Lo que no se sabía de la dimisión de Mugabe

El 21 de noviembre, tras casi cuatro décadas gobernando el país, el decano de los jefes de Estado en el mundo, de 93 años, dejó el poder. Las presiones del gobierno, de la calle y de su partido acabaron imponiéndose.

Funcionarios del Congreso bajan la foto de Robert Mugabe, tras su renuncia.AFP

Robert Mugabe puso su firma al pie de la carta y "su cara se iluminó". Mediador de las negociaciones entre el presidente zimbabuense y los militares, el padre jesuita Fidelis Mukonori explicó a la AFP los entresijos de esta histórica dimisión.

El 21 de noviembre, tras casi cuatro décadas gobernando el país, el decano de los jefes de Estado en el mundo, de 93 años, dejó el poder. Las presiones del gobierno, de la calle y de su partido acabaron imponiéndose.

Una horas antes, escribió su carta de dimisión, con la ayuda del ministro de Justicia, Happyton Bonyongwe, y del presidente de la Asamblea, Jacob Mudenda.

El tiempo apremiaba. El Parlamento estaba reunido en una sesión extraordinaria para debatir la destitución del jefe de Estado y todo indicaba que la moción iba a ser adoptada rápidamente.

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"Cuando la carta estuvo terminada", Robert Mugabe "la leyó y, con dignidad, tomó la estilográfica y la firmó", explica Fidelis Mukonori a dos periodistas, uno de ellos de la AFP.

"Su cara se iluminó", añade, "como si se hubiera dicho 'hice lo que tenía que hacer'".

Fidelis Mukonori, zimbabuense de 70 años diplomado de Teología por la universidad californiana de Berkeley, tiene experiencia en las negociaciones.

Desde la guerra de "liberación" en los años 1970, ha participado en casi todas las negociaciones del país. 

Negociar la salida del hombre que dirigió Zimbabue con mano de hierro desde su independencia en 1980 era "solo otro trabajo". Y según parece, no de los más difíciles.

Dimitir es "la mejor cosa" que Robert Mugabe pudo hacer, estima Mukonori, cercano al entorno del expresidente.

'No negociábamos con Grace' 

"Mugabe estuvo al servicio de su país durante 37 años (...) Le llegó claramente el momento de descansar", considera. 

Según Fidelis Mukonori, la primera dama, Grace Mugabe, no intervino durante las negociaciones.

"Como esposa, hizo comentarios", pero, "no negociábamos con Grace. A los militares les interesaba Robert Mugabe".

Fue sin embargo para impedir que ella sucediera a su marido que el ejército tomó el control del país en la madrugada del 15 de noviembre, una semana después de que su rival, Emmerson Mnangagwa, en aquel momento vicepresidente, fuera destituido.

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Durante las discusiones, Robert Mugabe y los generales se mostraban "muy tranquilos", asegura el padre Mukonori. Cuando los militares le enseñaron la lista con 11 puntos de reclamaciones, el presidente apenas "pestañeó". "Se dio cuenta de la gravedad de los problemas".

Hubo un momento en el que Mugabe pidió hablar con Mnangagwa. 

Fidelis Mukonori llamó con su celular al exvicepresidente, exiliado en Sudáfrica, y puso el altavoz del teléfono. 

El jefe de Estado y su antiguo brazo derecho "hablaron durante una decena de minutos", explica el religioso, de rostro rollizo y voz suave. 

Mugabe pidió a Mnangagwa que regresara al país. "Vuelve, vuelve, vuelve.¿Por qué te fuiste a Sudáfrica? Tenía previsto reunirme contigo tras tu destitución para poder hablar los dos".

'El hombre del medio' 

Desde la dimisión de Robert Mugabe, Fidelis Mukonori se ha entrevistado tres veces con el exmandatario. Está bien y incluso se propuso "ayudar" a su sucesor.

El padre Mukonori y Robert Mugabe se conocen bien. Fervientes católicos, ambos fueron educados en los jesuitas.

Cuando Mugabe lanzó su polémica reforma agraria en el 2000, los granjeros blancos expulsados de sus propiedades recurrieron al religioso para negociar.

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También fue él quien participó en las discusiones de 2009 que dieron lugar a la formación de un gobierno de unión nacional.

Pero el sacerdote también es criticado, especialmente por formar parte del entorno de Mugabe. 

"Algunos piensan que puso en peligro a la Iglesia y a él mismo al estar tan cerca del presidente (...) Otros, en cambio, aprecian su intervención", indica el prefacio de su biografía.

El religioso, que dirige una escuela en las afueras de Harare, publicó un informe sobre el origen de la violencia en Zimbabue. 

También reunió pruebas para un estudio de la Iglesia sobre las masacres de los opositores lanzadas por Mugabe en los años 80, que dejaron unos 20.000 muertos.

Fidelis Mukonori publicó este año sus memorias. El título del libro lo dice todo del personaje: "El hombre del medio".