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Los cacerolazos que sacudieron a América Latina

Los cacerolazos se han convertido en un símbolo de protesta pacífica latinoamericana. Luego del que se presentó ayer en algunas ciudades de Colombia, apoyando el paro nacional, se convocó uno nuevo para hoy. ¿Cómo y dónde nació este tipo de protesta?

Cientos de personas salieron anoche a protestas con cacerolas por las calles de Bogotá. EFE

Cuando parecía que la primera jornada del paro nacional en Colombia culminaba, empezó, en las principales ciudades del país, un histórico cacerolazo que inundó de ruido las calles como forma de protesta pacífica. Solo en Bogotá se registraron cacerolazos en puntos como el Eje Ambiental, Teusaquillo, Chapinero, La Soledad, Suba, Santa Fe, Engativá, Fontibón, Salitre, Pontevedra, entre otros. 

Primero fue en las ventanas de los edificios donde los vecinos comenzaron a expresar a golpe de cacerola su descontento con el Gobierno de Duque y luego el movimiento fue tomando fuerza y la gente salió a las calles con utensilios de cocina y pitos para reforzar su protesta. El símbolo del cacerolazo, sin embargo, es de vieja data en América Latina, y tiene sus orígenes en Chile, según la investigadora estadounidense Margaret Power, cuando un masivo grupo de mujeres chilenas salieron a las calles de Santiago de Chile para manifestarse en contra del gobierno de Salvador Allende. Durante los últimos años y recientemente han comenzado a verse de nuevo, logrando en algunas ocasiones importantes cambios políticos. 

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Década movida entre 1970 y 1990

En ese momento, en 1971, el fenómeno fue tan fuerte que dos ciudades habrían adoptado la forma de protesta, Valparaíso y Concepción. Según Power, el poder simbólico fue tal que dio lugar a la fundación del grupo Poder Femenino. Roxana Telechea, académica argentina de la Universidad de Buenos Aires, asegura: "Contra los gobiernos de facto entre 1970 y 1980 de la región, se dirigieron una importante cantidad de cacerolas. Como ejemplo se puede citar como ejemplo los cacerolazos en Uruguay realizados entre 1982 y 1985 bajo los versos de “El Gayo (por el presidente Gregorio Álvarez) va a caer, con todos los fascistas que están en el poder” y el reiterado “se va a acabar la dictadura militar”.

En 1982 otro caso de cacerolazos se dio en Argentina, durante la transición al gobierno del presidente Raúl Alfonsín. "Estos cacerolazos fueron realizados por mujeres provenientes de barrios pobres que se identificaban a sí mismas como amas de casa. En las movilizaciones los pedidos de comida, objetivo inicial de la protesta, se mezclaron con consignas contra el gobierno militar. La lucha por la comida encubrió, de esta forma, la lucha contra el gobierno dictatorial", afirma Telechea. 

Durante la dictadura de Augusto Pinochet también se vivieron este tipo de manifestaciones, las cuales se llevaron a cabo para repudiar el el gobierno militar. La noche del 11 de mayo de 1983 se llevó a cabo un histórico cacerolazo que buscaba protestar en contra del toque de queda impuesto tras el paro nacional organizado por la Confederación de Trabajadores del Cobre.

"No habiendo ninguna otra fórmula de protesta en las calles, porque se recibía inmediatamente un tratamiento brutal, se encontró una forma ruidosa, desde las casas, porque había toque de queda, entonces no se podía salir. Y eso tuvo mucho éxito", aseguró a El Universo el historiador y académico Gabriel Salazar. 

En 1986 hay otro masivo cacerolazo registrado en Uruguay, que reunió a cerca de 3000 personas manifestándose con cacerolas en Montevideo, frente a la Cámara de Diputados "contra una ley del gobierno democrático de Julio Sanguinetti que ponía fin a las acciones de castigo contra policías y militares acusados de violar los derechos humanos durante el régimen de facto", afirma Telechea. 

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Cacerolazos en otros países 

A partir de 1990 el método de protesta social comienza a verse en otros países de la región. Es el caso de Venzuela, cuya población, a principios de 1990, reclamó a punta de cacerolazos la renuncia del presidente Carlos Andrés Pérez, dirigente del partido Acción Democrática. 

También se presentaron durante los dos intentos de insurrección militar fallidos y durante el segundo gobierno del presidente Rafael Caldera, en 1994, por una profunda crisis financiera. Sin embargo, cuando Chávez subió al poder, también se presentaron cacerolazon en su contra para protestar en contra de su gobierno. 

