Nace en Brasil un partido político para los negros y las favelas

La diversidad de las comunidades se ve reflejada en el partido: el co-presidente nacional es un cristiano gay de Río, comparte el cargo con un pastor evangélico de la periferia de Sao Paulo y con una indígena del centro de Salvador de Bahía.

Un voluntario de la nueva agrupación política que pretende aumentar la presencia de afrodescendientes en el Congreso de Brasil. Cortesía Frente Favela Brasil

Las estructuras de ladrillo crudo de baja altura y alta densidad de las favelas contrastan con los vertiginosos rascacielos residenciales de casi todas las capitales brasileñas. Más que parte del paisaje urbano, que ilustra la desigualdad socioeconómica del país, las favelas son como pequeñas ciudades. En ellas viven 14 millones de personas, según el Ministerio de las Ciudades, y se mueven 68,6 mil millones de reales cada año (aproximadamente USD 21 millones), de acuerdo con el Instituto Data Favela –aunque sus habitantes carezcan de acceso a educación, salud, transporte y seguridad–.

Los negros son mayoría en ese territorio (el 87%), pero en un país con 112 millones de afrodescendientes (54% de la población), según el último censo, ellos apenas tienen representatividad política: solo el 10% está en el Congreso. Para cambiar ese panorama, nació el Frente Favela Brasil, un partido para representar a los negros y 'favelados'.

Los integrantes del nuevo movimiento pretenden participar del proceso político más allá de los votos que conceden cada cuatro años. “No se trata de revancha, sino de hacer una revolución democrática y social. Ya no queremos pedir derechos o limosnas, queremos llegar al poder”, le explicó a la Agencia Anadolu Celso Athayde, uno de sus fundadores.

Athayde, de 57 años, nacido y criado en favelas de Río de Janeiro, llegó a vivir en la calle y comer basura hasta convertirse en un líder comunitario, empresario y uno de los creadores de la Central Única de las Favelas (CUFA), que desde hace 20 años lleva educación, deporte y cultura a esos locales. Con el Frente Favela Brasil, él también pretende fomentar el emprendimiento y el incremento de la renta en las comunidades periféricas.

Para Flavia Ribeiro, de 31 años, co-presidenta del partido en Río, la iniciativa trata de combatir el racismo histórico en el país y mejorar la distribución de poder. Las organizaciones políticas brasileñas más tradicionales cuentan con núcleos destinados a los negros, pero Ribero afirma que no son suficientes. “Nos ponen en esos rinconcitos dentro de los partidos y nos utilizan para lograr votos, pero al final son los blancos los que ocupan los espacios de toma de decisiones”, afirmó.

Ribeiro contó que nunca había participado en movimientos sociales o políticos, pero no dudó en unirse a los debates que originarían la nueva formación. “Aquí, las mujeres están al frente del partido. En un país en el que la política está hecha por hombres viejos y blancos, eso es importante”, señaló.

El 50% de los puestos del Frente Favela Brasil está ocupado por mujeres –el liderazgo de cada una de las 27 direcciones estatales está a cargo de una pareja de hombre y mujer, por ejemplo– y la mitad de los candidatos tendría entre 18 y 35 años. Todos son voluntarios y quien logre un puesto político tendrá que ceder el 50% del sueldo a un fondo para crear proyectos sociales en las favelas.

La diversidad de las comunidades se ve reflejada en el partido: el co-presidente nacional es un cristiano gay de Río, comparte el cargo con un pastor evangélico de la periferia de Sao Paulo y con una indígena del centro de Salvador de Bahía. Los movimientos feminista, LGTB y las reivindicaciones de personas con discapacidades también conforman la agenda de la formación.

¿Cómo se crea un proyecto común en medio a las diferencias? “Vivimos bajo tensión 24 horas al día, pero eso es normal. Somos una nación de 112 millones de personas, entonces hay de todo, pero lo que nos une es el debate étnico”, contestó Athayde.

Los planes para 2018

El Frente Favela Brasil ya está registrado oficialmente como el 36º partido del escenario político brasileño, pero no presentará candidatos para las elecciones de 2018, en las que se elegirán el presidente, gobernadores estatales, senadores y diputados. Para disputar los comicios, necesitaría la autorización del Supremo Tribunal Electoral mediante la presentación de 450.000 firmas de apoyo distribuidas en al menos nueve estados y ya está fuera del plazo de las campañas. Su estrategia será, entonces, apoyar a candidatos de diferentes formaciones que defiendan las reivindicaciones de los negros y 'favelados'.

“Queremos elegir a 27 diputadas federales, una en cada estado”, contó Ribeiro. Las candidatas apoyadas serán de los partidos Rede Sustentabilidade (de la candidata a la presidencia Marina Silva), Partido Laborista Brasileño (PTB), Partido Socialismo y Libertad (PSOL) y Partido Comunista de Brasil (PCdoB).

“No apoyaremos, sin embargo, a ningún candidato a presidente”, afirmó Celso Athayde, una de las voces más influyentes en el Frente, aunque él mismo no es parte del partido y descarta categóricamente la posibilidad de presentarse a unas elecciones en el futuro.

Athayde ya había intentado crear un partido solo para negros, el PPPomar (Partido Popular Poder Para la Mayoría) en 2001, pero la iniciativa no salió del papel. “El día que un blanco entra, yo me salgo”, solía decir entonces. Hoy su discurso es moderado. “Descubrí que para crear una formación política hace falta dinero, algo que nuestra comunidad no tiene, y un lenguaje no radical”, dijo.

El Frente Favela Brasil nació gracias a la financiación colectiva y a la donación de artistas e intelectuales negros del país y, según Athayde, tras superar barreras dentro de la propia periferia. “Hay una cultura del miedo muy fuerte. La gente temía perder su trabajo o tener sus negocios perjudicados si sus jefes o socios se enteraban de que estaban en un movimiento político con ese perfil”, sostuvo.

En el actual escenario de polarización política en el país, el partido rechaza identificarse como de izquierdas o derechas. “Es natural que no nos aproximemos a las siglas conservadoras, pero las formaciones de izquierda tampoco lucharon para que tuviéramos protagonismo”, explicó Flavia Ribeiro. “Por eso, entre uno y otro, yo soy negro, soy 'favelado'”, remató Athayde.