Contra la homofobia

“No hay nada que temer”, un mensaje de la comunidad LGBTI de Irlanda

Hace 25 años era ilegal ser homosexual en el país europeo. Rory O’Neill, el hombre detrás de la drag queen más famosa de Irlanda, habla del cambio político que logró la población LGBTI en la conquista de sus derechos.

Rory O’Neill participó en la movilización para legalizar el matrimonio igualitario. /  Diego Cuevas

Panti Bliss es enorme, tiene un gran peinado, un gran maquillaje, un gran cuerpo, un gran vestido y grandes tacones. Rory O’Neill, en cambio, no destaca mucho. Es un hombre blanco y europeo, bien parecido. Atlético. Ronda los 50 años y es gay. Pero Rory y Panti son la misma persona, solo que para llegar a la segunda son necesarias dos horas de belleza. Ella es The Queen of Ireland, la drag queen más famosa de Irlanda. Él es activista por los derechos de la comunidad LGBTI, participó en el movimiento que logró el matrimonio igualitario y es quien creó a Panti.

Rory O’Neill visitó Colombia en el marco del Eurocione 2019, en el que Irlanda era el país invitado, y dejó un mensaje de esperanza para la comunidad LGBTI que lucha contra la discriminación. En la Semana contra la Homofobia, Bifobia y Transfobia les dice: “El cambio es posible”.

¿Era activista antes de personificar a Panti Bliss?

No, empecé a hacer drag cuando tenía entre 17 y 18 años. Era estudiante de universidad y solo me interesaba pasarla bien.

¿Cuándo decidió movilizarse?

Realmente nunca lo decidí, siempre digo que soy un activista accidental. Solo estaba viviendo mi vida y algunas veces cuando tratas de vivirla, pasa algo y te conviertes en activista. Mis motivos fueron más egoístas.

¿En algún momento de su vida se encontró con la violencia y la discriminación?

Sí, muchas veces. Antes de tener 25, por ejemplo, la homosexualidad era ilegal en Irlanda. Es decir, cuando fui estudiante universitario estaba infringiendo la ley, no había bares ni espacios para gais. Al principio tienes que cambiar cosas para vivir una vida normal. El primer paso fue volvernos legales.

¿Cómo fue el tránsito político del país para “volver legal” el ser homosexual?

El primer paso fue hacer un cambio de arriba abajo. El gobierno irlandés fue llevado a la Corte Europea de Derechos Humanos y perdió, así que fue obligado a cambiar la ley. Pero el gran cambio comenzó después de eso, al tratar de cambiar la cultura y la sociedad. La ley cambia y un buen ejemplo es el matrimonio igualitario, que es algo que los políticos no querían hacer, pero el movimiento empezó desde abajo y creció tanto, que los políticos tuvieron que hacer el cambio.

¿Cuál fue su papel en la movilización en favor del matrimonio igualitario?

Esta fue una organización muy grande, tomó años cambiar todo. Pero creo que tuvo dos roles. El primero fue algunos años antes del referendo. Me metí en un lío legal por usar la palabra homofobia y todo el país empezó a tener una conversación sobre el trato que se les daba a los homosexuales. Después vino el referendo. Entonces muchos de los puntos más álgidos ya habían sido discutidos y dados por finalizados. La sociedad estaba lista para hablar del matrimonio. Mi rol no fue tratar de convencer a todos de votar por el matrimonio, sino mantener a la gente que estaba lista. Creo que fui un buen agitador.

¿Cuánto le costó esta lucha a la población LGBTI, en términos de represión?

Quizá no hubo mucha violencia en el proceso de aceptación del matrimonio. Somos afortunados, Irlanda no es una sociedad violenta. Pero fueron tiempos difíciles para ser LGBTI, porque hubo una conversación constante sobre si eras merecedor de respeto o no, si eras bueno para los niños o no. Además, en Irlanda hubo una campaña política y sus argumentos estaban en la televisión, en la radio y en las calles todo el día. Vivir durante seis meses con todo eso que decía “los gais son malos, peligrosos para los niños, etc.”, afecta psicológicamente. Pero en esos momentos también pasaron cosas buenas, la comunidad se unió y muchos “heteros” hicieron cosas increíbles para ayudar.

En Colombia pasa algo parecido. El partido de gobierno ha difundido lo que llama “ideología de género. ¿Es posible avanzar así, cuando estamos en un país violento?

Claro que sí. Hace 30 años el gobierno irlandés no estaba a favor de esto. Que la embajada de Irlanda me traiga a Colombia, Sudáfrica y China tiene varias razones, pero una de ellas es porque la historia de Irlanda puede ser inspiradora para los activistas de otros países. Me reuní con estudiantes universitarias lesbianas de 20 años y ellas todavía no ven que el cambio vaya a ocurrir, no ven ninguna esperanza. Pero nuestra historia prueba que un cambio es posible. Cuando tenía 25 la homosexualidad era ilegal y el próximo mes me voy a casar, en casa, con mis padres y hermanos, y el gobierno está feliz.

 

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En la violencia contra la población LGBTI en Colombia también están involucrados los actores armados, con hechos atroces como asesinatos o violaciones correctivas. ¿Se ha encontrado con víctimas? ¿Cuál es su opinión?

 

Sí, me encontré con algunas personas. De hecho hoy almorcé con policías y fue una conversación interesante, y conocí otros grupos que decían que la violencia venía de las manos de ellos. Muchos países tienen los mismos problemas, no es solo Colombia. No es fácil, es deprimente e intimidante. Pero lo que he comprobado durante toda mi vida es que la comunidad LGBTI es verdaderamente resiliente y aunque estén todas las razones para desmotivarse, no soy pesimista, creo que podemos.

¿Qué significó para Rory despojarse por momentos de los privilegios de un hombre blanco y europeo para estar en los tacones de Panti Bliss?

Estoy muy feliz de ser gay, porque eso me convirtió en una mejor persona. Tienes razón, soy una persona muy privilegiada: hombre blanco, europeo, educado, clase media, no soy feo. Estaría realmente cómodo en el mundo si no fuera gay. Y creo que estar muy cómodo te vuelve un idiota. Es muy interesante tornarse una persona femenina, porque las mujeres son vistas como el sexo débil. Para que un hombre se ponga en este papel tiene que pasar por reducirse, hacerse menos. Pero te pones un vestido, maquillaje y te muestras en público. Mucha gente piensa que me disminuyo cuando hago esto, pero realmente me hace sentir más poderoso. Una prueba es que he logrado más cosas como Panti que como Rory. Es poderoso tomar eso que otros piensan que son debilidades. Es decirles no, jódanse.

¿Qué les diría a las personas que luchan por erradicar la discriminación?

Mi mensaje para los colombianos es que no hay nada que temer, la comunidad LGBTI merece el mismo respeto que todos, son valiosos. Tienen talento y habilidades para ofrecerle a Colombia, a su economía, a su cultura, y es el momento de que este país haga grandes contribuciones. La diversidad es una palabra manoseada, pero significa algo: hay fuerza en la diversidad. Si cada persona fuera un hombre blanco, clase media, asistiera a la misma universidad y hubiera un problema, todos tendrían la misma respuesta. Pero si llenas un cuarto con gente que tiene distintas perspectivas, diferentes experiencias y visiones de la vida, vas a encontrar diversas respuestas al mismo problema. Esto es positivo, no hay nada que temer.

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2019-05-18T21:10:25-05:00

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Beatriz Valdés Correa - @beatrijelena

El Mundo

“No hay nada que temer”, un mensaje de la comunidad LGBTI de Irlanda

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