieron fronteras y salieron de puntos tan lejanos de Colorado como el autor del tiroteo en el liceo Alexis de Tocqueville en Francia o los autores de la masacre en São Paulo, Brasil, en 2019. Eso sin contar la gran cantidad de ataques que no se realizaron. Tan solo esta semana, una mujer de 18 años sembró el pánico en Colorado al amenazar con repetir la masacre en el marco de su aniversario. Sol Pais, originaria de Florida, viajó hasta Columbine, compró una escopeta en una tienda de armas cerca de la famosa escuela y luego desapareció sin dejar rastro, no sin antes advertir que atentaría contra los estudiantes. Las autoridades cerraron las instituciones por precaución hasta que encontraron a la joven muerta. Según los reportes, ella estaba “enamorada de la historia de Columbine”.

A medida que se acerca la fecha de aniversario aumentan las amenazas contra la escuela de Columbine. “Estamos acostumbrados a las amenazas, francamente. Este se sintió diferente”, dijo John McDonald, jefe de seguridad y protección del distrito escolar. Sin embargo, el propietario de la tienda Colorado Gun Broker, donde la joven compró la escopeta, afirmó que no tenía “ninguna razón para sospechar de que ella era una amenaza para ella o para cualquier otra persona”, pues había pasado el examen de antecedentes para adquirir un arma.

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Hay decenas de personas obsesionadas con el caso, a quienes se les denomina como “columbiners” y que quieren imitar las acciones de los tiradores. “La gente se relaciona con ellos porque ven a Columbine como un caso de estudiantes oprimidos que se alzan contra sus opresores, los matones. Eso es un completo malentendido de lo que sucedió en Columbine, pero es un punto de vista común”, aseguró el experto en el caso Peter Langman.

También se cree que Columbine incrementó los tiroteos en las escuelas del país. Pero pese a la magnitud del evento, el ataque mortal de 1999 puso fin a una década de tiroteos masivos en instituciones educativas más frecuente que en la actualidad, pues en promedio durante la década de 1990 hubo 19 ataques por año, a comparación de los ocho que se registraron anualmente en el último decenio.

Columbine les dejó lecciones a los medios, que ya tratan las historias con sensibilidad y se abstienen de divulgar contenido sensacionalista; a sectores de gobierno, que entienden que no basta con una ley más estricta para contener las masacres, y a las autoridades policiales, que ahora saben cómo reaccionar. “Lo cambió todo”, asegura James Gagliano, un miembro retirado del equipo de rescates élite del FBI. Antes de Columbine “nadie entendía lo que significaba el término ‘tirador activo’”, agrega.

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El día de la masacre, las autoridades respondieron al llamado de emergencia 47 minutos después de que se produjeron los primeros disparos. Según Katherine Schweit, exfuncionaria del FBI, los errores en Columbine condujeron a una investigación en las estrategias de respuesta a estas situaciones y a la creación de un plan fortalecido que ha permitido respuestas más ágiles y mejores, que pueden salvar algunas vidas.

Según un grupo de investigadores de la Universidad el Norte de Colorado y las escuelas de la zona examinaron los cambios en estas desde el día de la masacre. Se encontró que hubo un aumento del 20 % en los planes de crisis de las escuelas, en la creación de equipos de crisis, disponibilidad de programas de resolución de conflictos y seguimiento a estudiantes que podrían estar en riesgo de violencia. Antes de Columbine no había planes concretos de parte de las autoridades para responder a estas crisis. Desde 1999, alrededor del 63 % de las escuelas implantaron procedimientos de seguridad más estrictos. Sin embargo, los cambios aún no son suficientes, principalmente por la falta de fondos para y personal para brindar estos servicios.

Los sobrevivientes a estas masacres, a pesar de esquivar las balas, continúan siendo acechados por la muerte. Las víctimas son abrumadas con trastornos psicológicos durante toda su vida. En marzo, el padre de una de las víctimas de Sandy Hook se suicidó, al igual que dos adolescentes sobrevivientes al tiroteo de Parkland. También las víctimas, como los padres de la generación de Columbine, se enfrentan al temor de que lo que les pasó a ellos les pueda pasar a sus hijos, pues 20 años después los motivos de los asesinos de la escuela de Colorado siguen siendo un misterio.