Nicolás Sartorius: una mirada optimista al futuro de la integración europea

Desde las organizaciones obreras, Nicolás Sartorius fue una figura clave para el regreso de España a la democracia, después de la muerte de Francisco Franco.

Cortesía

En 1957, Alemania occidental, Bélgica, Italia, Luxemburgo, Francia y el Reino de los Países Bajos firmaron en Roma los tratados que establecieron a la Comunidad Económica Europea y a la Comunidad Europea de Energía Atómica. Los tratados fueron uno de los cimientos de la actual Unión Europea y para conmemorar el 60 aniversario de su firma, la Universidad Externado y la Friedrich Ebert Stiftung realizará este lunes 15 de mayo un foro sobre los retos de la Unión Europea.

Nicolás Sartorious es uno de los invitados internacionales al evento. Nacido en Madrid, en 1938, estudió derecho y periodismo en Madrid antes de convertirse en un activo militante contra la dictadura del general Franco. En 1962 un consejo de guerra lo envió a la cárcel durante siete años por apoyar las huelgas de los mineros del norte de España.

Una vez recobró la libertad, trabajó con comisiones y sindicatos obreros durante la transición de España a la democracia y fue diputado durante diez por el Partido Comunista Español e Izquierda Unida. En 1993, abandonó la política partidaria para dedicarse a la actividad intelectual a través de la fundación Alternativas, uno de los “Think Tank” más importantes de Europa.

En diálogo con El Espectador, Sartorius habló sobre el regreso de la democracia a España, las dificultades que afronta la Unión Europea y el futuro de sus relaciones con América Latina.

Estuvo fuertemente involucrado en el proceso que llevó a España de regreso a la democracia ¿hubo algo en la transición que podría haberse hecho mejor?

La transición española fue un gran éxito porque logramos pasar de una dictadura de 40 años a una democracia sin tener que pasar por otra Guerra Civil. Aunque muy poca gente lo sabe, cuando murió el dictador la democracia no llegó directamente a España. Vino un gobierno presidido por Arias Navarro que seguía siendo fiel a la dictadura. Nuestra mayor conquista fue la democracia moderna que reconoce los derechos fundamentales y sentó las bases de un estado de bienestar y que era homologable a las democraias europeas. ¿Qué pudimos hacer mejor? Hubo cosas que no se lograron porque dependían de la relación de fuerzas. No pudimos limpiar los aparatos del estado anterior. No se tomaron medidas contra funcionaros que colaboraron con la dictadura y que se sometieron a la democracia pero fueron un lastre para el país. Por otra parte no pudimos hacer una crítica profunda a la dictadura. La amnistía  con la amnesia que fomentaron muchos sectores impido una crítica profunda de lo que significó la dictadura.

¿Cuáles fueron los sectores sociales más importantes para lograr el regreso a la democracia?

En España, durante el periodo anterior a la muerte de Franco y durante el gobierno de Arias Navarro y Fraga Ibarne, ocurrieron las mayores movilizaciones que se habían dado desde la república. Hubo movilizaciones que hicieron agricultores, los estudiantes, que estaban en pie de guerra contra la dictadura, personas de la prensa, del clero e incluso elementos militares que también participaron que junto a las organizaciones obreras hicieron imposible que siguiera existiendo un gobierno que fiel la dictadura con otras formas. Después de la muerte de Franco pasamos por un periodo en el que todavía no se legalizaban los partidos políticos, los sindicatos y había mucha represión.

¿Cómo se logró que la transición se diera de forma pacifica?

El secreto fue el realismo de todos para comprender cuál era la relación de fuerzas del país. La oposición no tenía la fuerza suficiente para hacer una revolución política de un día para otro y quienes habían apoyado la dictadura ya no podían mantenerla. Tuvimos que llegar a un pacto en el palacio de Moncloa que permitió hacer una constitución democrática válida para todos.

¿Qué papel jugó la idea de la integración europea durante la transición de España a la democracia?

Jugó un papel muy importante. Integrarse a la Unión Europea era uno de los objetivos de todos los demócratas. Evidentemente había sectores de ultraderecha que no estaban de acuerdo porque era evidente que para entrar a Europa era necesario tener un régimen democrático. Los trabajadores, los intelectuales y los empresarios necesitaban la integración y, por lo tanto, sabíamos que si no entrabamos a Europa quedarnos en un aislamiento como el que habíamos sufrido durante el periodo del franquismo, algo muy negativo para los intereses del país.

¿Cuáles fueron las consecuencias de la crisis económica para la Unión Europea?

La unión europea ha sido la experiencia más exitosa de los procesos de integración. Lleva 60 años que para la historia de un continente no es nada pero en los que hemos logrado tener un mercado único, una moneda común, un banco central, un parlamento elegido por sufragio universal. Ahora hay insuficiencias que han surgido con la crisis del año 2009. No tenemos una política fiscal común y por lo tanto no tuvimos herramientas para hacerle frente a la crisis económica. No todo el mundo ha pagado igual y eso ha dado pie a que aparezcan populismos antieuropeos.

¿Qué se puede hacer para contrarrestar los efectos de la crisis?

 Es decisivo relanzar la Unió n Europea mediante una serie de propuestas. En el último informe de la fundación Alternativas ofrecemos una hoja de ruta. Creemos que en el  federalismo europeo, porque hay países que pueden avanzar más que otros, tenemos que ocuparnos del crecimiento económico y la inflación. También tenemos que acabar con la política de austeridad a ultranza y hay que idear un sistema de mutualización de la deuda. No puede ser que algunos países tengan unas deudas muy grandes y otras no las tengan porque esto genera un desapego a la idea de la Unión. Otro tema pendiente es la creación de una política social común y es necesario avanzar en temas de defensa y seguridad.

¿Cuáles son las posibles soluciones que se le pueden dar a la crisis de inmigratnes provenientes de Medio Oriente y el norte de África?

 Nosotros proponemos una política común que incluya ayuda para el desarrollo a los países de origen, intervención inteligente en los conflictos que están al Sur de Europa y la gente de esas guerras llega a Europa. Tenemos que hacer una política de cupos y distibución, algo que no se ha propuesto. Eso acompañado de políticas económicas que nos permitan seguir creciendo, crear empleo y  tener un sistema de  seguridad común  para avanzar en un proceso de mayor de integración.

¿La democracia española se fortaleció con la entrada  a la Unión Europea?

Es una democracia consolidada sin riesgos de involución y cuyos elementos esenciales funcionan. Sin embargo hay problemas serios en los temas de corrupción. Las instituciones están trabajando para acabar estos fenómenos pero es evidente que han  generado descontento en sectores de la población y han hecho mucho daño. Sin embargo, no creo que esto ponga en peligro a la democracia porque se están llevando a la cárcel a los culpables. La Unión Europea nos ha aportado estabilidad, somos el cuarto país más importante de la unión, el que más empelo está creando y hemos recibido fondos muy considerables que nos ha permitido modernizar la infraestructura del país.

¿Cuál es el futuro de las relaciones entre Latinoamérica y Europa?

Creo que estamos ante una gran oportunidad de aumentar las relaciones económicas, comerciales y políticas entre la  Unión Europea y América Latina. Hemos trabajado mucho para apoyar los procesos de integración en el continente porque compartimos valores y una visión común. Tanto Europa como Latinoamérica siguen un modelo de integración y de democracia social que no es ultra liberal y , por lo tanto, no priva de los beneficios del progreso a gran parte de la población. La elección de Trump en Estados Unidos deja un  gran vacío que la Unión Europea debe cubrir para establecer una relación cada vez más estrecha con América Latina.