Los caídos de la era Trump

El secretario de Estado, Rex Tillerson, es el último alto funcionario en despedirse de la administración estadounidense. En 14 meses que lleva en la Casa Blanca, el magnate ha movido a cerca de 20 personas de sus cargos. ¿Cómo afecta esto al país?

Rex Tillerson (i) y Donald Trump eran amigos... El poder los separó. AFP

Rex Tillerson se sumó ayer a la ya extensa lista de funcionarios que salen del gabinete del presidente Donald Trump. Bien sea por renuncia o por despido, son más de 20 las personas vinculadas al Departamento de Estado las que han dejado su cargo desde que el mandatario asumió la presidencia el 20 de enero de 2017. Los escándalos de las relaciones del gobierno con Rusia han cumplido un papel fundamental en la mayoría de destituciones.

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Uno de los primeros en salir fue el teniente general Michael Flynn, quien duró sólo 23 días en el cargo de consejero de Seguridad de Trump. Su renuncia se dio en febrero de 2017 tras comprobarse que le había mentido al FBI sobre contactos con la inteligencia secreta rusa dentro del marco de la investigación sobre la supuesta interferencia de este país en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016.

Más tarde, en mayo de 2017, James Comey, cabeza del FBI, fue despedido de su cargo debido a su manejo en el caso de los correos electrónicos de Hillary Clinton durante las semanas previas a la elección.

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El director de comunicaciones de la Casa Blanca se ha convertido en el cargo más inestable de todos con tres cambios durante el período de un año. En primer lugar, Sean Spicer, quien fungió como un acérrimo defensor de las declaraciones de Trump, renunció al conocerse que el presidente tenía planeado su reemplazo por Anthony Scaramucci. Este último no duró mucho en el cargo, pues fue reemplazado a los diez días por Hope Hicks, una antigua y leal asistente de Trump. Recientemente, en febrero de 2018, Hicks anunció su renuncia luego de que se informara sobre su citación por el Comité de la Cámara de Representantes para testificar sobre el escándalo de la trama rusa.

Además del escándalo de política intercontinental, otros funcionarios han sido despedidos por ir en contra de las posiciones del magnate neoyorquino. Sally Yates, fiscal general interina, abandonó su cargo a los 11 días luego de rechazar las medidas del presidente para negarles la entrada al país a ciudadanos de naciones con mayoría musulmana.

En la lista de caídos de la era Trump también aparecen hombres claves de la derecha estadounidense como Steve Bannon, exjefe de campaña del presidente, y Reince Priebus, exjefe del gabinete y presidente del Partido Republicano. Además, otros nombres han tenido que salir del gabinete por problemas personales, como Rob Porter, exjefe personal de la Casa Blanca, y David Soresen, redactor de los discursos de la Presidencia, ambos denunciados por violencia doméstica.

Tillerson, el funcionario más reciente en salir del gabinete de Trump, presentaba disgustos personales con el mandatario desde hace meses. Su despido se dio a menos de 24 horas después de que el ahora exsecretario de Estado condenara a Rusia por el caso del ataque al espía Serguéi Skripal en el Reino Unido y le mostrara apoyo a la investigación.

La líder demócrata, Nancy Pelosi, señaló sobre el despido del secretario Tillerson que este es “un precedente profundamente inquietante en el que defender a nuestros aliados contra la agresión rusa significa un despido humillante”, además puntualizó que “la credibilidad del sucesor de Tillerson se verá disminuida al ser alguien que podría estar aquí hoy y desaparecer mañana”, esto haciendo referencia a la poca inestabilidad que tienen los cargos del presidente en el ámbito nacional y en las políticas diplomáticas, y lo vital que resulta la continuidad de un plan de gobierno para defender los intereses de un país.