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Nancy Pelosi, 80 años de protagonismo en los titulares

La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos cumplió años este jueves en medio de una preocupante crisis global. Por eso, confesó que no celebrará hasta poder abrazar a sus nietos de nuevo en paz. Este es el legado de la mujer más influyente de la nación hoy, con ocho décadas de vida a sus espaldas.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, pide a los periodistas que mantengan la distancia mientras hacen una pausa para hablar con ellos después de una entrevista televisiva en el edificio de oficinas del Senado Russell en Capitol Hill en Washington, DC.EFE

El primer regalo que recibió Nancy Pelosi por su cumpleaños número 80 fue un paquete de 880 páginas que detalla el histórico plan de rescate de US$ 2 billones con el que el gobierno estadounidense espera hacerle frente a los efectos del desastroso brote de coronavirus en la nación.

El documento, que llegó al despacho de la presidenta de la Cámara de Representantes el jueves, pasará a la historia como el mayor rescate financiero desembolsado por Estados Unidos para rescatar su economía en aprietos, dadas las circunstancias. De esta manera, el nombre de Pelosi, que tiene que aprobar los papeles a las 09:00 de este viernes, volvió a figurar en los San Francisco, pero criada en Baltimore. Aunque esta dinámica no es una sorpresa para esta poderosa mujer originaria de Baltimore, pues la heredera de la familia D’Alesandro ha figurado en las primeras planas de los medios de la nación desde su nacimiento.

“Es una niña para los D’Alesandro”, tituló el Baltimore News-Post en una nota a cuatro columnas en la zona superior de su portada en la edición del 17 de marzo de 1940. El Baltimore Sun, por otro lado, tituló “Tommy D’Alesandro anuncia otro voto seguro: es una niña”. Mientras que The Baltimore Guide fue más arriesgado y ofreció una predicción sobre el futuro de la recién nacida: “D’Alesanto encontrará un nuevo jefe en su primera hija. Esta pequeña dama pronto será una “reina” por derecho propio. Y así fue.

En la década de 1940, la mayoría de las personas en Baltimore reconocían a la familia D’Alesandro. Tommy D’Alesandro Jr., el padre de Pelosi, era un prometedor y carismático político para ese entonces. Fue alcalde de su ciudad durante cuatro mandatos, y logró representar al Tercer Distrito de Maryland, con varios enclaves étnicos, en el Congreso. Su paso por la política condujo a que la hoy presidenta de la Cámara de Representantes se interesara por ese mundo, y a la vez logró aprender poderosas lecciones que le sirvieron en su camino a la cima como que “el poder no es nada que alguien regale. Hay que luchar por ello”. Eso lo ha tenido claro toda su vida.

Recorrer la vida de Pelosi es también repasar la historia de todas las mujeres en el espectro político de Estados Unidos, donde este año se conmemora el centenario del primer sufragio femenino. Cuando la congresista llegó a la Cámara de Representantes en 1987, con 47 años, solo había una docena de mujeres entre sus 435 miembros. Hoy, y en parte gracias a su liderazgo y sus esfuerzos, hay más de un centenar.

“Lo que aprendí de mi padre fue todo. No aprendí como tú aprendes lecciones. Aprendí por ósmosis. Lo respiré. No puedes articularlo. La policía es cada minuto de cada día. Es parte de ti”, dice Nancy Pelosi hoy.

La política hizo parte del ADN de esta mujer, aunque pocos saben que por poco Pelosi terminaría transitando por un camino bastante diferente: la religión. Su madre esperaba que se convirtiera en monja, y durante sus primeros años Pelosi demostró poco interés en continuar con la dinastía política de los D’Alessandro. Sin embargo, las fibras del Partido Demócrata se fueron colando por su cuerpo inevitablemente. Su hogar estaba adornado con los rostros de los máximos exponentes demócratas de la época: Franklin D. Roosevelt y Harry S. Truman.

“Era casi un imperativo moral que estuviéramos orientados a la comunidad. Eso no significaba que tuvieras que postularte para un cargo. Significaba que participarías de la manera en que lo hiciste y ayudarías a las personas a postularse para un cargo: para los candidatos, las causas, los valores del Partido Demócrata”, le cuenta Pelosi a The Washington Post. Le puede interesar: No se metan con Nancy

La congresista persuadió a su padre para que la dejara estudiar en Washington en lugar de Baltimore como él estaba deseando. Allí comenzó a mostrar su ambición por la grandeza. Se especializó en historia para tomar cursos de ciencia política, y luego, a medida que se acercaba la graduación, consideró el cambio a la facultad de derecho. Mientras tomaba un curso de verano en África conoció a Paul Pelosi, quien se convirtió en 1963 en su esposo. Su relación la alejó de los planes de ingresar a la escuela de leyes durante casi seis años, en los que se dedicó al invertir en el sector inmobiliario y a dar a luz a cuatro niñas y un niño.

Pelosi dirigió su hogar con la misma disciplina que la caracteriza en el Congreso. Pero la política se convirtió más en un pasatiempo que en una carrera. Sin embargo, eso cambió cuando obtuvo un puesto en la Comisión de Bibliotecas de San Francisco a mediados de la década de 1970. Allí aprovechó para fortalecer sus conexiones con el joven gobernador de California Jerry Brown.

Gracias al respaldo de Brown, que consiguió gracias al apoyo que le brindó a este en sus aspiraciones presidenciales en 1976, Pelosi ganó la presidencia del Partido Demócrata del Norte de California en 1997. Cuatro años más tarde fue elegida presidenta estatal del partido, y en 1985, gracias a su buen desempeñó, dio el último salto hasta la Convención Nacional Demócrata, en la que se postiló para ser presidenta del partido a nivel nacional como una carta de la nueva ola feminista. Aunque perdió, esto le sirvió de plataforma para sus futuros cargos. En 1986 sirvió como presidenta de finanzas del Comité de la Campaña Senatorial Democrática y en 1987 dio el paso al cual se había resistido: postularse a la Cámara de Representantes.

En su primer año no aseguraba cuánto tiempo quería quedarse. Sin embargo, con cada ciclo electoral se sentía frustrada de ver las derrotas de su partido, lo que la empujaba a quedarse más tiempo. Fue hasta después del nuevo milenio que se dio cuenta que si quería cambiar las cosas tendría que liderar el cambio ella misma. Fue así como en 2002, tras una dura contienda, fue elegida líder de la minoría en la Cámara de Representantes, la primera mujer en desempeñar el cargo.

Como líder en los últimos años no solo ha jugado un papel fundamental en la agenda legislativa de la nación, sino que se ha transformado en una acérrima opositora del presidente Donald Trump durante su gobierno, otorgándole al país un necesario balance de poderes, y a las mujeres de la nación un referente de poder para que las nuevas generaciones de legisladoras continúen con su legado.

“Las mujeres se afirman en arenas que hace mucho tiempo podrían no haber sido consideradas arena de mujeres. Pero ellas están no solo en la mesa. Tienen un asiento en la cabecera de la mesa y es muy emocionante. Hemos abierto la puerta para que estas personas se levanten, ganen en sus problemas y tengan más reputación. Por lo tanto, son más conocidos en el futuro, en caso de que busquen un cargo más alto”, dice Pelosi con orgullo.

 

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redacción internacional

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Nancy Pelosi, 80 años de protagonismo en los titulares

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