En ese mismo país, en 2002, las manifestaciones con cacerola se intensificaron tan por bandos oficialistas como opositores. "En enero de ese año partidarios del presidente se manifestaron con cacerolas en su apoyo pero en febrero produjo un fuerte cacerolazo contra Chávez mientras el mandatario terminaba de celebrar los 10 años del fallido intento de golpe de Estado que lideró en 1992. Una importante cantidad de personas, provistas de ollas y vestidas de negro, realizaron una ruidosa protesta contra el mandatario", señaló Telechea. 

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Por otro lado, posiblemente los cacerolazos más grande e importantes en la historia de Argentina se presentaron en el 2001, durante el gobierno del presidente Fernando de la Rúa. Telechea afirma:  "A principios de diciembre del 2001, luego de la instauración del llamado “corralito bancario”, grupos de ahorristas se organizaron y formaron parte de los primeros cacerolazos del período. El 19 de diciembre el hecho sumó a otros sectores (comerciantes, profesionales, estudiantes, docentes, amas de casa) y tomó la forma de una - 5 - manifestación pacífica de la pequeña burguesía porteña, en un contexto de fuertes movilizaciones del movimiento piquetero. Efectivamente, junto con las organizaciones políticas de desocupados, los sectores caceroleros marcharon durante fines del 2001 y en el proceso posterior que se abre y establecieron una alianza que se cristalizó en “Piquete y Cacerola, la lucha es una sola”. Los resultados fueron contundentes, pues la protesta culminó con la renuncia de dos presidentes y del Ministro de Economía, Domingo Cavallo. 

De ahí en adelante el método de protesta se extendió a otros países latinoamericanos como Bolivia, con la famosa “Marcha de las Cacerolas Vacías” contra el aumento del costo de vida en 2007, a Nicaragua, El Salvador, y México, cuando en 2014 14.000 mujeres convocadas por la Coordinadora de Mujeres Oaxaqueñas (Como) llevaron a cabo la “Marcha de Las Cacerolas”. 

Los últimos cacerolazos

Los más recientes cacerolazos se han presentado se han presentado en Venezuela, Ecuador y Colombia. En 2016 la oposición venezolana realizó una marcha con cacerolas exigiendo que se diera vía libre a la recolección de firmas para convocar un referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro.

"Ahora dicen que van a ir con su olla a la calle, váyanse para la calle, pero les voy a decir algo: Nicolás no se va y seguirá siendo presidente con cacerola o sin cacerola", advirtió en su momento el número dos del chavismo, Diosdado Cabello.

En Ecuador, durante las protestas por la subida del precio de los combustibles, los ciudadanos de algunas ciudades también organizaron este tipo de manifestaciones para pronunciarse contra el gobierno del presidente Lenín Moreno, específicamente contra el toque de queda que se impuso en la capital, Quito. Así, con cacerola en mano, muchos desfilaron por sus barrios en lo que se bautizó como una "protesta por la paz". 

El símbolo de la cacerola

En conversaciones con este diario, el semiólogo Federico Medina aseguró que la cacerola representa la economía doméstica: "Se convierte en un símbolo que representa todos los gastos del hogar. Representa como se ven afectados las personas por una decisión política por los ingresos, múltiples factores económicos. Cada sector reclamó lo suyo, lo que lo afecta. Con la cacerola se unificaron todos". 

"Lo más simpático es que el cacerolazo de ayer en Bogotá  nació espontáneamente, no solo fue en los balcones, sino en las calles. A pesar del fenómeno reducido de violencia, fue como una prolongación de la protesta contra el gobierno y las decisiones económicas que afectan a la familia colombiana. Se prolongó en la noche un ruido en todo el país, fue una cosa que unificó la protesta en todos los sectores y estamentos", agregó el experto. 

Una de las cosas que destaca el experto es que salieron todos los sectores de la sociedad para protestar en contra del gobierno. "Salieron embarazadas, gentes mayores, comunidades religiosas, celebridades, pacifistas, obreros, jubilados, montón de gente, no había diferencia de edad, mascotas. Se volvió una fiesta donde la democracia se confirma como una forma de pensar diferente, y decirle al orden social que estamos haciendo las cosas diferentes. La cacerola mostró que había un clima de malestar prolongado". 

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