Michelle Bachelet va ahora por el matrimonio igualitario

Después de dar una pelea por la aprobación del aborto bajo tres causales, la presidenta chilena envió un proyecto de ley que pretende legalizar los matrimonios entre parejas del mismo sexo.

AFP

De todos los países de la región, Chile fue el último en despenalizar el divorcio. Lo hizo sólo hasta el 2004. Además, junto con El Salvador y Nicaragua, penalizó el aborto hasta el lunes pasado y eso lo convirtió en uno de los países más conservadores de América Latina.

Mientras en otros países del continente se discute ya la despenalización absoluta, Chile seguía peleando por un proyecto que les permitiera a las mujeres abortar bajo condiciones que en países liberales parecen obvias: si corre riesgo la vida de la madre, si el feto tiene una condición incompatible con la vida y si el embarazo es producto de una violación.

La pelea fue larga, pero finalmente, lo logró. Ella, quien es médico pediatra, convirtió el proyecto del aborto en una de las banderas de su gobierno.  

Ahora, Bachelet dio un paso incluso ambicioso: envió al Congreso el proyecto de ley de matrimonio igualitario que contempla la adopción, una semana después de la aprobación del aborto terapéutico en país.

La iniciativa prevé reformular la definición de matrimonio actual -establecido entre un hombre y una mujer- para establecer que se trata de una "unión entre dos personas", dijo la mandataria socialista al firmar el documento en medio de la algarabía de organizaciones sociales que acompañaron el acto.

"No puede ser que los prejuicios antiguos sean más fuerte que el amor, por eso y tal como lo comprometí, hoy Chile da un paso histórico al firmar el proyecto de ley de matrimonio igualitario", señaló la mandataria.

La presidenta, que entregará el poder en marzo de 2018, recordó que en abril de 2015 Chile dio un "paso enorme" al aprobar el Acuerdo de Unión Civil -celebrado hasta ahora por 13.500 parejas, de ellas 3.082 homosexuales- considerada la

Una familia es "más que nombres" e incluye la posibilidad de que el vínculo traspase generaciones, por eso el nuevo proyecto contempla "que un niño podrá ser adoptado indistintamente por un matrimonio heterosexual o homosexual por el solo hecho de ser cónyuges sin necesidad de modificar la ley de adopciones", acotó mandataria sobre una posibilidad que no está contemplada en el AUC.

Asimismo, se elimina la conducta homosexual como causal de divorcio y se quita el requisito de referencia de sexo para validar en Chile un matrimonio consagrado en el exterior.

Con el envío del proyecto al Congreso, de mayoría oficialista, se inicia un largo proceso que se espera concluya durante el próximo gobierno.

"Confío que el Congreso estará a la altura de este debate (...), que sabrá reconocer lo que Chile espera de sus autoridades: la capacidad de extender el alcance de los derechos a todas las personas", concluyó Bachelet, que en las últimas semanas aceleró sus ambiciosas reformas sociales.

La semana pasada, Bachelet celebró que el Tribunal Constitucional (TC) diera luz verde al proyecto de aborto terapéutico, impulsado por la mandataria y aprobado por el Congreso tras dos años y medio de trámite, en uno de los pocos países en los que la interrupción del embarazo estaba prohibida en todas sus formas.

El proceso de reformas se enmarca en un país en el que el divorcio se aprobó recién en 2004 y en el que la Iglesia Católica mantiene aún una gran influencia.

"No debe haber discriminación, pero al mismo tiempo respetar la esencia de una institución como el matrimonio que, desde siempre, ha tenido una esencia de conservación de la especie humana", dijo el expresidente Sebastián Piñera, contrario a la iniciativa y quien lidera las encuestas con miras a la elección presidencial de noviembre.

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