Papa Francisco pide leyes de unión civil para personas del mismo sexo

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En un documental estrenado hoy el pontífice afirma que se debe crear una ley para permitir la unión de personas del mismo sexo. Según Francisco, se trata de una reforma civil, no religiosa.

La imagen de una plaza de San Pedro lluviosa y vacía por la pandemia de coronavirus y un solitario Francisco dirigiéndose al centro es la poderosa metáfora con la que el director nominado al Óscar Evgeny Afineevsky arranca su último documental, una mirada muy cinematográfica sobre la personalidad y las acciones del papa argentino. El producto audiovisual generó ruido desde el comienzo, pues Francisco pide durante una entrevista leyes de unión para personas del mismo sexo. Eso sí, deja claro que no pretende reformar la iglesia, ni contradecir la Biblia, sino crear un marco legal civil para enfrentar estos casos.

Durante el documental el papa señaló: “Lo que tenemos que crear es una ley de unión civil. Son hijos de Dios y tienen derecho a una familia. Nadie debería ser expulsado o sentirse miserable por ello”. El estreno de “Francesco” fue hoy en el Festival de Cine de Roma, y se presentó como un documental dedicado a “una Humanidad que crea dramas y desastres, y a él, que con humildad y sabiduría, trata de guiarnos para construir un futuro mejor”, según Afineevsky quien habló con Efe.

Por su parte, el reverendo James Martin, quien ha pedido una mente más abierta a la Iglesia en este tipo de cuestiones, afirmó a The Washington Post: "Esta es la primera vez como Papa que hace una declaración tan clara. Creo que es un gran paso adelante. En el pasado, incluso las uniones civiles estaban mal vistas en muchos lugares de la iglesia. Él está poniendo su peso en el reconocimiento legal de las uniones civiles entre personas del mismo sexo ".

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Estas declaraciones se suman a las que Francisco hizo en 2013, cuando afirmó que no era nadie para juzgar a alguien gay. David Gibson, director del Centro de Religión y Cultura de la Universidad de Fordham, también aseguró a The Washington Post: “Esto es enorme. Mirando detrás de todo esto, básicamente está diciendo, de nuevo, que no estamos aquí para ser guerreros de la cultura. No estamos aquí para buscar peleas".

Luego, en 2014, otro hecho se conocería sobre la postura del papa al respecto, pues se conoció que Francisco supuestamente intentó negociar con el gobierno argentino la legalización del matrimonio homosexual. Ese mismo año el medio italiano Il Corriere della Sera lo entrevistó y destacó "la enseñanza de la iglesia de que el matrimonio es entre un hombre y una mujer al tiempo que reconoce que los gobiernos quieren adoptar uniones civiles para parejas homosexuales y otras personas para permitir otros beneficios ".

Claro, el ruido es natural desde que la Iglesia se opone firmemente a aceptar este tipo de matrimonios. De hecho, en 2003, cuando Joseph Ratzinger era cardenal y Juan Pablo II era el papa, la Congregación para la doctrina de la fe aseguró: "El respeto por las personas homosexuales no puede conducir de ninguna manera a la aprobación del comportamiento homosexual o al reconocimiento legal de las uniones homosexuales. El bien común requiere que las leyes reconozcan, promuevan y protejan el matrimonio como base de la familia, la unidad primaria de la sociedad “.

También agregaron: ”El reconocimiento legal de las uniones homosexuales o ubicarlas al mismo nivel que el matrimonio significaría no solo la aprobación de la conducta desviada, con la consecuencia de convertirla en un modelo en la sociedad actual, sino que también oscurecería los valores básicos que pertenecen al común herencia de la humanidad. La Iglesia no puede dejar de defender estos valores, por el bien de hombres y mujeres y por el bien de la sociedad misma ".

“Francesco”, un documental sobre todos nosotros

“Yo no lo veo como un documental sobre el papa, es un documental sobre todos nosotros, toda la Humanidad que crea desastres, agrede al medio ambiente, monta todas estas guerras que hacen huir a migrantes, crea el abuso sexual, que no solo lo hay en la Iglesia, también en Hollywood”, asegura el director.

“Él trata de ayudarnos a navegar, a cambiar, mostrándonos que estamos ante una línea roja” y que debemos elegir entre “ser víctimas de nuestro pasado o héroes de nuestro futuro”, añade.

Afineevsky, afincado en EEUU, nominado al Óscar al mejor documental en 2016 con “Winter on fire: Ukraine’s Fight for Freedom” sobre la revolución del Maidán, y a tres Emmy por “Cries from Syria” en 2017, ha tardado casi tres años en filmar esta cinta, que durante dos horas recorre el pensamiento y experiencias de Bergoglio, a través de sus viajes, testimonios de personalidades y amigos y con el hilo conductor de contundentes palabras del papa.

“Me he reunido con él unas cinco veces, siempre en función de su agenda, hemos tenido también dos entrevistas a cámara”, cuenta el director, que grabó las últimas tomas justamente durante la pandemia el pasado junio.

Su documental quiere ser como “una ducha fría”, mostrar al mundo que “estamos en cierto punto en el que debemos reevaluar nuestras acciones, recordar que lo que puede ocurrir es el Armagedón”, insiste, pues como dice Francisco: “la Humanidad vive una crisis que no es solamente económica y financiera, también es ecológica, educativa, moral, humana”.

