Luchar desde el exilio

“Maduro ha logrado que el país colapse”: David Smolansky

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Hace cinco años, Nicolás Maduro ganó las elecciones en Venezuela. Desde que llegó al poder la situación social y económica ha empeorado. El alcalde más joven del país, David Smilanski, en el exilio desde el año pasado, hace el balance y dice qué puede pasar en las urnas el 20 de mayo.

El alcalde más joven de Venezuela se encuentra exiliado desde el 13 de septiembre de 2017, después de que el Tribunal Supremo de Justicia, por orden del Gobierno lo sancionara con 15 meses de prisión por desacatar sentencias que lo obligaban a evitar protestas de calle en su jurisdicción.

El 9 de agosto, David Smolansky fue inhabilitado para el cargo al que fue electo popularmente. Pasó 35 días en la clandestinidad y soportó persecuciones a sus familiares y miembros de su equipo. Recorrió cientos de kilómetros de territorio venezolano, cambió su forma de hablar, afeitó su barba y se colocó una boina y unos lentes de sol hasta llegar a Brasil, donde hizo público su exilio.

El fin de semana pasado viajó a Cúcuta para constatar la crisis humanitaria, reunirse con autoridades gubernamentales y organizar un plan de acción de la comunidad internacional para presionar a que se restablezca la democracia en Venezuela.

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Se cumplen cinco años de Maduro en el poder. ¿Cuál es su balance?

Lo más grave es que Maduro ha logrado que el país colapse desde el punto de vista económico y social, alcanzando niveles de un país en guerra. En el tiempo que lleva en el poder, la economía se ha contraído casi en un 40 %, superando inclusive el período especial en Cuba. Durante estos años, dos millones y medio de venezolanos han tenido que emigrar y muchos de ellos se encuentran en condición de refugiados. La inflación de Venezuela es la más alta del mundo, proyecta un 18.000 % para el 2018 y, por si fuera poco, Caracas es la capital más violenta del mundo por su índice de homicidios. La persecución política se ha hecho sistemática y generalizada, son más de 300 presos políticos, como Leopoldo López, que lleva cuatro años injustamente preso. Se han destituido 13 alcaldes, que representábamos a diez millones de ciudadanos. Inhabilitó a los principales partidos políticos de la oposición.

Por el colapso económico de su gobierno, no hay alimentos ni medicamentos, y si se consiguen no hay como pagarlos, por los altos costos.

¿Cómo vio la frontera colombo-venezolana?

Ha sido la vez que más cerca he estado de mi país desde que ordenaron mi arresto. Pocos laugares del mundo tienen un movimiento fronterizo tan desgarrador: personas que cruzan diariamente porque no tienen alimento, madres que van con sus bebés recién nacidos a vacunarlos en la Cruz Roja, personas que trabajan por el día en Cúcuta para mandar dinero a sus familias, venezolanos que desde ahí toman un bus a Argentina, Chile, Perú o Ecuador, y otros que después de vivir toda su vida en Venezuela cruzan para quedarse en Colombia. Esta es la primera vez que le ocurre algo así a Venezuela, ya que siempre fue un país de recibir inmigrantes. Éramos nosotros los que recibíamos a los desplazados que huían del conflicto armado en Colombia.

¿Cuál era la finalidad del viaje?

Yo salí por una frontera. No por la de Colombia, por la de Brasil, pero yo sé lo que significa la huida. Vine a constatar la crisis humanitaria, a levantar testimonios de los venezolanos, a visitar los comedores que la Iglesia católica ha implantado en la frontera, en donde entregan 4.000 comidas calientes diarias a los venezolanos y ofrecen albergues para que pasen la noche. Me reuní con autoridades gubernamentales, estuve en el Senado y reivindiqué mi compromiso por la lucha de los derechos humanos. Tengo seis meses exiliado y conservo la convicción intacta de contribuir en la distancia para recuperar las oportunidades en Venezuela.

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¿Cuál es el llamado a la comunidad internacional?

Se necesita de un esfuerzo multilateral para atender los siguientes temas referentes a los refugiados venezolanos. Garantizar el derecho a la alimentación, a la salud, a la educación, al hogar, y lograr una capacitación para que puedan reinsertarse en el mercado laboral y sean productivos en una sociedad. Debido a la magnitud de la crisis humanitaria, Colombia no puede actuar sola. Estamos profundamente agradecidos con este país, pero se necesita la cooperación de toda América Latina, la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, el Banco Mundial, las Naciones Unidas, la Acnur y la Cruz Roja.

¿Cómo es la lucha desde el exilio?

Yo creo que el exilio hay que reivindicarlo. Algunos piensan que es fácil y no es otra cosa que el destierro: te obliga a separarte de tu país, de tu familia y de tus tradiciones. Sin embargo, yo venía preparándome para esto. Tengo más de 10 años haciendo política: empecé como dirigente estudiantil, luego como fundador de Voluntad Popular, y con 28 años fui electo alcalde del municipio El Hatillo. Siempre estuve amenazado y perseguido por el régimen. El exilio lo veo como una gran oportunidad de seguir creciendo como político. Me he dedicado a organizar la diáspora venezolana, con énfasis en los refugiados, y he podido ejercer esfuerzos diplomáticos que elevan la presión hacia el régimen de Nicolás Maduro.

¿Por qué dice que Nicolás Maduro es una amenaza para la región?

Por varias razones. Cuba y Venezuela son los únicos países en donde no hay ningún tipo de libertades. Debido a que los venezolanos huyen, los países receptores deben implementar políticas públicas para atender sus necesidades. Estamos ante un narcopetroestado, es decir, Maduro administra el recurso lícito más grande del planeta, que es el petróleo, y también el ilícito, que es el narcotráfico. Maduro protege a los grupos guerrilleros y permite el paso de droga en la frontera.

¿Qué opina sobre las elecciones venideras en Venezuela? ¿Qué pasa con la oposición? ¿Por qué tan desarticulada?

Existen seis motivos por los que no se puede participar en estas elecciones. El CNE carece de imparcialidad; los principales candidatos de la oposición, que ganarían una elección competitiva, están presos, inhabilitados o exiliados; la mayoría de los partidos políticos de oposición están ilegalizados; se calcula que a un millón y medio de venezolanos se les impediría votar en el exterior; no hay garantía de que venga una delegación de observadores internacionales para garantizar un proceso electoral transparente, y la Asamblea Nacional Constituyente, que es ilegal y fue rechazada por más de 50 países en el mundo, sigue actuando.

Algunos candidatos de las elecciones presidenciales en Colombia utilizan la situación de Venezuela como una herramienta política para infundir miedo. ¿Qué opina sobre eso?

El tema de la frontera tiene que elevar a cualquier candidato de gobierno. Es un tema humanitario que hay que atender con urgencia y se empieza por reconocer la crisis. Mientras Maduro permanezca en el poder, los venezolanos seguirán huyendo.

¿En qué consistirá la reconstrucción de Venezuela?

Lo primero que se debe hacer es reinstitucionalizar el Estado, garantizar la alternabilidad en el poder, sin reelección indefinida. Permitir que la cooperación internacional implemente un rescate económico y de fortalecimiento de la seguridad para enfrentar a las bandas organizadas, el narcotráfico y el lavado de dinero. En cuanto a la seguridad ciudadana, se debe reestructurar a la policía, reinventar el sistema penitenciario e invertir en tecnología. En Venezuela no hay ni una cámara en las vías públicas. Se debe construir confianza para que el ciudadano esté tranquilo con el cuerpo de seguridad. Reactivar las actividades culturales, deportivas y de intervención de espacio público para alejar a los jóvenes de la violencia. Necesitamos vivir en un país en donde no tengamos miedo. Esa es la única forma de que los venezolanos en el exterior vuelvan. Y algo prioritario: la transparencia. La corrupción es el peor cáncer que ha tenido Venezuela.

* Periodista venezolana.

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