México en el Consejo de Seguridad de la ONU

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Después de 10 años México regresa al Consejo de Seguridad de la ONU como miembro no permanente. Al lograr 187 votos de 192, México es el nuevo representante de América Latina y el Caribe, durante el bienio 2021-2022. También fueron elegidos India, con 184 votos, Noruega con 130 e Irlanda con 128. Aunque Canadá tenía expectativas de lograr un asiento, no alcanzó el número de votos necesarios.

La Carta de las Naciones Unidas, derivada de negociaciones realizadas después del fin de la Segunda Guerra Mundial, entró en vigencia en 1945. Desde entonces, la guerra pasó a ser considerada una violación al derecho internacional y los países se comprometieron a resolver los conflictos por medios pacíficos y evitar el uso de la fuerza en las relaciones internacionales.

En el ámbito de la estructura institucional de la ONU, el Consejo de Seguridad, cuya composición es reducida, tiene poder de decisión en temas relativos a la paz y la seguridad internacional. Está compuesto por cinco miembros permanentes, Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido, y diez miembros no permanentes, elegidos para mandatos de dos años.

Apoyado en los Capítulos VI y VII de la Carta de la ONU, el Consejo de Seguridad puede decidir sobre medidas que deben ser adoptadas en relación con los Estados cuyas acciones desconozcan las normas referentes a la paz y a la seguridad internacional.

Sin embargo, en el siglo XX y a principios del XXI, en distintas ocasiones el Consejo de Seguridad de la ONU obvió principios históricos de la institución y apoyó guerras inventadas, sin el respaldo de la Comunidad Internacional.

Esta es la quinta vez en la que México participa en el Consejo de seguridad de la ONU. En 1946, primera ocasión en que ocupó un escaño, apoyó la resolución que condenaba la dictadura de Francisco Franco en España. Históricamente, ha abogado por la resolución pacífica de los conflictos, la no intervención y la autodeterminación de los pueblos.

La posición de México referente al desarme siempre ha sido firme y clara. El 14 de febrero de 1967 se firmó en Tlatelolco, en la Ciudad de México, el Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe, también conocido como “El Tratado de Tlatelolco”.

Esa iniciativa correspondía al deseo de contribuir al fin de la carrera armamentista, sobre todo de las armas nucleares, a la consolidación de un mundo en paz, a la igualdad de los Estados y al respeto recíproco y a la relación cordial entre los vecinos. En 1982, el Embajador Alfonso García Robles recibió el Premio Nobel de la Paz por su participación en las negociaciones del desarme nuclear.

Sin embargo, una de las actuaciones más simbólicas de México en el Consejo de Seguridad de la ONU fue en 2003 cuando el Embajador Adolfo Aguilar se opuso vehementemente a la intervención armada de Estados Unidos en Irak, justificada por la supuesta existencia de armas de destrucción masiva que serían utilizadas por el gobierno de Sadam Husein, la cual fue desmentida muchos años después.

Según el Presidente López Obrador, México trabajará “por una paz duradera para lograr un verdadero desarrollo sostenible”. La propuesta del gobierno mexicano en la ONU es buscar la reforma del Consejo de Seguridad, principalmente de sus mecanismos de participación y votación.

Si bien la propuesta mexicana no es novedosa, retomar el debate acerca de la necesidad de la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU debe ser celebrado y aplaudido.

Desde hace años, Brasil, Argentina y México han defendido esta reforma necesaria, a pesar de presentar versiones diferentes.

Brasil, después de Japón, es el país que más ha integrado el Consejo de Seguridad de la ONU como miembro no permanente. De 1945 a 2011 ha estado presente en el órgano diez veces. Ha defendido la necesidad de reforma del CSNU para volverlo más legítimo y representativo. Según Brasil, la a estructura institucional de la ONU debería ser reformada para reflejar la realidad del siglo XXI y responder a los desafíos contemporáneos.

A pesar de sus inmensos desafíos internos, en los últimos meses, México parece buscar una mayor participación en el sistema Internacional, aunque desde su toma de posesión, el Presidente Manuel López obrador no haya realizado ninguna visita oficial.

Además de ser recientemente elegido como miembro no permanente del CSNU, México apuesta por la candidatura de Jesús Seade, negociador del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, a Director de la Organización Mundial del Comercio, lo que denota el interés estratégico de México en contar con una diplomacia más participativa en el escenario internacional.

Sin embargo, los interrogantes siguen siendo los mismos: ¿Quién sería el representante latinoamericano y/ o del mundo en desarrollo en un Consejo renovado cuantitativamente y cualitativamente?

¿Quién sería el candidato de Estados Unidos? En la era Obama, parecía ser India ¿ Y ahora?

¿Habrá interés de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU en emprender esta Reforma?

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