Francisco como una persona humilde

Afineevsky no pretende mostrar a Francisco como una celebridad. “A diferencia de la película de Win Wenders de hace un par de años, es importante para mi no mostrarlo ni como un papa ni como el rey del universo, sino como una persona humilde: hago esto, intento ayudaros, mostraros los desastres que vosotros, como humanidad estáis haciendo, intentemos dejar de cometer errores, cuidar el medio ambiente, ser hermanos, terminar con el odio”.

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Las mismas ideas que Francisco puso sobre el papel en su tercera y reciente encíclica “Fratelli Tutti” (Hermanos todos). “Él pone su trabajo y sus pensamientos en su encíclica, yo pongo mi trabajo y mis ideas y mi manera de contar historias como director de documentales, hago un monumento cinematográfico dedicado a nosotros, que creamos drama y desastres, y a él, que le gusta ir a la línea del frente”.

Con imágenes conmovedoras de sus viajes -como su visita al campo de refugiados de Lesbos- y frases de gran impacto -"quien piensa solo en hacer muros y no puentes no es cristiano", “no hay santo sin pecado ni pecador sin futuro”- el cineasta muestra a un hombre “que llora con la Humanidad”, como dice uno de los entrevistados, el padre franciscano Michael Perry.

Una perspectiva no religiosa

En el documental, el director de 48 años, nacido en Kazán (antigua Unión Soviética), que creció en Israel y después emigró a Estados Unidos, no aborda cuestiones religiosas, sino las ideas del papa sobre los grandes desafíos de nuestro tiempo.

“Para mi que no soy católico, que soy judío y nacido como ateo en Rusia, era importante mostrar al mundo que yo, con mi perspectiva no religiosa puedo ver lo que este hombre hace y cómo nos inspira”, señala.

Por eso optó por una película “que pueda ser vista por jóvenes y mayores, por diferentes grupos sociales, creyentes y no. Traté de crear una historia cinematográfica que puede se entendida por gente sencilla y gente muy cultivada, algo que pueda quedar después de nosotros y pueda educar a la gente”.

Curiosamente, la elección del argentino Jorge Bergoglio como papa en marzo de 2013 aparece casi al final. “Tradicionalmente, todas las películas sobre el papa empiezan por su nombramiento, pero yo quiero enfatizar que no hago un filme sobre el papa, quería mostrar ese contraste” empezando con la plaza vacía en junio de 2020 y la plaza abarrotada en marzo de 2013, para hacer pensar al espectador acerca de todo lo que ha sucedido.

Francisco sigue abierto a aprender de sus errores

“Intento decir a la gente que es importante aprender de nuestros errores, como hace él...un líder y un hombre que no tiene miedo de arrodillarse y decir lo siento”. “Bergoglio, y eso es lo fascinante, sigue abierto a aprender de sus errores, de la gente que le rodea”, afirma.

Uno de esos errores, que luego el papa reconoció, es cuando en 2018 no creyó a las víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes en Chile y les pidió pruebas enfadado, pero poco después pidió perdón, recibió a las víctimas en Roma e hizo dimitir a los obispos chilenos.

“Solo dos meses después de la cumbre de los abusos de febrero de 2019 se vieron los primeros frutos, la nueva ley vaticana que obliga a denunciarlos y poco después se abolió el secreto pontificio”, subraya Afineevsky, que incluye entre las entrevistas del documental a víctimas de estos abusos, como el activista chileno Juan Carlos Cruz.

El jesuita Bergoglio antes de ser papa

También se muestra al jesuita Bergoglio en Buenos Aires antes de ser papa, gracias a imágenes antiguas - sentado en el transporte público, por ejemplo- y testimonios de sus allegados y amigos, como uno de sus sobrinos, el padre Pepe, el rabino Skorka, o el imam Omar Abboud, además del premio Nobel Pérez Esquivel o Estela de Carloto, de las abuelas de plaza de Mayo.

“Para mi era importante conocerlo antes de que fuera papa, para entender su carácter y lo que le motivó a ponerse en primera línea, porque va en su personalidad ponerse en primera fila en cualquier desastre”, asegura el realizador.

La sangre migrante de Francisco

El drama de los migrantes está muy presente con imágenes conmovedoras del papa en Lampedusa o en el campo de Lesbos, en Grecia, y el propio Bergoglio, de origen italiano, habla de su sangre migrante. “Yo también soy emigrante”, cuenta Afineevski, que coincide con él en que se debe acoger, pero también integrar a esa gente.

“Estuve en la frontera entre México y EEUU y pienso: la audiencia de EEUU olvida quien limpia nuestras casas, la gente de México, quién trabaja en la construcción cuando vamos contra ellos. Sí, debe haber ciertas reglas, pero eso no significa desunir familias, ponerlas en celdas”, afirma.

La cinta cuenta con entrevistas con el papa emérito Benedicto XVI, el cardenal filipino Tagle, el presidente Sarkissian de Armenia, donde Francisco habló de genocidio causando el enfado de Turquía, entre otras.

El realizador recibe mañana jueves en el Vaticano de manos de Rosetta Sannelli, su creadora, el premio Kineo Pelìcula para la Humanidad, que tradicionalmente se entrega en el festival de Venecia, y que se otorga a quienes promueven temas sociales y humanitarios.

Ello porque “Francesco” ilustra el pensamiento y la obra de este papa “volcánico e imparable”, una personalidad de gran profundidad a nivel mundial, independientemente de sus creencias o juicios personales", señala el fallo.

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