El futuro de Venezuela

Nicolás Maduro, entre sostenerse e imponerse

¿Cuánto más puede aguantar el régimen en cabeza de Nicolás Maduro? Suele ser una pregunta constante ante el deterioro del nivel de vida de los venezolanos. Tan solo la escasez de alimentos y medicinas haría insostenible a cualquier gobierno democrático. No obstante, el chavismo llega robustecido a las elecciones municipales del próximo 10 de diciembre y parece inminente su victoria.

Los estudiantes salieron nuevamente a marchar hacia el Palacio de Miraflores. / EFE

La llamada Revolución Bolivariana se mueve en dos grandes frentes: el interno y el internacional. En el primero ha logrado estrangular el sistema democrático imponiéndose con la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y a pesar de los cuatro meses de protestas con sus más de 150 muertos, el chavismo ha conseguido desvencijar a la oposición política, separándola de sus bases, tras la captura del poder estatal y su poder a nivel interno es innegable.

Es en el segundo frente, el internacional, donde las cosas no le han resultado bien. El comportamiento cada vez más dictatorial del chavismo ha causado un fuerte malestar internacional e incluso muchos de los sectores que le tenían afectos a la Revolución Bolivariana han preferido tomar distancia. Las sanciones internacionales contra los funcionarios del régimen se apilan, las cuales incluyen al propio presidente Maduro y sus más cercanos colaboradores. En la misma dirección, pero con un tono diferente, las sanciones de los Estados Unidos a los movimientos financieros han limitado la capacidad económica de un país endeudado, pero aún así, el chavismo se atornilla en el poder.

Quizás el cuestionamiento deba ir en dirección a preguntase: ¿Cómo han logrado Nicolás Maduro y el chavismo sostenerse internacionalmente e imponerse internamente?

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Una respuesta en el plano interno es que el chavismo en cabeza de Maduro está dispuesto a sacrificar al pueblo venezolano por perpetuarse en el poder. En el marco de la racionalidad política democrática, cuando un gobierno implementa una serie de políticas públicas para atender las demandas de sus ciudadanos debe asumir la responsabilidad por el éxito o el fracaso de sus decisiones. En el caso venezolano los gobiernos, de Hugo Chávez y ahora el de Nicolás Maduro, han evadido la responsabilidad de dos maneras:

La primera es la negativa por entregar información y datos que van desde lo económico, como la inflación, pasando por los indicadores sociales, como la pobreza, hasta los datos sensibles de salud pública, negándose a reconocer que sus políticas han fracasado. Y segunda, ha transferido la responsabilidad a terceros, inicialmente se hablaba de la “Cuarta República” como la causa de todos los males, y se solía comparar la inflación y el desabastecimiento con los momentos de crisis del pasado, pero cuando el deterioro fue mayor se empezó hablar del enemigo externo, y de las hipotéticas guerras contra la revolución como la “Guerra Económica”.

En el plano internacional ha optado por el autoaislamiento de las democracias liberales occidentales, y por profundizar las relaciones con Estados no democráticos como Cuba, China y Rusia, llegando a implementar algunas de sus políticas y estrategias de relacionamiento internacional.

*Politólogo, internacionalista y Mg. CP, profesor e investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario.