IV Encuentro de Liderazgos LGBT: A enfrentar el conservadurismo religioso

hace 20 horas
Habla Melanie Sakoda, de la Red de Sobrevivientes de Abusados por Sacerdotes (SNAP)

“Pensilvania es el caso de abuso más preocupante en EE. UU.”

La Corte Suprema de Pensilvania publicó esta semana un reporte que documenta 300 casos de “sacerdotes depredadores” sexuales en seis de las ocho diócesis del estado. Hay, por lo menos, mil víctimas de esta red de pederastas.

La Iglesia católica en Pensilvania vive un grave escándalo de abuso a menores. El Vaticano condenó el caso. / AFP

“Cuando tenía diez años llegó a la parroquia y comenzó con los tocamientos, a los 11 ya me había violado (...) Destrozó mi alma y se llevó mi infancia”, explica John Delaney a EFE, una de las víctimas de los abusos de sacerdotes de la Iglesia católica en EE. UU., revelados en un escalofriante informe esta semana. Una gigantesca investigación judicial en Pensilvania halló evidencia creíble contra más de 300 curas que abusaron de niños, niñas y adolescentes, e identificó a más de mil víctimas menores de edad durante décadas de abuso sexual encubierto por la Iglesia católica.

Entre 1950 y 2013 la iglesia estadounidense recibió denuncias de aproximadamente unas 17.000 víctimas de abusos cometidos por unos 6.400 miembros de su clero. Sin embargo, el último informe es devastador: la Corte Suprema de Pensilvania documenta 300 supuestos casos de “sacerdotes depredadores” sexuales en seis de las ocho diócesis del estado. No es la primera vez que un jurado popular publica un informe que desvela escándalos de pederastia en el seno de la Iglesia católica estadounidense, pero jamás se habían revelado tantos casos.

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El Espectador habló con Melanie Sakoda, secretaria general de la Red de Sobrevivientes de Abusados por Sacerdotes (SNAP), quien dice que un día después del informe de Pensilvania recibieron, en cuestión de horas, 22 denuncias más.

¿Por qué tantos años de silencio?

Si me preguntas por las víctimas, creería que se debe a que muchas se avergüenzan de lo sucedido, como ocurre en muchos casos de violación. Tienden a estar confundidos o atemorizados de lo que pueda suceder. Muchas veces tampoco tienen claro a quién acudir o si realmente serán escuchados. Si me preguntas por la Iglesia, creo que les importa más su reputación ante el mundo, su buena imagen, que el daño que algunos de sus miembros han causado. Ponen la imagen por encima de todo.

¿Su organización, que cuenta con más de 56.000 miembros en 56 países, ha recibido más denuncias?

Nuestra labor consiste más en escuchar e intentar defender a las víctimas que investigar sus casos. Todos los días recibimos nuevas historias. Esta mañana, por ejemplo, al levantarme (un día después de la presentación del informe de Pensilvania, el martes de esta semana) encontré 22 mensajes de posibles víctimas solicitando nuestra atención. Alrededor del mundo ha habido múltiples escándalos, pero el de Pensilvania es el más preocupante en los últimos años de EE. UU.

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En Chile acaba de explotar otro escándalo de abusos por parte de curas; es gravísimo también. ¿Saben en qué otros países de América Latina hay más denuncias?

Existe una barrera con víctimas de esta región por el lenguaje, creo. Sin embargo, recientemente también hemos recibido víctimas de Argentina. Quizá para víctimas de países menos desarrollados que Argentina y Chile es más difícil tener una voz. Igualmente la pederastia clerical existe en todas partes y sabemos que se están tomando medidas respecto a esto en Suramérica. Personalmente no conozco de algún caso específico en Colombia. Ojalá el reciente escándalo de Pensilvania motive a las víctimas atemorizadas a hablar.

La investigación en Pensilvania, que se extendió durante 18 meses, reveló un “encubrimiento sistemático” de los abusos por parte de funcionarios eclesiásticos en ese estado de EE. UU. y el Vaticano. Lo mismo denuncian en Chile. ¿Qué hacer para que estos casos no queden archivados?

En mi opinión, existe un encubrimiento sistemático que viene desde arriba. Ellos creen que el escándalo afecta directamente a los curas cuando realmente los más afectados son las víctimas. El clericalismo con el que actúan los lleva a pensar que los curas son más importantes que los niños víctimas. Muchas veces lo que hacen con los curas pederastas es que los desaparecen del mapa, enviándolos a Suramérica, lo cual no tiene ningún sentido y los hace cómplices.

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Lo triste es que cuando llegan las denuncias, los culpables están muertos o los crímenes han prescrito. ¿Qué medidas se pueden tomar?

El gran jurado propone varias medidas, como reformar la ley para alargar el plazo de prescripción de los delitos de abuso sexual contra menores, dar más tiempo a las víctimas para presentar demandas civiles y endurecer la legislación que obliga a reportar los abusos. Sin embargo, considero que mientras no se castigue judicialmente a los curas implicados en los escándalos, poco servirán las otras medidas. En muchos países las leyes protegen de cierta forma a la iglesia y las víctimas no ven viabilidad para denunciar.

Entre 5.700 y 10.000 sacerdotes católicos han sido denunciados por acoso sexual en Estados Unidos, pero solo un par de cientos han sido juzgados, condenados y sentenciados por sus crímenes, según la ONG Bishop Accountability. ¿Ustedes tienen datos?

Nosotros no tenemos una cifra exacta, pues nosotros tenemos contabilidad apenas de las víctimas que nos contactan. Ellos (ONG Bishop Accountability) hablan de unos 6.000 sacerdotes, sin embargo creo yo que se han ocultado muchísimos casos más.

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El papa Francisco ha tomado medidas sobre este asunto, incluso ha pedido renuncias y ha asegurado que los responsables deben pagar. ¿Le parece suficiente?

Sí ha dicho muchas cosas, pero él tiene poca acción ante las legislaciones de diferentes países. Normalmente lo que se hace con los implicados es que les aceptan la renuncia, pero no los juzgan legalmente. Aceptar la renuncia es totalmente diferente y distante a una penalización. Tienen que empezar a reportar todo a las autoridades de cada país y parar de encubrir a los pederastas. El encubrimiento de estos es en muchas ocasiones causante de suicidios de víctimas que se sintieron solas en su momento. La gente que es abusada debe tener la certeza de que será escuchada.

¿Pasará algo con la Iglesia católica tras tanto escándalo?

Las religiones dependen de la fe, y que los máximos exponentes de ella estén implicados en estos casos de abusos puede hacerles perder credibilidad. Eso es a lo que más le temen.

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