Ansiedad y estrés en los migrantes
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No toda migración hace que se presenten trastornos mentales

Millones de venezolanos han dejado su país en los últimos años para huir de la crisis y en el camino han sentido ansiedad, desesperanza y depresión. Sin embargo, en caso de no tratarse adecuadamente, estos síntomas pueden desencadenar en algo más grave.

Cerca de 4 millones de venezolanos han abandonado su país en los últimos cuatro años. / AFP

Sin duda alguna, la masiva migración de venezolanos en América Latina es un tema que preocupa en toda la región, excepto en su propio país. Dirigentes chavistas han hablado de esto con ligereza y han sugerido, como lo hizo Diosdado Cabello, que muchos de los que migraban lo hacían “por moda”. Otros como Jorge Rodríguez afirmaban que lo hacían motivados “por expectativas y campañas engañosas”. Maduro, por su parte, minimizó el problema y dijo que las cifras “se exageran” y que había “más colombianos en Venezuela que venezolanos en Colombia ”.

La incapacidad del gobierno chavista para responder a la crisis migratoria ha sido evidente en los últimos años. La gente sigue y sigue saliendo de su país, al punto que, según el Instituto Brookings, con sede en Washington, el número de venezolanos migrantes, que hoy ronda los 4 millones (1,4 millones de ellos están en Colombia), podría duplicarse a finales de 2020.

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La historia de la crisis venezolana actual ha sido bien documentada en los últimos años. Se sabe que el país sufre una situación económica precaria, que el hambre y el acceso a la salud son el pan de cada día, que el salario mínimo es de menos US$5 al mes y que la situación política está lejos de cambiar.

Y contrario a lo que sugieren Diosdado Cabello, Jorge Rodríguez o el mismo presidente Nicolás Maduro, el éxodo venezolano no es producto de una “moda”. Detrás de la decisión de migrar se esconden situaciones varias del día a día, como el hambre, la falta de medicinas, la precariedad en la calidad de vida, el estrés, entre otros problemas.

De hecho, una vez tomada la decisión de salir, como en todo proceso migratorio, las personas se tienen que enfrentar a eventos críticos o de cambios asociados durante el viaje. Los migrantes no solo tienen que descubrir un país extraño, con personas y costumbres que no conocen, sino que también tienen que lidiar con situaciones como el frío, la falta de oportunidades y la xenofobia.

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“Los migrantes están enfrentando condiciones de estrés muy altas debido a la incertidumbre del proceso migratorio, las condiciones de vulnerabilidad que enfrentan y la poca capacidad de controlar los eventos que definen el rumbo de sus vidas”, alerta un informe publicado por el Banco Mundial sobre la migración venezolana a Colombia.

Ronald Prado, especialista en psiquiatría y director ejecutivo de la Cruz Roja Seccional Cundinamarca y Bogotá, comenta a que las personas que vivencian tales hechos pueden sentirse abrumadas por las circunstancias y sufrir efectos emocionales. Por ende, pueden presentar síntomas de depresión, ansiedad y estrés postraumático.

Sin embargo, Prado enfatiza en que la migración, por sí misma, no genera los síntomas de trastornos o enfermedades mentales. Lo que sí ocurre es que hay una mayor vulnerabilidad para ellos.

“No toda migración conlleva a un trastorno mental. En caso de que se llegue a presentar una enfermedad o trastorno mental es porque es consecuencia de varios eventos o circunstancias que precedieron esa migración”, explica el experto.

El desarrollo del trastorno

A partir de su trabajo, Prado describe tres etapas en las que se puede desarrollar un trastorno mental en un migrante, que como en el caso venezolano, se ve obligado a dejar su país. La primera de ellas ocurre precisamente en Venezuela, donde la difícil situación que viven sus ciudadanos les crea distintas situaciones estresoras, que son las que terminan motivando a estas personas a tomar la decisión de empacar sus maletas y encaminarse a un futuro incierto en otro país.

“Durante ese proceso (migratorio) se enfrentan a condiciones adversas, diferentes al simple hecho de salir de su territorio, de perder contacto con sus seres queridos, sus propiedades y restringidos económicamente”, explica Prado.

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La segunda de ellas se reconoce ante la aparición de síntomas aislados vinculados a los trastornos o enfermedades mentales. Es aquí donde puede haber desesperanza, tristeza, llanto, ansiedad e incluso pensamientos suicidas que, de acuerdo con el experto, son reacciones adaptativas de los migrantes ante la nueva situación que están viviendo.

Por último, Prado advierte que de no tratarse a tiempo estos síntomas aislados pueden agravarse al punto de desarrollar un trastorno mental, como lo puede ser el estrés postraumático, la depresión, la esquizofrenia, la psicosis o la demencia. También pueden darse cambios permanentes en la personalidad, que para el director ejecutivo de la Cruz Roja en Bogotá, puede llegar a ser un problema para el mismo migrante.

“De ocurrir esto, los migrantes se encuentran en un lío, pues estos trastornos no tratados pueden crear la percepción de que son un problema y aumentan el rechazo. Eso complica aún más la vida de quienes migran, pues lo que necesitan ellos es adaptarse lo más pronto posible a su nueva realidad, en un nuevo país”.

Este artículo se realizó gracias a la beca Rosalynn Carter para Periodismo en Salud Mental 2018/19.

 

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Jesús Mesa Mosquera/@JesusMesa

El Mundo

No toda migración hace que se presenten trastornos mentales

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