El futbolista Mohammed Salah ayuda a combatir la islamofobia en Inglaterra

En una época en la que el Reino Unido está combatiendo el auge del rechazo al islam, cuando las cifras policiales sugieren que los crímenes de odio hacia los musulmanes han aumentado en todo el país, el jugador del Liverpool es un norafricano musulmán que no solo es aceptado, sino que es adorado.

El delantero del Liverpool ganó el premio al Mejor Jugador de la Asociación de Jugadores Profesionales en Inglaterra.AFP

La rutina de Mohamed Salah ya es familiar. Mientras el estadio del Liverpool erupciona a su alrededor para celebrar otro gol del egipcio, Salah corre hacia los aficionados que estén más cerca de él, con los brazos extendidos. Se queda parado, quieto como una roca, absorbiendo la adulación.

Una vez que sus compañeros de equipo lo han felicitado, Salah camina lento hacia el círculo central. “Entonces, llega la pausa”, mencionó Neil Atkinson, conductor de The Anfield Wrap, un podcast para aficionados del Liverpool, y asistente asiduo del estadio.

Salah eleva las manos al cielo y después se arrodilla en el campo, para postrarse en una profunda demostración personal de su fe musulmana. “La multitud guarda un poco de silencio y le permite ese momento de reflexión”, comentó Atkinson. El estadio vuelve a rugir cuando se levanta, “y después todo mundo celebra de nuevo”.

Esta temporada, Salah ha sido la exitosa estrella del fútbol europeo. En su primera temporada con el Liverpool, ha marcado 43 goles en 48 partidos. Llevó al equipo a su primera final de la Liga de Campeones en más de una década. Ganó la votación del jugador del año en Inglaterra en la que participaron tanto sus colegas futbolistas como la Asociación de Escritores de Fútbol.

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Su fe —y sus demostraciones públicas de ella— también lo han convertido en una figura de considerable importancia social y cultural. En una época en la que el Reino Unido está combatiendo el auge de la islamofobia, cuando la política gubernamental ha sido crear un “ambiente hostil” para los inmigrantes ilegales, Salah es un norafricano musulmán que no solo es aceptado en el Reino Unido, sino que es adorado.

“Es alguien que encarna los valores del islam y demuestra abiertamente su fe”, señaló Miqdaad Versi, el subsecretario general del Consejo Musulmán del Reino Unido. “Es agradable. Es el héroe del equipo. Liverpool, en particular, lo ha apoyado de una manera en verdad positiva. No es la solución para la islamofobia, pero puede ser un protagonista en el conflicto”.

Salah, de 25 años, está acostumbrado a ser un icono. En Egipto, su estatus de tesoro nacional se confirmó en octubre del año pasado, cuando tranquilamente anotó un penalti de último minuto para asegurar que la selección de su país ocupara un lugar en la Copa del Mundo a celebrarse este verano, su primera aparición en el torneo desde 1990. Con una sonrisa delirante, Salah fue llevado en los hombros de los aficionados alrededor del estadio ubicado en la ciudad egipcia de Alejandría.

“Ningún egipcio ha logrado lo que Mohamed ha hecho; por esta razón, su ascenso es tan importante para el público”, comentó Ahmed Atta, un analista egipcio de fútbol. “Todo el mundo está viendo la Liga Premier. Las redes sociales están atestadas de fotos de él”.

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El hecho de que Salah no considere necesario esconder su fe tan solo aviva su popularidad. “La gente adora que no tenga miedo de arrodillarse a rezar en frente de todo un país que no es musulmán en una época en la que está aumentando la islamofobia”, mencionó Atta. “Es como una victoria para ellos”.

Se siente de la misma manera para la comunidad musulmana —en su mayoría de ascendencia siria, yemení y bangladesí— de Merseyside, la región que incluye a Liverpool. “Los musulmanes están bajo presión” en el Reino Unido, afirmó Abu Usamah Atthababi, imán de la mezquita de Al Masra ubicada en Toxteth un distrito marginal de Liverpool.

En años recientes, las cifras policiales sugieren que los crímenes de odio hacia los musulmanes han aumentado en todo el país, y los puntos más altos de crímenes de odio por motivos religiosos se dieron después de los ataques terroristas en París y sus alrededores en 2015, en Londres en 2016 y 2017, y en Manchester, Inglaterra, en 2017. Un informe que divulgó el año pasado la organización de beneficencia Tell MAMA sugirió que los ataques islamofóbicos aumentaron un 47 por ciento en 2016.

“No solo hay evidencia del incremento, sino que se está normalizando con mayor frecuencia: cada vez es más aceptable expresar sentimientos islamofóbicos en círculos convencionales”, mencionó Versi.

La toxicidad del diálogo respecto de la decisión que tomó el Reino Unido de dejar la Unión Europea, así como la virulenta postura antinmigrante de los medios de derecha, según Versi, contribuyeron a crear un entorno en el cual “la gente se siente más cómoda expresando opiniones intolerantes”.

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Liverpool también ha tenido sus problemas. La ciudad se considera más hospitalaria que muchos lugares del Reino Unido: una “ciudad de extranjeros, una ciudad antisistema”, como la describió Atkinson. Liverpool no siempre ha disfrutado de las relaciones más tranquilas con el resto del país, comentó Atkinson, quien agregó que “tal vez sabe más que la mayoría lo que se siente ser tachado de ‘otro’”.

No obstante, la policía tuvo que aumentar la seguridad en las mezquitas de Liverpool tras los ataques que se realizaron el 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. Y una mezquita en Birkenhead, una zona ubicada frente a Liverpool, en la orilla opuesta del río Mersey, fue vandalizada después del ataque del 7 de julio de 2005 en Londres. De 2012 a 2016, la policía de Merseyside registró un aumento del 75 por ciento en los crímenes de odio.

Sin embargo, Salah ha servido para “apagar esa presión”, comentó Atthababi. Las canciones en su honor retumban en Anfield, el célebre estadio donde el Liverpool juega de local, y los aficionados llevan banderas con su imagen ataviada con un tocado faraónico. A Salah lo rodean multitudes donde sea que va, le piden selfis en gasolineras y en tiendas donde se venden pescado frito y papas fritas.

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Esto es natural en una ciudad definida tanto por sus dos equipos de fútbol como por su herencia musical, la ciudad natal de The Beatles. “Es el chico callado y modesto que se pone su camiseta del Liverpool y se convierte en superhéroe, la personificación del sueño de todo aficionado”, dijo James McKenna de Spirit of Shankly, un grupo de aficionados del Liverpool.

No obstante, el hecho de que el festejado sea un musulmán también es significativo. “Todos los musulmanes están orgullosos de él”, opinó Ali Aden, quien vende abarrotes y una variedad sorpresivamente grande de perfumes en su puesto ubicado a las afueras de la mezquita Al Rahma en Liverpool. “A veces, nos hacen sentir como ciudadanos de segunda clase. Que alguien venga del Medio Oriente a nuestra ciudad es una gran fuente de orgullo”.

Una canción en su honor dice así: “Si anota un par más, me haré musulmán”, y no ha pasado desapercibida.

“Puede servir de puente entre la comunidad musulmana y el resto de la ciudad”, comentó Atthababi. “Puede demostrarle a la gente que estamos más cerca de Salah que de los extremistas”.

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Rory Smith / The New York Times

El Mundo

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