Sigue expectativa en España

Los colombianos y la crisis catalana

La esquiva solución del conflicto que divide a la sociedad catalana profundiza la brecha entre quienes están a favor y quienes están en contra de la independencia. ¿Muere opción de diálogo Madrid-Cataluña? Así viven ciudadanos de Colombia la crisis.

De acuerdo con datos oficiales españoles, cerca de 135.000 colombianos viven en España legalmente. Las cifras no oficiales hablan de poco más de 400.000. De éstos, aproximadamente 48.000 estarían viviendo en la región independentista de Cataluña, que desde el 1º de octubre pasa por una de las crisis más graves de los últimos tiempos por cuenta del referendo independentista (no legal) convocado por el gobierno catalán, que ha tenido graves consecuencias y cuya solución parece incierta. ¿Cómo viven estos colombianos este momento?

David Mora lleva diez de sus 36 años viviendo en Barcelona. Este ingeniero electricista bogotano cuenta que lo ven como un “bicho raro” por su activismo a favor del independentismo catalán. Hace seis años (2011), cuando Rajoy ganó las elecciones, Mora empezó a interesarse por el movimiento independentista. “Me cuesta creerle al Partido Popular”, dice, y compara el sistema monárquico que mantiene España, con la política colombiana: “Políticos que hablan por horas sin decir absolutamente nada”. Opina que los políticos catalanes son mucho más honestos y preparados con un nivel intelectual superior a la media española.

Aunque no tenía derecho a voto, participó como voluntario en el proceso sobre el futuro político de Cataluña el 9 de noviembre 2014. Ese día se consultó a la población catalana sobre la independencia. En el referendo del 1° de octubre, Mora estuvo en dos colegios electorales que fueron atacados por los uniformados enviados por Madrid. Ilusionado de formar parte de este proceso afirma que la única manera para forzar una solución es mediante la declaración de independencia.

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Mora dice que el abuso del poder del gobierno español ha causado injusticias que producen una sensación de impotencia. Sus críticas en contra de Madrid encuentran eco en el empresario Ernesto Carlos de la Espriella Mozo, de Barranquilla, quien vive en Barcelona desde 2004. “Un gobierno español inamovible en sus posiciones nos está llevando al abismo”, dice. Le preocupa el futuro económico de Barcelona y Cataluña. Desde el 1º de octubre, 1.501 empresas trasladaron su sede social a otras partes de España, el turismo ha caído y la principal patronal de la región advierte de la subida del desempleo.

Esta inquietud también palpita en la voz del empresario bogotano Juan Criollo, quien lleva siete años viviendo en Barcelona. “No sabemos lo que va a pasar. Circula mucha información. No sabemos qué creer. Dicen que pueda haber un corralito, que el dinero que tienes en el banco, mañana ya no va a estar o va a valer menos”, cuenta.

Por su parte, la caleña Camila Tovar, de 25 años, quien vive en la capital catalana desde hace un año y ejerce como periodista en un diario de la ciudad, dice que sobre todo se siente la ausencia de una tercera fuerza: “No hay grises en una escena de blanco y negro. El ambiente está polarizado y se sabe que los extremos nunca llevan a nada bueno”.

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También hay colombianos que no se han dejado tocar por la tensión que desató el polémico referendo del 1° de octubre. Juan Santiago Castro, 25 años, opina que “la situación no me ha afectado personalmente. No es mi país, no es mi ciudad. No sé si me quede o me vaya”.

La falta de certeza sobre el futuro de Cataluña se prorroga y la falta de diálogo entre el gobierno de Mariano Rajoy y el de Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat, aumenta las divisiones.

El mejor ejemplo se produjo ayer, cuando ambas fuerzas discutieron paralelamente en lugares distintos: en el Senado de Madrid y en el Parlamento de Cataluña. Puigdmenot había sido invitado al Senado para presentar los argumentos en contra de la aplicación del artículo 155 de la Constitución española, pero no se presentó. Dicho artículo, aprobado en la Constitución de 1978, nunca ha sido aplicado, pero incluye medidas como bloquear al gobierno catalán y convocar elecciones regionales en un plazo máximo de seis meses, así como tomar control de la policía catalana y de los medios públicos locales.

Puigdemont sí acudió al pleno en el Parlamento de Cataluña y a la Generalitat de Cataluña, sede del Gobierno catalán, para anunciar que no iba a convocar comicios autonómicos anticipados por la falta de garantías. De esa forma, dejó el futuro de la región autonómica en manos del Parlamento, donde la mayoría está formado por políticos separatistas.

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En la Comisión del Senado de Madrid se esperará hasta este viernes a las 9:30 de mañana (2:30 a.m. hora colombiana) para decidir si darán luz verde a la aplicación del artículo 155.

Pero la aplicación de artículo 155 ni nuevas elecciones autonómicas solucionarán el conflicto que divide a la sociedad catalana, donde la brecha entre los que están a favor y en contra de la independencia se ha agrandado más que nunca.