Mario Sandoval, policía argentino acusado de desaparición, será extraditado

El oficial, que regresará a Argentina este domingo, es señalado de estar detrás de más de 500 desapariciones de estudiantes durante la dictadura, pero bastó un caso y una pelea jurídica de ocho años para llevarlo ahora a responder ante la justicia.

Beatriz Cantarini de Abriata, madre del estudiante desaparecido Hernán Abriata, clama justicia por su hijo. AFP

El ex policía argentino Mario Sandoval será extraditado este domingo por la noche hacia Argentina, que espera juzgarlo como sospechoso en la desparición de un estudiante en 1976. Tras ocho años de procedimiento judicial y el agotamiento de sus últimos recursos esta semana, Mario Sandoval debe ser enviado el domingo por la noche en un vuelo Air France de Paris a Buenos Aires.

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Aunque Argentina sospecha que Sandoval participó en más de 500 asesinatos, torturas y secuestros durante la dictadura militar en el país austral (1976-83), solo está formalmente acusado por uno de ellos ante la justicia, ya que hay una decena de testimonios que lo implican. Se trata de la desaparición del estudiante de Arquitectura Hernán Abriata, de quien se desconoce el paradero desde octubre de 1976.

Abriata fue detenido en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), un centro de tortura de la dictatura argentina (1976-1983) por el que pasaron unas 5.000 personas que luego desaparecieron, a veces lanzadas desde aviones al Río de la Plata. El problema, para concretar la extradición, a pesar de las pruebas, era que ley francesa impide extraditar a una persona cuando el crimen prescribió, pero la justicia consideró que al no haber reaparecido la víctima, el delito de desaparición forzada se consideraba "continuo".

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Exiliado desde 1985 Sandoval ya contaba con nacionalidad de ese país cuando fue detenido, la semana pasada, en su residencia de Nogent-sur-Marne, cerca de París. La última carta que le quedaba al expolicía era el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que finalmente se abstuvo de suspender la extradición. El TEDH explicó que Sandoval recurrió a esta corte invocando el riesgo de sufrir "malas condiciones de detención" o "torturas".  Sandoval también argumentó que respaldar "el proceso penal [contra él] en Argentina constituiría una negación flagrante de justicia".

Aunque el gobierno francés había dado luz verde a su extradición el año pasado, el ex policía, que niega las acusaciones y estima que de todas formas hay prescripción, había apelado al Consejo de Estado, última instancia administrativa en Francia, llegando a una batalla judicial de más de ocho años que parece estar terminando. La petición de extradición, presentada por Argentina en 2012, ya fue aprobada anteriormente por el Tribunal de apelación de París, y luego por el Tribunal de Casación francés, equivalente en Colombia a la Corte Suprema. 

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"Yo no soy" 

En la noche del 30 de octubre de 1976 sonó el timbre en la casa de los Abriata en Buenos Aires. Los padres abrieron la puerta y vieron a un hombre de uniforme de fajina que se identificó como "Sandoval, de Coordinación Federal", una temida sección de secuestros políticos y torturas. "Es un procedimiento de rutina", mintió ese hombre, apodado "Churrasco", como le dicen en este país al bistec de carne. Los familiares de Abriata nunca olvidaron el rostro del Sandoval que se llevó detenido a su hijo, a quien no vieron nunca más.

Carlos Loza, un compañero de cautiverio en la ESMA, dijo al juez que Abriata "sufrió torturas" y que la última vez que lo vio "fue entre el 4 y el 5 de enero de 1977, cuando lo 'trasladaron' (expresión que significaba ejecución extrajudicial)". "Yo no soy el Sandoval que buscan", fue lo primero que dijo cuando la policía francesa lo fue a detener con una orden de arresto dictada por el juez argentino Sergio Torres.

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"Soy víctima de una campaña de difamaciones e incluido sin contemplaciones en una lista negra", dijo en su alegato. En Francia se había organizado una nueva vida, pero sin ocultar su nombre y apellido, solamente su pasado. Logró ser consejero del expresidente francés Nicolas Sarkozy. También, se dice, colaboró con grupos paramilitares colombianos.

Trabajó como profesor en el Instituto de Altos Estudios de América Latina de La Sorbonne Nouvelle y de la Universidad de Marne-la-Vallé. Varios testimonios le atribuyen el apodo de "Churrasco", en referencia a la tortura de las víctimas con electricidad sobre una base de metal.

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redacción internacional

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