Los primeros tropiezos de Boris Johnson con Alemania y Francia por el Brexit

"¡Yo quiero un acuerdo!", afirmó Johnson al llegar al palacio del Elíseo, en el segundo 'round' de su primera gira en el exterior desde que asumió su cargo a fines de julio. Pero el mandatario francés, Emmanuel Macron, le dice que no hay margen para renegociar el acuerdo de salida.

El primer ministro británico, Boris Johnson (i) y el presidente de Francia, Emmanuel Macron (d) hablan sobre el brexit.AFP

El presidente francés, Emmanuel Macron, al igual que la canciller alemana, Angela Merkel, coindicen en una cosa: no hay más plazo para renegociar el acuerdo por el que el Reino Unido saldría de la Unión Europea. 

Boris Johnson, primer ministro británico, quien reemplazó a Theresa May en el cargo luego de criticarla por la demora en llegar a un acuerdo para que su país se divorcie de la Unión Europea, llegó a Francia pidiendo renegociar el acuerdo de salida.

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"¡Yo quiero un acuerdo!", afirmó Johnson al llegar al parisino palacio del Elíseo, en el segundo 'round' de su primera gira en el exterior desde que asumió su cargo a fines de julio. "Creo que podemos tener un acuerdo y, un buen acuerdo".

Pero Macron fue claro. Rechazó la propuesta de Johnson para renegociar el acuerdo de salida del Reino Unido de la Unión Europea, aunque aceptó la idea sugerida por la canciller alemana Angela Merkel el día anterior, de darse un plazo de 30 días para escuchar las alternativas que Londres quiera proponer a la llamada salvaguarda irlandesa (backstop, en inglés). Este mecanismo permitiría mantener abierta, tras el Brexit, la frontera entre Irlanda del Norte, que forma parte del Reino Unido, y la República de Irlanda, miembro de la UE.

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Lla canciller alemana Angela Merkel, el miércoles, Macron estuvo de acuerdo en tratar de encontrar una solución al problema clave de la frontera irlandesa, que ha obstaculizado las negociaciones desde 2017.A su lado, Macron se mostró más prudente, pero declaró que "confía que en los próximos 30 días" podría alcanzarse una solución entre Londres y los 27.

El miércoles, Merkel al recibir a Johnson destacó que considera posible alcanzar un acuerdo en 30 días para evitar un "Brexit duro", muy temido por los medios de negocios de ambas márgenes de la Mancha.

Definir los instrumentos para lograr este escenario ocupó la mayor parte del almuerzo entre Macron y Johnson, que se reunirán nuevamente el sábado en la cumbre del G7 en Biarritz (suroeste de Francia).

Macron recordó que, a menudo, ha sido descrito, sobre todo por la prensa británica, "como el más duro de la banda" de la Unión Europea (UE) respecto al Brexit. Es "porque siempre he dicho muy claramente: hay una decisión que han tomado (los británicos), por lo que no tiene ningún sentido intentar no aplicarla".

No obstante, insistió: "Como la canciller Merkel, confío en que la inteligencia colectiva y nuestra disposición constructiva deben permitirnos encontrar algo lúcido en un plazo de 30 días si hay buena voluntad de ambas partes".

¿Por qué no se ha llegado a un acuerdo?

El principal desafío es encontrar una solución al mayor de los escollos: el mecanismo llamado "backstop" (o red de seguridad), previsto en el acuerdo concluido entre Londres y la UE en noviembre de 2018, que posteriormente fue rechazado en varias ocasiones por el Parlamento británico.

Esta conntrovertida disposición, una especie de "póliza de seguro" para la UE, tiene como objetivo evitar la reinstauración de una frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, so riesgo de resucitar el viejo conflicto en la isla.

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Sobre este asunto, "se podría hacer un trabajo" en "30 días", indicó Macron, insistiendo en el hecho de que debe hacerse "en el marco de lo que se ha negociado" en los últimos dos años.

Pero, al mismo tiempo, fue muy claro: el "backstop" es un "elemento clave" que aporta "garantías indispensables para la preservación de la estabilidad de Irlanda en la integridad del mercado único", dos líneas amarillas infranqueables para él.

"No vamos a alcanzar un nuevo acuerdo de retirada que se aleje de estas bases" ya encontradas, insistió.

"Las soluciones técnicas están absolutamente disponibles", aseguró Johnson, sin revelarlas. Y, reafirmó que el Reino Unido no quiere "a ningún precio establecer controles fronterizos".

Para Londres, el "backstop" atenta contra la "soberanía del Estado británico" y le impediría reslizar una política comercial independiente de las reglas de la UE.

* Con información de Efe y Afp

 

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- Redacción Internacional

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