Lo que las llamas se llevaron del Museo Nacional de Río de Janeiro

El museo albergaba el meteorito Bendegó, el mayor encontrado en el país, una colección de momias egipcias y el cráneo de Luzia, "la mujer más antigua de América", entre otras importantes piezas históricas. Se está haciendo el balance de las pérdidas.

Imagen de Luzia, la mujer con más años de Suramérica, una de las joyas que se habrían perdido en el incendio del Museo Natural de Río de Janeiro. AFP

Después del incendio viene el luto. Los bomberos consiguieron sofocar este lunes las llamas que destruyeron buena parte del  Museo Nacional de Río de Janeiro, el más antiguo de Brasil y que albergaba 20 millones de piezas que datan de diferentes periodos.

Apenas comienzan a hacerse los balances, pero todo parece indicar que las llamas se llevaron buena parte de la historia de Brasil y uno de los acervos más importantes de Latinoamérica, que contaba con el esqueleto de "la primera americana", animales disecados, momias y decenas de huesos de dinosaurios.

Los técnicos de la Defensa Civil podrían entrar este lunes al edificio para comprobar si el incendio comprometió la estructura del Museo, que este año llegó a su bicentenario con goteras, infiltraciones, salas vacías y problemas en las instalaciones eléctricas.

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Se da la circunstancia de que hace 40 años, el 8 de julio de 1978, otro pavoroso incendio, esta vez en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, supuso la desaparición de importantes pinturas de artistas como Pablo Picasso, Salvador Dalí o Joaquín Torres-García, expuestas allí en una muestra temporal.

Además, en los últimos años varios museos de Brasil han sufrido incendios, entre ellos el de la Lengua Portuguesa, en 2015, y el Memorial de América Latina, en 2013, ambos situados en Sao Paulo. 

Por su parte, el presidente de Brasil, Michel Temer, lamentó en un comunicado oficial el incidente, que calificó como "un día trágico para la museología" del país.

"Incalculable para Brasil la pérdida del acervo del Museo Nacional", pues "fueron perdidos doscientos años de trabajo, investigación y conocimiento", expresó Temer.

Joyas del museo

El museo albergaba tesoros únicos como el meteorito Bendegó, el mayor encontrado en el país, una colección de momias egipcias, el cráneo de Luzia, "la mujer más antigua de América" y los restos del primer dinosaurio encontrado en Brasil, entre otras importantes piezas históricas.

Un total de 20 millones de piezas formaban el acervo del museo, hoy convertido en una metáfora de la calamidad financiera que atraviesa Río de Janeiro, un estado golpeado por numerosos escándalos de corrupción que han carcomido las cuentas públicas.

Con más de dos siglos de historia, el Museo Nacional guardaba en su interior un invaluable patrimonio, con colecciones que incluyen animales disecados, utensilios indígenas, momias y fósiles de diferentes periodos históricos.

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Luzia, el esqueleto más antiguo encontrado en Suramérica, "murió", al menos de forma simbólica, según dijo la presidenta del Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (Iphan), Katia Bogea.

"No tendremos más a Luzia. Luzia murió en el incendió", afirmó Bogea en declaraciones al diario O'Globo de Sao Paulo, mientras se espera el recuento oficial sobre las pérdidas ocasionadas por el fuego.

Con cerca de 12.000 años de antigüedad, el fósil humano fue hallado en el estado de Minas Gerais en 1974 y corresponde a una mujer que falleció entre los 20 y los 25 años de edad.

El cráneo de Luzia y la reconstrucción de su cara eran exhibidas hasta ayer en el Museo Nacional de Río de Janeiro como uno de los mayores tesoros arqueológicos del país.

Durante años fue el fósil humano más antiguo jamás encontrado en América, pero el título lo tiene ahora la conocida como Eva de Naharon, que vivió hace más de 13.000 años en lo que hoy es territorio de México.

Lo que sí que sobrevivió al fuego fue el meteorito Bendegó, el mayor ya encontrado en el país, que, a diferencia de otras piezas, es resistente a altas temperaturas.

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Con 5,6 toneladas de peso, la piedra fue hallada en 1784 en el estado de Bahía (nordeste) y fue trasladada al Museo Nacional de Río de Janeiro en 1888 por órdenes del emperador Pedro II.

El Museo, inaugurado hace dos siglos por la realeza brasileña, fue el escenario escogido por la princesa Leopoldina, mujer del emperador Pedro I, para firmar la declaración de independencia de Brasil en 1822 y también acogió la primera Asamblea Constituyente que marcó el fin del imperio en Brasil.

En su interior hay 20 millones de piezas, entre los que se destaca también una colección egipcia, que comenzó a ser adquirida por Pedro I; una de arte grecorromana de la emperatriz Teresa Cristina y un acervo de paleontología y etnología, según destaca la propia página web del museo.

La dirección del museo todavía evalúa las incalculables pérdidas de lo que ha sido considerado por muchos como una "tragedia anunciada", debido al recorte de fondos públicos para la manutención del edificio, que tenía con goteras, infiltraciones y salas vacías.

En medio de las llamas, algunos funcionarios e investigadores entraron la madrugada del lunes en el edificio para intentar rescatar algunas piezas "insustituibles" del museo, que cuenta con el mayor acervo de Latinoamérica.