Papa afirma que las acusaciones de abusos sexuales contra obispo chileno son “difamaciones”

“El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, voy a hablar”, dijo Francisco a su salida de Chile.

AFP

El Papa Francisco finalizó el pasado jueves su visita a Chile declarando que las acusaciones contra el obispo Juan Barros, de encubrir casos de pedofilia por los presuntos abusos sexuales del sacerdote Fernando Karadima, son “calumnias” hasta que no se demuestren pruebas contundentes.

La visita que pensaba sanar las heridas y reconciliar a los chilenos con la iglesia, tuvo marcadas y violentas protestas contra la visita del Pontífice, incluso tres iglesias fueron quemadas en la localidad de Cunco, una ciudad cerca de la capital Santiago. Lea también: ¿Por qué Chile no quiere al papa?

Las palabras del jerarca desataron el rechazo inmediato de las víctimas que se mostraron ofendidas por la iglesia, que ante tales acusaciones condenaron al padre Karadima a una “vida de penitencia y oración” por los inapropiados comportamientos sexuales que se le atribuyen desde 2010.

Una de las víctimas, Juan Carlos Cruz, tuiteó “Como si me hubiera podido tomar una selfie mientras Karadima abusaba de mí y de otros”,  ante el retiro de las acusaciones por “falta de pruebas”, y añadió que la petición de perdón del Papa a las víctimas “es vacía”.

Aunque muchos acusadores de Karadima empezaron a revelar lo que había ocurrido unas décadas atrás, fue solo hasta 2010, cuando se volvió mediático el caso, que el Vaticano puso su ojo investigador en el caso.

El arzobispo de Santiago pidió disculpas por no haber creído en el testimonio de las victimas desde inicios de los 2000. Pero Francisco abrió las heridas en 2015 cuando nombró a Barros obispo de la diócesis de Osorno, localidad al sur del país.

Las victimas aseguran que Barros sabía de los abusos y calló, pero el obispo negó dichas declaraciones. Lea también: En Perú: activistas piden cárcel para curas que cometen abusos sexuales

“El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, voy a hablar”, dijo el Papa a su salida de Chile.

Barros, que estuvo en varios eventos del Sumo Pontífice esta semana, lo cual aumentó la ira de las victimas, dijo a medios locales que “el santo padre siempre ha sido muy cariñoso y apoyador. Eso a uno, como hijo de la iglesia, como sacerdote y obispo, lo alegra, lo fortalece”.

La organización 'Laicos de Osorno', que agrupa a fieles católicos que exigen la renuncia del obispo de esa diócesis del sur de Chile, lamentaron el respaldo del papa al prelado.

"Por un lado, el Papa demuestra una indolencia y una falta de tino. Pero no nos sorprende. Mantiene el status quo. Queda demostrado que la presencia de Barros en las misas no era una obstinación, sino una mera voluntad del Papa", aseguró Juan Carlos Claret, vocero de esta organización, al diario La Tercera, de Chile.