Louisville en estado de emergencia por nueva ola de protestas

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Miles de manifestantes salieron a protestar luego de que los oficiales involucrados en el tiroteo que causó la muerte de Breonna Taylor no fueran inculpados de homicidio.

Miles de personas protestaron este miércoles en la ciudad estadounidense de Louisville luego de que la justicia se limitó a inculpar, y de manera indirecta, a solo uno de los policías involucrados en el tiroteo que causó la muerte de Breonna Taylor, una mujer negra cuyo nombre se ha convertido en emblema del movimiento antirracista.

Brett Hankison, uno de los tres agentes involucrados en el tiroteo, fue imputado por poner en peligro la vida de los demás, en este caso tres vecinos de la víctima.

Pero ni Hankison ni los otros dos policías que efectuaron los disparos que mataron a Taylor fueron inculpados por el homicidio de la enfermera de 26 años.

Miles de manifestantes salieron a la calle de Louisville, la principal ciudad del estado de Kentucky, tras el anuncio de inculpación, para denunciar los atropellos policiales contra la minoría negra.

Un importante dispositivo policial fue desplegado en esta localidad de 600.000 habitantes y varias personas fueron detenidas en la tarde. Algunos comercios en el centro protegieron sus fachadas ante el temor de una ola de violencia desencadenada por la decisión.

El municipio, que llamó a la población a la calma, declaró el estado de emergencia e instauró el toque de queda a partir de las 21:00 locales.

Hankison disparó diez balas, algunas de las cuales alcanzaron el apartamento vecino al de Breonna Taylor, “poniendo a tres personas en grave peligro de heridas físicas o de muerte”, según el fiscal del estado Daniel Cameron.

Sus otros dos colegas, Jonathan Mattingly y Myles Cosgrove, que habían sido destituidos en junio, no fueron inculpados de ningún cargo al haber, según el fiscal, actuado en estado de legítima defensa.

Según los medios locales, Hankison se presentó en una cárcel de la región y luego fue puesto en libertad tras el pago de una fianza de US$15.000 una suma muy baja en relación a casos similares. Despedido por la policía de Louisville en junio, podría ser condenado hasta 15 años de prisión.

Breonna Taylor murió el 13 de marzo por la noche, después de que los tres policías acudieran a su domicilio con una orden de registro especial que les permitía entrar a su casa sin avisar.

A su llegada, el novio de la víctima abrió fuego contra los agentes, y éstos replicaron con sus armas y varios disparos alcanzaron a Taylor.

El novio de Taylor aseguró que había confundido a los policías con ladrones, pero los agentes afirmaron haber anunciado su presencia antes de entrar, una versión confirmada por un testigo, según el fiscal Cameron.

La investigación no determinó cuál de los policías mató a la mujer.

“Según la ley de Kentucky, el uso de la fuerza [por los agentes] Mattingly y Cosgrove está justificada porque se protegieron”, dijo el fiscal.

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Toque de queda

“Hermana; el sistema para el que tú trabajabas tan duramente te abandonó”, reaccionó en Instagram Juniyah Palmer, hermana de Breonna.

El abogado de la familia Taylor, Ben Crump, remarcó su indignación por los cargos.

“Esto constituye un nuevo ejemplo de ausencia de responsabilidad por el genocidio de la gente de color perpetrado por los policías”, señaló en un comunicado.

“Es irónico y típico que los únicos cargos en este caso sean por balazos disparados en el apartamento de un vecino blanco”, mientras quien resultó muerta fue una persona negra, agregó.

La muerte de Taylor no generó mucha atención mediática en el momento, pero el caso ganó notoriedad después de las masivas manifestaciones contra el racismo que atraviesan al país luego de que el afroestadounidense George Floyd muriera ahogado bajo el cuerpo de un policía a fines de mayo en Minneapolis.

“Sé que los cargos anunciados hoy no contentarán a todo el mundo”, admitió el fiscal Cameron, que confesó haber tenido “una conversación difícil” con la familia de Taylor.

“Comprendo perfectamente el sufrimiento por la trágica pérdida de la señora Taylor. Lo comprendo como fiscal y como hombre negro”, señaló.

Cameron pidió a quienes se manifiestan en las calles que “recuerden que las marchas pacíficas” son su “derecho como ciudadanos estadounidenses”, pero que “la violencia y la destrucción” no lo son.

“Buscar la justicia con la violencia no es rendir justicia, es venganza”, declaró.

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