México y Uruguay se desmarcan de la región e insisten en diálogo para crisis en Venezuela

Los gobiernos liderados por Andrés Manuel López Obrador y Tabaré Vásquez se apartaron de la mayoría de países americanos que decidieron reconocer a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela y apostaron por una posición neutral antes la crisis que atraviesa el país vecino.

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, y Tavaré Vásquez, mandatario de Uruguay.EFE / Wikimedia

Luego de que este miércoles un numeroso grupo de países reconocieran al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, como presidente encargado de Venezuela, los gobierno de Uruguay y México optaron por la prudencia e hicieron un llamado a reabrir el diálogo entre el oficialismo y la oposición en ese país. 

A diferencia de Estados Unidos, Canadá, Brasil, Colombia, Argentina y Chile, entre otros, México y Uruguay rechazaron desconocer la Presidencia de Nicolás Maduro el pasado 10 de enero, cuando el mandatario tomó posesión de su segundo mandato. En consecuencia con esta acción, este jueves ambos gobiernos insistieron en que hay que retomar "el diálogo entre las partes".

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"México y Uruguay urgen a todos los actores a encontrar una solución pacífica y democrática frente al complejo panorama que atraviesa Venezuela", dice el comunicado emitido por la cancillería mexicana este jueves. "Para alcanzar dicho fin, ambos países proponen un nuevo proceso de negociación incluyente y creíble, con pleno respeto al Estado de Derecho y los derechos humanos", agrega el comunicado. 

De acuerdo con la Cancillería mexicana, tanto el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y el de Tabaré Vásquez, al igual que los de España y Portugal, "hacemos votos por una salida política a la situación en Venezuela".

 

 

López Obrador, quien asumió la Presidencia el pasado 1 de diciembre, ha reiterado en varias ocasiones que no intervendrá en asuntos de otros países apoyado en la Constitución mexicana, que defiende los principios de "la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias y la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales".

"Es un regreso a la política histórica de México", explicó este jueves a Efe el analista político Salvador García Soto, quien recordó que el país latinoamericano aplicó una exitosa política de no intervención durante la Guerra Fría.

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Sin embargo, analistas coinciden en que esta postura, conocida como doctrina Estrada y que López Obrador aplica por "convicción", fue diseñada para un contexto histórico concreto y ya no tiene por qué funcionar. Por ello, García Soto consideró que el "apoyo tenue" de México a Maduro y la petición de una mediación política son una "posición coyuntural" para ganar tiempo a la espera de ver cómo se desarrolla la situación venezolana.

"Si aumenta la escalada, esta posición será inasumible. Si Maduro responde con violencia, México se replanteará su postura y alegará violaciones a los derechos humanos para tomar partido", señaló el experto internacionalista.

Mientras que el Gobierno uruguayo ha evitado pronunciarse al respecto y no ha manifestado su apoyo directo a Maduro, aunque tampoco ha dicho que reconoce a Guaidó como presidente interino. Una decisión que le ha significado fuertes críticas dentro de algunos sectores políticos en su país.