Coronavirus: Gobierno espera habilitar 9.826 unidades de cuidados intensivos

hace 1 hora
El as bajo la manga de los demócratas

Michael Bloomberg, el Trump demócrata que busca la presidencia de Estados Unidos

Dentro del Partido Demócrata afirman que es hora de aplicarle a Donald Trump su propia medicina y esta se trata de Michael Bloomberg, otro mulitimillonario que compite por la presidencia de EE. UU.

Michael Bloomberg enfrentará por primera vez a sus rivales que buscan la nominación del Partido Demócrata.AFP

Lo que está ocurriendo con el Partido Demócrata de Estados Unidos, en su camino a las elecciones presidenciales de este noviembre, podría encontrar sentido en una de las frases escritas por el exministro de salud, Alejandro Gaviria, en su reciente libro Siquiera tenemos las palabras, cuando afirma que “el odio no pasa de moda, simplemente sofistica sus medios”. Hace cuatro años, cuando Donald Trump irrumpió con un estilo que promovía ese sentimiento en sus discursos y en redes sociales, todos sus opositores lo condenaron. Ahora, sin embargo, parecen estar al borde de entrar en su juego para llegar al poder, cueste lo que cueste.

El elegido para todo esto es Michael Bloomberg, el multimillonario exalcalde de Nueva York, quien no ha participado en ninguna de las tres elecciones internas anteriores y la encuestadora nacional RealClearPolitics ya lo ubica en el tercer puesto dentro de los candidatos demócratas.

Una claridad que tiene el partido es que le puede plantar cara de tú a tú por sus semejanzas en distintos frentes, comenzando por el financiero. Allí yace una fortuna valorada en US$60.000 millones, según la revista Forbes, y se estima que hasta ahora el magnate pagó anuncios de televisión e internet por más de US$300 millones, muchos de ellos con mensajes en contra de Donald Trump, muy a su estilo. Eso sin mencionar que algunos informes recientes señalan que su equipo de prensa contactó con algunos de los creadores de memes más importantes del país para que empezaran a viralizar contenido con mensajes de odio hacia el Partido Demócrata, tal como se hizo Trump contra Hillary Clinton en 2016. Le puede interesar: Michael Bloomberg, el multimillonario que quiere competir con Trump

Además, le han tratado de poner todo tipo de piedras en el zapato. Una de las últimas fue criticarle su corta estatura (1,74 m), pues desde hace tiempo Estados Unidos no tiene un presidente con menos de 1,80 m. “Hay evidencias abrumadoras de que las personas altas tienen muchas más posibilidades de alcanzar puestos más altos en organizaciones” de cualquier país, dijo Abraham Buunk, académico holandés coautor de un estudio sobre la importancia de la estatura de los presidentes estadounidenses.

En un principio, uno de los puntos problemáticos que ponían en entredicho la participación de Bloomberg es que es él mismo financia su campaña y no recibe donaciones de terceros, cosa que hasta hace un tiempo era requisito del partido y motivo por el cual tenía una restricción de no poder participar en debates. Sin embargo, el Partido Demócrata decidió revertir la medida y darle luz verde para competir.

El magnate, que hizo su fortuna con su empresa de información financiera y de medios Bloomberg LP, tiene algunos problemas en su historial que recuerdan al Donald Trump que se presentó a la presidencia en 2016, como comentarios contra las mujeres, la privacidad y otros que rayan con el racismo. Ahora, sin embargo, cambió su línea de pensamiento por motivos obvios y ha declarado en diferentes ocasiones que flexibilizaría las medidas migratorias, estaría del lado de la comunidad LGBTI y haría todo lo posible para luchar contra el calentamiento global, cosa que el actual presidente rechaza.

Durante toda su carrera en cargos públicos ha ido de lado a lado en la política. Primero fue demócrata, luego republicano y finalmente regresó al primero. Lo que nunca abandonó fue su deseo de llegar al despacho oval, pues en 2008, cuando todavía era alcalde de Nueva York (cargo que ocupó entre 2001 y 2013), se dispararon los rumores de que ansiaba postularse a la presidencia del país. Steven Strauss, uno de los profesores que fue asesor del millonario durante la campaña a la alcaldía de Nueva York, defendió al candidato: “Lo que dice que va a hacer es lo que va a intentar hacer y, según su historial, probablemente hará la mayor parte de eso”.

Así llegó a su primer debate televisado, el cual se llevó a cabo ayer en Las Vegas y en el que pudo medir el terreno de lo que será enfrentarse a fichas fuertes demócratas como Bernie Sanders, quien ocupa el primer puesto en las encuestas, y a Pete Buttigieg, sorpresa en las primeras votaciones. Una prueba de su crecimiento son los cada vez más frecuentes ataques que recibe por parte de los candidatos de su partido, quienes lo acusan de estar comprando las elecciones, y del propio Trump, quien ya lo ha apodado como “Mini Mike”.

De hecho, el pasado 13 de febrero se pudo vislumbrar el primer rifirrafe digital entre ambos magnates midiéndose bajo las mismas armas. El presidente afirmó: “Mini Mike es un perdedor que tiene dinero pero que no puede debatir, además de no tener presencia, ya lo verán (...). Es una pequeña masa de energía muerta que no quiere estar en el escenario con políticos profesionales. Él odia al ‘loco Bernie’ y con el dinero necesario podrá detenerlo”.

A lo que Bloomberg respondió: “Donald Trump, ambos tenemos muchos de los mismos contactos en Nueva York. Todos se ríen a sus espaldas y lo llaman payaso de carnaval. Saben que usted heredó una fortuna y que la desperdició con estúpidos acuerdos y con incompetencia”.

¿Es correcto que los demócratas le apliquen a Trump de su propia medicina? Esa es la pregunta del millón, porque si bien podrían llegar al poder, muchos afirman que estarían poniendo en juego bases históricas que han mantenido a la democracia estadounidense como el referente mundial. Para Daniel Ziblatt y Steven Levitsky, profesores de la Universidad de Harvard, es una locura querer preservar el orden constitucional luchando con un candidato similar: “Cuando los partidos rivales se convierten en enemigos, la competición política deriva en una guerra y nuestras instituciones se transforman en armas. El resultado es un sistema que se halla siempre al borde del precipicio”, afirman en su libro Cómo mueren las democracias.

 

905378

2020-02-19T21:00:00-05:00

article

2020-02-20T09:46:43-05:00

[email protected]

none

Nicolás Marín Navas @nicolasmarinav

El Mundo

Michael Bloomberg, el Trump demócrata que busca la presidencia de Estados Unidos

81

7212

7293