El submarino argentino llevaba un año extraviado

Los enigmas luego del hallazgo del ARA San Juan

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El sábado en la mañana, y tras un año de búsqueda, fue localizado a 900 metros de profundidad el submarino ARA San Juan. Pese al encuentro, familiares y autoridades argentinas permanecen con numerosas dudas sobre lo que sucedió y la ruta a seguir.

“¡Lo encontramos! ¡Como en una historia de película cuando ya parecía todo terminado!”. El mensaje de Whatsapp de Luis Tagliaprieta, padre de Alejandro, teniente de corbeta del ARA San Juan, se produjo el sábado por la madrugada, cuando el Seabord Constructor de Ocean Infinity detectó los restos del submarino desaparecido el 15 de noviembre del año pasado. En un barranco rodeado de cañadones, a 907 metros de profundidad en el mar argentino y a 500 kilómetros de la costa de Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut, se visualizaron la hélice y el eje, la vela y la proa del casco resistente.

Las fotos del hallazgo, que fueron mostradas por la Fuerza Armada Argentina en una conferencia de prensa, son apenas algunas de las 67 mil imágenes y registros fílmicos que ya están en poder de la jueza de Caleta Olivia, Marta Yáñez, quien está a cargo de la investigación del naufragio. A partir de ahora arrancarán las pericias y un tema que ya empezó a generar polémica entre los familiares de los 44 tripulantes, quienes quieren el reflotamiento de la nave. El deseo viaja a contramano de las declaraciones del ministro de Defensa, Oscar Aguad, quien aseguró que es “imposible”.

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Aguad habló el domingo bien temprano. “No debe haber en el mundo capacidad técnica como para reflotar una mole de más de dos mil toneladas. Es tanto el dolor de algunos familiares, que todavía están haciendo el duelo, que no se pueden generar estas expectativas. Hay pícaros que dicen estas cosas aun sabiendo que no se puede hacer”, afirmó el ministro. Y aseguró: “Ahora nosotros tenemos que pagar US$7,5 millones y eso, en este momento del país, es todo un número. Y, sin embargo, no hemos puesto ningún reparo en hacerlo porque sabíamos que podíamos encontrar el submarino”.

La cifra es la recompensa que se acordó con Ocean Infinity, la empresa norteamericana que se encargó de la búsqueda. Justo en el medio de un brutal ajuste fiscal, con una inflación cercana al 50 % y un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el gobierno tendrá que hacer una inversión de unos 262 millones de pesos al cambio oficial. Según calcularon expertos, para rescatar las partes del malogrado navío habría que estimar un costo de unos US$500 a US$1.000 millones.

“La verdad, las palabras del ministro son inciertas. Cada vez que abre la boca, dice algo inapropiado. Él no puede decidir, ni hacer… Les pedimos al presidente y a la jueza que lo reflote. Además, hay que ver el estado del submarino, no sé por qué se anticipa y dice que no se puede hacer. Vamos a seguir acá en la lucha por conseguir lo que nosotros logramos”, aseguró Zulma Sandoval, madre de Celso Vallejos, suboficial segundo del ARA San Juan.

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No todos están de acuerdo con esta mirada. Para Luis Bergallo, ex comandante del ARA San Juan y padre de Jorge, capitán de corbeta, “desde el punto de vista personal, preferiría no pasar por el trance de tener que reconocer cuerpos que llevan más de un año sumergidos. No sé cuál es la necesidad. ¿Para qué?”.

¿Es posible hallar los cadáveres en el fondo del mar? La implosión del navío no guarda demasiadas esperanzas de hallar restos humanos. “Biológicamente es imposible. Si destrozó un submarino que pesa toneladas, ¿cómo va a haber posibilidades de encontrar personas?”, dijo Ricardo Burzaco, experto naval.

El sábado al mediodía el mandamás de la Armada, el vicealmirante José Luis Villán, se reunió con los familiares de los tripulantes, quienes están alojados en el hotel Tierra del Fuego de Mar del Plata. Allí les explicó la situación y las dificultades para rescatar el submarino. Algunos parientes de los 44 héroes aseguraron haber tenido una reunión con Oliver Plunkett, CEO de Ocean Infinity, quien les aseguró que tenían posibilidades de reflotarlo.

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Hay pocos antecedentes que inspiran al rescate. El Kursk, una nave nuclear rusa de 150 metros de eslora y 22 mil toneladas, naufragó en el mar de Bering en 2000. Quedó hundido a la profundidad de 110 metros. Se invirtieron 130 millones de euros en su reflotamiento. El ARA San Juan está a 907 metros de profundidad. Sólo basta hacer cuentas: el Estado argentino no está en condiciones de afrontar el gasto.

“Vamos a reconstruir el estado del submarino con filmaciones. Habría que hacer un estudio para verificar si, desde el punto de vista económico y técnico, es posible reflotarlo, si no se altera la prueba. Después, el reflotamiento por sentimiento y o situación emocional de los familiares quedará a cargo del Poder Ejecutivo”, expresó la jueza Yáñez. “Queremos saber las causales del naufragio. Esperamos los registros de la empresa Ocean Infinity”, agregó.

El barco de origen noruego volverá a Ciudad del Cabo para realizar trabajos de mantenimiento. La Armada recibirá los informes, fotos y filmaciones que serán incorporados al expediente. Los familiares designados para viajar en el Seabed Constructor volverán en avión a Buenos Aires con pasajes costeados por el Estado argentino. Se trata de Tagliaprieta, el primero en anunciar el hallazgo por Whatsapp; Silvina Krawczyk, hermana de la teniente de navío Eliana Krawczyk, la única mujer a bordo; Fernando Arjona, hermano del cabo principal Alberto Arjona, y José Luis Castillo, hermano del cabo principal Enrique Castillo.

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¿Hubo negligencia? Esa es una de las dos causas que están bajo la órbita de Yáñez. El submarino apareció en la zona que ya se había rastrillado durante la etapa de ayuda internacional. Fueron cinco áreas, entre ellas donde se había efectuado la última comunicación, la que remarcó la falla de las baterías a las 7:19, y donde se produjo la anomalía acústica que informó el CTBTO (Organización del Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares) a las 10:51. El buque chileno “Cabo de Hornos” había registrado un contacto sonoro. Gran Bretaña ofreció un minisubmarino para constatarlo. El entonces jefe de la Armada, Marcelo Srur, lo rechazó sin dar explicaciones. Eso se desprende del interrogatorio al que fue sometido el ex jefe de la base naval, Luis López Mazzeo.

¿Por qué no se buscó con mayor intensidad en esa área? El titular de la Armada, Villán, se excusó en la “ausencia de tecnología”. Aguad apuntó: “Pasaron todos los barcos del mundo y no lo pudieron detectar. Siempre dijimos que es difícil encontrar un submarino y mucho más en esas profundidades”.

Frente al golfo San Jorge hay un talud continental conformado por tres terrazas. La parte superior es muy estrecha y tiene una pendiente pronunciada. La segunda es más leve, de 700 y 800 metros de profundidad. Y termina en una superficie escalonada que llega al talud inferior, a unos 3 mil metros que desemboca en las llanuras abisales. Sobre un barranco que se desliza hacia lo más bajo del océano estaba el ARA San Juan. Ocean Infinity dejó para el final de la expedición esa área teniendo en cuenta la complejidad de acceso y el riesgo de para los vehículos autónomos submarinos y los remotamente operados. A las 0:10 del sábado se produjo el hallazgo.

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Ese día, Mauricio Macri habló al respecto. “Hay una red de contención, cuentan conmigo y con millones de argentinos”, dijo el presidente de la nación. Más allá de las críticas que recibió el primer mandatario, en ningún momento se abandonó la búsqueda del ARA San Juan. Considerados como héroes, el gobierno decretó dos días de luto y las banderas estuvieron a media asta todo el fin de semana.

El misterio de su ubicación parece resuelto. Pero hay cabos sueltos. ¿Por qué se hundió? ¿Por qué no se ubicó antes si la zona había sido rastrillada? Respuestas que derivarán de la investigación. Lo que parece improbable es traerlo a la superficie, por más que el dolor impulse a los familiares de los marinos fallecidos.

 

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