"Me pegaron dos tiros por ser un hombre trans”: refugiado colombiano en España

Huyó a Europa por la discriminación que sufría en Colombia. Su padre también lo amenazó de muerte por su orientación sexual.

Pixabay

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) celebró este jueves 14 de diciembre en Madrid un encuentro con el lema 'Refugiados LGTB: ser, sentir, amar... huir', con el objetivo de dar a conocer la realidad de las personas perseguidas por motivos de orientación sexual e identidad de género, uno de los motivos "menos conocidos para solicitar asilo".

"Me pegaron dos tiros por ser un hombre trans, la sociedad exige que si una mujer nació mujer tiene que ser mujer. La sociedad no me aceptó y me pegaron dos tiros, entonces me tuve que venir a España", señaló John, refugiado LGTB colombiano de 43 años que llegó a España hace un año y que ha recibido el apoyo de CEAR, la Fundación Triángulo y el colectivo LGTB de Madrid.

Asimismo, añadió que tuvo que abandonar a su familia porque "no aguantaba más" estar en su casa por las "burlas" y el "rechazo". "Mi padre me puso una pistola en la cabeza y me dijo que prefería que fuera puta antes que lesbiana. Todo el mundo me rechazó y me cerró la puerta", lamentó el ciudadano.

John dejó de estudiar a los 17 años y empezó a trabajar como conductor, un gremio que, según cree, "es el más machista que hay a nivel mundial". "Tuve muchos problemas con la ley, porque no concordaba que mis papeles fueran de una mujer y decían que eran falsificados. Cuando vi que ser transexual era algo terrible para el resto del mundo fue cuando empecé a sentir el rechazo", ha explicado.

"Duré diez años trabajando de conductor. Cuando pude cambiar mi nombre tuve problemas por ser un hombre transexual y por haber defendido quién soy, por eso me tuve que venir", ha comentado John, al tiempo que ha destacado que por ser LGTB le "rechazan en muchos sitios", pero que está "muy agradecido" a todos los que le han apoyado.

Para John, España es un país que le "gusta" y en el que hay "muchas oportunidades muy bonitas". "Soy una persona refugiada pero me gustaría ser un ciudadano de aquí, somos personas que queremos una oportunidad y que nos ayuden. Esto es parecido a cuando alguien sale de la cárcel y quiere empezar una nueva vida, que tiene que abrir puertas. Yo en España no conocía a nadie, venía con los ojos vendados", ha explicado.

MÁS DE 70 PAÍSES CRIMINALIZAN POR LEY A PERSONAS LGTB

Con este encuentro, financiado por la Oficina de Derechos Humanos del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, CEAR ha denunciado que en "más de 70 países" criminalizan por ley a las personas LGTB, entre ellos ocho con la pena de muerte, y en muchos otros sufren agresiones y amenazas que "suponen un riesgo para sus vidas", por lo que, a su juicio, "debe considerarse un motivo de concesión de asilo".

Entre los países más peligrosos para las personas LGTB, la organización destaca Afganistán, Arabia Saudí, Gambia, Egipto y Ghana. En la misma línea, advierte de que resulta "particularmente alarmante" que como media nueve personas LGTB son asesinadas cada semana en América.

En España, CEAR ha atendido a refugiados LGTB de 81 nacionalidades y lamenta que, según un informe del Ministerio de Interior, los delitos homófobos aumentaron un 36 por ciento el pasado año (de 169 en 2015 a 230 en 2016).

En Europa, la organización apunta que, según la Agencia de Derechos Fundamentales de la UE, siete de cada diez personas LGTB ocultan su orientación sexual o su identidad de género durante su etapa escolar. Asimismo, lamenta que uno de cada cuatro homosexuales o transexuales europeos "han sufrido agresiones o amenazas" en los últimos cinco años; y que dos de cada tres "tiene miedo a darse la mano con su pareja en público".

"La persecución por orientación sexual e identidad de género es un motivo de persecución por pertenencia a un grupo social determinado. Vamos a poner el foco en la intervención psicosocial, la acogida, el tratamiento más humano, en la necesidad que tienen las personas de hablar y en el acompañamiento jurídico durante todo el proceso", ha subrayado la directora de políticas y campañas de CEAR, Paloma Favieres.

TERROR POR SER DEVUELTOS A SU PAÍS

Para la psicóloga de CEAR María Ángeles Plaza, vivir una vida en libertad implica "el derecho a poder construir una identidad en libertad". "El hecho de que se les deniegue el asilo supone que no están creyendo lo que les ha pasado. Manifiestan terror ante la idea de ser devueltos a su país y surgen muchas ideas e intentos de suicidio", ha dicho.

Asimismo, ha asegurado que "muchas veces" las familias de los refugiados LGTB son un agente "más perseguidor que protector", por lo que ha hecho hincapié en la importancia del apoyo de agentes formales e informales "que puedan acompañarles en el proceso".

"El apoyo tiene que ser incondicional, nuestro trabajo es devolver la confianza y el vínculo. En CEAR hacemos un trabajo integral e interdisciplinar de acogida e inclusión y jurídico. Acompañamos para reconstruir un proyecto de vida desde el vínculo y el apoyo incondicional", ha explicado la experta.

Por su parte, el presidente de Acathi, Rodrigo Araneda, ha criticado que cuando se piensa en refugiados se piensa "en guerras, dificultades y problemas", pero "no en una persona con capacidades". "Eso no es un problema. Eso vulnerabiliza a la persona, le impide desarrollar los lazos que debería desarrollar porque no se le están reconociendo las capacidades", ha precisado.

"Las personas somos mucho más que simplemente LGTB, somos mucho más que una persona que viene de un país determinado, tenemos una historia. Si somos realmente una sociedad de acogida tenemos que saber qué le gusta al otro, si invitas a alguien y quieres que se sienta acogido tienes que saber qué le gusta", ha dicho Araneda.