Migrante emprendedor: ¿la zona cero del neoliberalismo?

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La promoción del espíritu empresarial suele ser considerado como la solución para integrar a los migrantes en la sociedad de acogida. ¿Se trata de otro mito neoliberal o es una opción viable, especialmente para los países del Sur global como los latinoamericanos?

La migración es un fenómeno central del mundo contemporáneo que desafía a todos los países implicados a nivel económico, político y social. En este contexto, la promoción del espíritu empresarial suele ser considerado como la solución para integrar a los migrantes en la sociedad de acogida. ¿Se trata de otro mito neoliberal o es una opción viable, especialmente para los países del Sur global como los latinoamericanos?

¿Empresarios migrantes?

En “El nacimiento de la biopolítica”, Michel Foucault describe al migrante como un empresario ya que uno de los elementos constitutivos del capital humano, concepto central del neoliberalismo, es la movilidad, es decir, la capacidad de un individuo para desplazarse.

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Si migrar en un primer momento representaría un coste material, psicológico y de interrupción de las ganancias financieras y aumento de los gastos, este coste con el tiempo sería susceptible de convertirse en inversión, en mejora de estatus y remuneración. Foucault dice que “la migración es una inversión, el migrante es un inversor”. Es un empresario de sí mismo que realiza unos gastos de inversión para conseguir una determinada mejora.

Desde finales del siglo XX Brasil se ha posicionado como un importante país de tránsito y destino de la migración Sur-Sur. En este contexto, a pesar de que según un informe del Observatorio de las Migraciones (OBMIGRA), en el período 2010-2019 el número de trabajadores inmigrantes con tarjeta de trabajo pasó de 55,1 mil a más de 147 mil personas, prevalece la informalidad y la supervivencia del día a día.

El espíritu empresarial se convierte, en ese marco, en una salida y a menudo es propuesto por los gobiernos y las organizaciones internacionales como la “mejor” forma de inserción socioeconómica para los migrantes y los refugiados. El carácter “emprendedor” del migrante que destaca Foucault es utilizado e incluso “explotado” por la sociedad en términos económicos.

Durante 5 años he investigado los programas de emprendimiento dirigidos a la inclusión económica de migrantes y refugiados en Brasil, y los resultados me han permitido conocer en profundidad el mundo del emprendimiento de los migrantes y refugiados.

Los colectivos/ONG analizados en Brasilia, Río de Janeiro y São Paulo coinciden en que sus objetivos son la integración de los migrantes y refugiados en la sociedad brasileña a través de la formación, la profesionalización, la inserción en el mercado laboral y el empoderamiento personal. Los servicios ofrecidos por las ONGs van desde el catering para empresas, charlas motivacionales impartidas por migrantes, y la participación en ferias y eventos gastronómicos con comida típica de los países de origen.

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El crecimiento de colectivos que piensan en el emprendimiento como una solución para la integración de los migrantes se ha incrementado mucho en los últimos años. Pero ¿qué ocurre con los migrantes después de las formaciones anunciadas como medio de empoderamiento e independencia financiera?

Mitos y realidades del empresariado migrante

Al convertirse en su propia empresa, la historia personal y cultural del migrante/refugiado surge, en este contexto, como un factor de atracción y atención. El sirio que huyó de la guerra o la venezolana que tuvo que abandonar su país por la crisis humanitaria se convierten, por tanto, en empresarios de sí mismos.

Los migrantes son presentados y formados para movilizar el potencial de transformación e inspiración que suponen sus trayectorias, que pueden encontrarse en los catálogos de eventos y en las páginas web de las ONG o en charlas tipo TEDx, por ejemplo. Esto resalta el trabajo comunicacional que opera el neoliberalismo, al vincular la idea de la inspiración por medio de las trayectorias de superación y éxito. El empresario migrante se convierte así en un personaje preferente de esta narrativa.

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Si estamos de acuerdo en que otra de las marcas constitutivas del neoliberalismo es la noción de libertad desde un lugar donde el individualismo se traduce en la idea de “sé tu propio jefe, sé el dueño de tu tiempo, sé un emprendedor de ti mismo”, el migrante emprendedor se convierte en personaje aglutinador del modelo neoliberal. Es aquel individuo que, saliendo de un contexto desfavorable “le da la vuelta a las cosas” como emprendedor de sí mismo.

Sin embargo, los informes recogidos en nuestra investigación contradicen la imagen del emigrante “exitoso”. Si previo a la pandemia estos no tenían sus derechos laborales garantizados, ahora son aún más vulnerables. Además, como la mayoría de ellos cocinan en casa, los límites entre la intimidad, el tiempo con la familia y el ocio se desdibujan y toda la familia se ve inmersa en la rutina de comprar provisiones, cocinar, empaquetar, etc., lo que se convierte en elemento centralizador de sus vidas.

Aunque esta rutina es compartida por muchos brasileños y latinoamericanos en situaciones similares, hay dos factores que son peculiares de los migrantes: la falta de una red de apoyo familiar y de amigos, y las dificultades de acceso al crédito que agravan la vulnerabilidad y la dependencia de fuentes de ingresos frágiles.

El renacimiento del sujeto de derechos

La realidad se compone de personas que viven en el presente sin ninguna garantía de futuro y en condiciones de precariedad permanente. Esta realidad se hace aún más compleja en los países en desarrollo como los latinoamericanos. Por lo tanto, para transformar la rutina agotadora de estas personas hay que modificar la imagen negativa del fracaso y del sacrificio como forma de existir.

Los inmigrantes que participan en estos programas constituyen un sector minoritario, pero ante la pregunta de si se sienten capacitados la respuesta es siempre la misma: “Me siento cansado”. Para superar esta realidad, desde un enfoque integral del fenómeno migratorio como fenómeno social, hay que reivindicar nuevos sujetos, no el de la empresa de uno mismo, sino el renacimiento del sujeto de derechos: económicos, sociales y culturales.

Sofía Cavalcanti Zanforlin es profesora de la Univ. Federal de Pernambuco (UFPE). Coordina el Núcleo Migraciones, Movilidades y Gestión Contemporánea de Poblaciones del GT Diaspora and Media de la International Association of Media and Communication Research (IAMCR). Doctora en Comunicación por la Univ. Fed. De Rio de Janeiro.

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