Managua, una ciudad dividida, que revela la crisis de Nicaragua

​Miles de simpatizantes del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y del oficialista Frente Sandinista para la Liberación Nacional (FSLN) se concentraron en la plaza Hugo Chávez de Managua para mostrar su apoyo al Gobierno. En otra esquina, una cadena humana pedía su renuncia.

Hoy Managua se partió: marchas a favor de Ortega y protestas en su contra. AFP

Miles de simpatizantes del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y del oficialista Frente Sandinista para la Liberación Nacional (FSLN) se concentraron hoy en la plaza Hugo Chávez de Managua para mostrar su apoyo al Gobierno.

"Soy actriz, teatrista gracias a este Gobierno porque nos dio posibilidades para estudiar. Aquí estoy, esta es mi manera de decir gracias y, 'sí, adelante'", contó a Efe Maite Obregón, quien acudió a la marcha con una enorme marioneta que ondeaba las banderas de Nicaragua y del FSLN.

A su alrededor, se multiplicaban los cárteles con eslóganes en pro del Gobierno como "diálogo y no violencia", "viva la paz, viva el amor", "vamos ganando la paz" o "de frente con el Frente" (Sandinista).

Los simpatizantes se congregaron alrededor de la efigie gigante de Hugo Chávez con uniforme militar que corona la plaza, escoltado por un cartel con la foto de Ortega, su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo, acompañados del eslogan "Nicaragua: cristiana, socialista y solidaria".

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Allí, muchos de ellos criticaron la oleada de protestas que comenzó el pasado 18 de abril en un estallido popular, cuya represión se ha saldado hasta el momento con la muerte de más de 300 personas.

En este sentido, Obregón comentó que muchas familias están "aguantando hambre" o no han podido acudir a sus citas médicas "por esa manera de protesta, de poner 'tranques' (barricadas) en las calles".

"No lo veo correcto, tenemos que dialogar, que entendernos y tenemos muertos, nos duele porque son hermanos nicaragüenses", aseguró.

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Nicaragua atraviesa la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de 1980, con Daniel Ortega también como presidente, que ha dejado 309 muertos y más de 2.500 heridos, según un informe de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) publicado este martes.

La mayoría de esos muertos han caído en los ataques perpetrados por Policías y unidades paramilitares, las "fuerzas combinadas" como suelen ser denominados.

Sin embargo, la simpatizante orteguista Arlen Loaiciga aseguró a Efe que eso no es "represión ninguna porque si a mí me dan, yo doy, si no me dan, no doy".

Al desgranar sus críticas fue todavía más dura con los 25 menores asesinados a manos de las "fuerzas combinadas" sandinistas, formadas por parapolicías y antimotines, además de policías y paramilitares.

"Esos niños que han muerto, ¿donde está la responsabilidad de las madres y de los padres? Porque un niño de 15 años tiene que estar en su casa", aseveró

Pese a su discurso belicista, aseveró que ellos solo quieren "la paz".

"La que teníamos antes del 18 de abril, antes de que vinieran unos muchachitos con el grito de 'dictadura', donde no hay (dictadura)", concluye mientras a su alrededor truenan los morteros artesanales de sus correligionarios. 

Una ciudad dividida

En medio de las protestas, sandinistas y opositores se dividieron las calles de Managua en una jornada inusual en la que no se dieron incidentes.  Centenares de nicaragüenses unieron sus manos para formar una gran cadena humana en Managua para pedir que el presidente Daniel Ortega renuncie a su cargo y reclamar justicia para las más de 300 personas muertas desde que comenzaron las protestas, el pasado 18 de abril.

La cadena humana se extendió a lo largo de más de tres kilómetros en los que los manifestantes exhibieron sus reivindicaciones y dijeron que la acción de policías y paramilitares no les amedrenta para salir a las calles.

"Yo me siento arrepentida porque voté por él (Ortega) pero no para tener una Nicaragua como la que tenemos ahorita, donde se irrespeta la democracia, no tenemos nosotros democracia, han matado a nuestros jóvenes a nuestros universitarios", declaró a Efe una mujer que prefirió ocultar su rostro tras una pequeña bandera nicaragüense.

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La mujer agregó que ella, "como todos los nicaragüenses, estamos muy molestos por este Gobierno esbirro, genocida por todo lo que nos ha hecho".

"No queremos ni elecciones, queremos que (Ortega y los miembros de su Gobierno) se vayan de Nicaragua, no hay otra salida. El pueblo de Nicaragua ya decidió que se vayan. No queremos a Daniel Ortega en el país", sentenció.

Los manifestantes recorrieron las calles de Managua bajo el grito de "Pueblo únete", que fue respondido por decenas de empleados que dejaron sus puestos de trabajo para aplaudir o integrarse en la cadena.

Oficinistas, obreros de la construcción, cocineros de restaurantes de comida rápida respondieron a la llamada y ocuparon también la carretera a Masaya, en una marea blanca y azul que no fue reprimida.

Cuatro horas después miles de simpatizantes sandinistas se citaron en la rotonda El Periodista hacia la emblemática Avenida de "Bolívar a Chávez" para participar en lo que se denominó "Caminata por la Paz", una movilización convocada por el Gobierno.

En una tarde marcada por las numerosas canciones por la paz y por los ritmos y melodías de tintes sandinistas, los oficialistas exhibieron su músculo en una concentración en la que volvieron a entremezclarse los colores de las banderas rojas y negras del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) con los emblemas nicaragüenses.

Los sandinistas, que se desplazaron a pie, en motocicletas y vehículos, demandaron el restablecimiento de la paz en Nicaragua.

Durante la jornada de este miércoles, el Ministerio Público acusó a 23 manifestantes antigubernamentales de las ciudades de Sébaco y Tipitapa (norte) por crimen organizado y terrorismo, entre otros delitos, en el marco de la crisis.

Para el obispo de la diócesis de Matagalpa (norte), Rolando Álvarez, las autoridades están acusando a esas personas, en su mayoría jóvenes, como si "estuviéramos en una sociedad terrorista".

En tanto, el cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes demandó al Gobierno y a la Policía Nacional cesar la violencia, "porque eso es bien doloroso".

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"Las familias nicaragüenses se siguen dividiendo, siguen sufriendo", dijo Brenes, también arzobispo de Managua, tras salir de una reunión con miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Mientras, la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, exigió al presidente Ortega asumir "su responsabilidad" por la crisis y "que no siga mintiendo"

El general retirado Humberto Ortega, hermano del presidente, sugirió en una carta pública adelantar las elecciones presidenciales para el año entrante, a fin de encontrar una salida a la crisis.

"Todos los nicaragüenses queremos la solución pacífica a la trágica crisis que sufrimos, y el presidente Daniel Ortega, al adelantar constitucionalmente las elecciones presidenciales, dice sí a la paz", escribió Humberto Ortega en una carta dirigida al diálogo nacional.

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-EFE

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Managua, una ciudad dividida, que revela la crisis de Nicaragua

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