Treinta años de la caída del Muro de Berlín

Los muros que hoy nadie quiere ver

Para muchos el muro de Berlín debió haber sido el último en construirse. Por eso el mundo entero criticó a Donald Trump cuando propuso la construcción de una barrera para contener la migración de Centroamérica. Lo grave, no es la única barrera que se levantó en las últimas tres décadas.

El 12 de noviembre de 1989, la policía de Alemania Oriental y Occidental contiene la multitud de berlineses orientales que fluyen a través del muro derribado. AFP

La caída del muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989, fue una promesa de no repetir errores del pasado y empezar una era de cooperación y de apertura a través de las fronteras. El resultado, 30 años después, es que vivimos en un mundo entre muros. Eso sí, su concepción ha cambiado, pues si antes se buscó separar las dos ideologías más poderosas del momento, capitalismo y comunismo, ahora se las ve como una barrera segura del terrorismo y la migración ilegal. 

Si bien Donald Trump fue uno de los primeros que mediatizó la construcción de un muro, en muchos lugares ya existían o se estaban construyendo estructuras similares con el mismo objetivo. Elisabeth Vallet, politóloga de la Universidad de Quebec, cuenta que actualmente hay "75 muros construidos o anunciados", frente a unos 15 en 1989. Si se suman, "los muros existentes se extienden a lo largo de unos 40.000 kilómetros, es decir la circunferencia de la Tierra”, dice la experta. Algunos de los más importantes están en Chipre, Israel, Irlanda, Arabia Saudita, India y Tailandia. 

Le puede interesar: El futuro no es lo que nos dijeron

 
Soldados israelíes caminan frente al muro de concreto construido por Israel en la frontera con el Líbano.
AFP

Juan Manuel Sánchez, historiador de la Universidad de Múnich, le aseguró a este diario: “El muro de Berlín se construyó dividiendo este y oeste. Hoy en día, sin embargo, están dividiendo norte y sur, el primer mundo del tercer mundo. Uno no ve que hoy se vaya a construir una barrera entre Francia y Alemania. La migración casi siempre ha seguido los flujos de capital entonces es normal que se vean movimientos desde los lugares en donde hay más pobreza hacia el norte, donde hay mejores oportunidades”.

Además, para el historiador existe una hipocresía por parte de las democracias europeas cuando defienden valores humanitarios y critican el accionar políticamente incorrecto de los líderes de ultraderecha. “Los gobiernos europeos tienen su propio muro, que es Turquía. Erdogan está bloqueando a todos los migrantes que quieren a llegar a territorio europeo y por eso los mandatarios lo han apoyado para que no salga del poder. Desde este punto ha habido una doble moral por las críticas que le han hecho a Trump, por ejemplo”. 

 
El muro entre Israel y Cisjordania es uno de los más largos hoy en día.
AFP

El tema es complejo y para algunos como el filósofo Slavoj Žižek es solo una consecuencia del modelo económico que nos rige. En su libro “El coraje de la desesperanza” afirma: “La globalización capitalista representa tan solo apertura y conquista, sino también una cúpula cerrada sobre sí misma que separa el interior del exterior. (...) Los ataques terroristas en París, además de la oleada de refugiados, nos recuerdan por un momento el violento mundo que hay fuera de nuestra cúpula, un mundo que, para los que estamos dentro solo aparece en las noticias acerca de países lejanos y violentos, no como parte de nuestra realidad, sino invadiéndola”. 

¿Funciona construir muros? Según Sánchez, el tema es más simbólico que otra cosa. “Los muros le dieron sentido a una mayoría silenciosa, por eso cuando anuncian el muro entre Estados y México si bien no había ninguna sustentación científica o lógica dentro de esa aclaración, era lo que la gente quería oír. Eso sí, las declaraciones son potencialmente falsas, porque nadie ha dicho que cuando se construye un muro se detiene la migración ilegal o el narcotráfico. Este tipo de fenómenos pasan por donde no pueden pasar, de forma camuflada”. 

Ver más: La crisis de masculinidad que dejó la caída del muro

 
Hace unos meses el exministro del Interior italiano, Matteo Salvini, se reunión con Viktor Orban, mandatario húngaro, en el muro que evita el ingreso a Europa de Migrantes provenientes del este.
EFE

Para Michael Rubin, investigador del American Enterprise Institute, un centro de investigación con sede en Washington, no hay que confundir los actuales muros fronterizos, construidos para controlar la entrada de personas, y el muro de Berlín, que impedía a las personas salir. "Los muros funcionan si su objetivo es proteger la seguridad nacional y frenar la inmigración ilegal", estima, y cita como ejemplo "exitoso" la barrera entre Israel y Cisjordania.

Sánchez, sin embargo, afirma que lo que han creado los muros en Israel es que se intensifique el terrorismo. “Algunos expertos hablan sobre la radicalización de la gente por hechos como la construcción de una barrera física entre dos países que tienen un conflicto tan grande. Lo que crea es que se dividan dos poblaciones y con el tiempo las divisiones son cada vez más marcadas”.

En Alemania el muro no solo es el recuerdo constante de un error que se cometió, sino de que la identidad nacional se resquebrajó. Ahora, en épocas de desesperanza y polarización, el hecho de ser conscientes de lo que ocurre por fuera de la cúpula no basta. Por eso Žižek afirma que uno de los primeros pasos para enfrentar el problema es “asumir plenamente nuestra corresponsabilidad por los horrores que hay fuera”. 

890061

2019-11-08T22:00:00-05:00

article

2019-11-08T22:00:01-05:00

alagos_86

none

Nicolás Marín Navas

El Mundo

Los muros que hoy nadie quiere ver

34

6765

6799