Los chalecos amarillos ¿se salieron de control?

Enfrentamientos entre manifestantes y policías, ataques a miembros del gobierno y disturbios entre los mismos "chalecos amarillos" se volvieron eventos comunes en el marco de las protestas contra el presidente francés, Emmanuel Macron, que ya cumplen casi tres meses.

Manifestantes protestan durante una huelga general, en París, Francia.EFE

Un enfrentamiento en las calles entre las facciones del movimiento “chalecos amarillos” ha puesto en evidencia las divisiones que hay dentro del movimiento anti-gobierno, que ya cumple 13 semanas de protestas.

En un video difundido en redes sociales se puede ver cómo miembros del movimiento, identificados con el chaleco amarillo, se enfrentan entre ellos mismos a los puños, con piedras y palos la noche del sábado en la ciudad de Lyon, Francia. Unos son del ala derecha, los otros, de izquierda radical.

 

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Lo que empezó como una protesta por el incremento en los precios del combustible y posteriormente desencadenó en las revueltas contra la clase política, hoy deja cerca de 2.000 personas heridas, más de 100 con lesiones graves y cuatro han perdido un ojo.

Los enfrentamientos con la policía en París también dejaron en esta jornada a un manifestante sin dedos en la mano, al intentar lanzar de vuelta una bomba lacrimógena contra los antidisturbios que terminó estallando antes de ser arrojada.  

Las tensiones entre manifestantes y policías se repitieron en las ciudades de Burdeos (suroeste) y Lyon (este), donde las manifestaciones habían sido convocadas después del mediodía.

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En Burdeos, donde los encontronazos entre fuerzas del orden y manifestantes han sido una constante al final de cada protesta, hubo algunos lanzamientos de proyectiles y objetos hacia los agentes que respondieron con camiones de agua para desalojar la plaza de la catedral, donde se ubica también el Ayuntamiento.

En Lyon, la movilización se saldó con 17 detenidos, según la Prefectura, cuando los agentes trataron de impedir con gases lacrimógenos que los manifestantes entraran en la zona comercial del centro de la ciudad.

Aunque el número de protestantes ha bajado con el paso del tiempo (este sábado fueron cerca de 51.400 personas se manifestaron en todo el país, de las cuales 4.000 fueron en París), la violencia y los enfrentamientos siguen marcando las manifestaciones.

Además, unos setenta diputados franceses han sido víctimas de ataques en sus despachos o domicilios desde el comienzo de la crisis de los "chalecos amarillos" hace tres meses, según cifras del ministro del Interior, Christophe Castaner, recogidas por el diario "Le Parisien".

Este número llega después de que el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Richard Ferrand, denunciara este fin de semana un incendio provocado en su residencia de descanso en Finisterre, en la región de Bretaña.

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"Siento mucha rabia ante un gesto así. Asumir un cargo es exponerse a la crítica, pero esta violencia y estas intimidaciones son inaceptables. Siempre estaré del lado de los diputados que, como Richard, encarnan nuestra democracia", dijo en el mismo medio el primer ministro, Édouard Philippe.

Ante los disturbios el gobierno ha propuesto la conocida como ley “antialborotadores”, aprobada esta semana en primera lectura en la Asamblea Nacional, la cual ha generado una gran controversia en el país, puesto que asociaciones y partidos de la oposición la consideran liberticida.