Primera reunión de alto nivel en más de dos años

¿Por qué es clave el encuentro de las dos Coreas hoy?

Aunque el objetivo es hablar sobre la participación de atletas norcoreanos en los Juegos Olímpicos de Invierno, el fondo es rebajar la tensión en la zona, disparada por los enfrentamientos entre Kim Jong-un y Donald Trump.

Una pareja se para frente a una valla militar cerca de la Zona Desmilitarizada (DMZ) que divide las dos Coreas. / AFP

El de ayer fue el cumpleaños más apagado de Kim Jong-un. El líder norcoreano, quien llegó a los 35 años, no tuvo fiesta ni pastel. Aunque en Pyongyang es tradición celebrar con bombos y platillos la fecha de nacimiento de sus líderes (Kim Jong-il, papá, y Kim Il-sung, abuelo), el tercero de la dinastía no quiso homenajes.

Dicen que la madurez llega con preocupaciones y Kim sí que tiene problemas. Según The New York Times, las últimas sanciones impuestas por Washington fueron un duro golpe para el país, en donde la escasez comienza a golpear duramente a los ciudadanos. Eso, sumado a la presión por parte de Estados Unidos de interceptar los barcos involucrados en contrabando de combustible.

Por eso aceptó sentarse hoy a hablar con Corea del Sur. Su razones son de supervivencia. De acuerdo con Naciones Unidas, un 41 % de la población norcoreana está subalimentada y la escasez alimentaria crónica se ha visto agravada por inundaciones y sequías. Además el embargo afectó la recepción de medicinas y otras mercancías vitales.

Diálogo conveniente en Corea

En su discurso de Año Nuevo, Kim ofreció enviar una delegación olímpica a los Juegos de Invierno en Pyengchang, Corea del Sur, el mes próximo. Pero también presumió que ahora su país tiene la capacidad nuclear para vencer una guerra liderada por EE. UU. en la península, y conminó a Corea del Sur a abandonar la campaña de sanciones de Washington y trabajar con sus “connacionales” a favor de la paz. Una señal de buena voluntad de la que el presidente surocoreano, Moon Jae-in se agarró.

Desde que llegó al poder, en mayo de 2017, Moon prometió bajarles el tono a las tensiones con su vecino del norte. Y nada como el deporte para lograrlo. “Los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos en Pyeongchang se convertirán en un clarín que anuncie la paz en la Península de Corea”, dijo Moon, justo en el momento en que Kim restauraba la línea telefónica que podría facilitar tales negociaciones. “Debemos sortear la crisis y dirigirnos a la paz como un rompehielos”, dijo Moon.

De acuerdo con analistas, el acercamiento Seúl-Pyongyang puede contribuir a aliviar la tensión tras las continuas pruebas armamentísticas de Corea del Norte y las beligerantes respuestas del presidente estadounidense, Donald Trump, que marcaron 2017.

No obstante, algunos expertos alertan sobre la posibilidad de que el régimen pueda estar desplegando el patrón ya visto en otras ocasiones y que suele arrancar con un mensaje conciliador de Año Nuevo sin que ello depare un cambio real de postura.

“Aunque la mayoría de los surcoreanos hoy en día favorecen el diálogo y la reconciliación pacífica con Corea del Norte, muchos temen también que comprometerse repentinamente y otorgarle concesiones económicas sería lanzarle un salvavidas a Kim justo cuando las sanciones están estrangulando a su gobierno”, explicaron expertos al NYT.

Y es que Corea del Sur tiene mucho que perder con la tensión nuclear de Kim. Pero no saldrán mejor librados si continúan con su alianza con un EE.UU. hoy dirigido por el impredecible Trump, que ha amenazado con “destruir totalmente” Corea del Norte.

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Según algunas fuentes, la CIA le advirtió a Trump que sólo contaba con un “marco de tres meses” para actuar si deseaba impedir que Corea del Norte se dote de un misil intercontinental capaz de enviar una bomba atómica contra Washington.

¿De qué hablarán las dos Coreas?

La cita de hoy, la primera en más de dos años, será en Peace House (“Pabellón de la Paz”) de la franja sur de la aldea de Panmunjom, en la militarizada frontera intercoreana. Las dos delegaciones estarán compuestas por cinco miembros, entre ministros y viceministros, así como expertos en previos encuentros.

“Básicamente, las dos partes se centrarán en los Juegos Olímpicos. Y a la hora de tratar las relaciones intercoreanas, el Gobierno buscará traer a colación el asunto de las familias separadas por la guerra y maneras de aliviar tensiones militares”, aseguró el ministro de deporte surcoreano.

La pareja de patinaje artístico norcoreana formada por Ryom Tae-ok y Kim Ju-sik se clasificó a finales de septiembre para los Juegos, pero Corea del Norte dejó pasar la fecha límite del 30 de octubre para su inscripción.

En 2014, ningún deportista norcoreano logró la mínima para participar en la cita olímpica de Sochi. El Norte boicoteó los Juegos Olímpicos de verano de Seúl-1988 y rechazó participar en las eliminatorias para el Mundial de Fútbol de 2002, que Corea del Sur organizó junto a Japón. Aunque sí envió representación a los Juegos Asiáticos de 2014 en Incheon, cerca de Seúl.

La delegación norcoreana en los recientes Juegos de Rio estuvo compuesta por 31 deportistas, que lograron 7 medallas, dos de ellas de oro, para situar al país en el puesto 34 del medallero.

Así que el deporte puede dar resultados. El Comité Olímpico Internacional (COI) dijo que está lo más flexible posible para que los deportistas norcoreanos vayan a la cita olímpica.

Nada puede asegurar que esta tregua vaya a durar, sobre todo si las maniobras de Corea del Sur y Estados Unidos comienzan en cuanto acaben los Juegos. Pero el presidente surcoreano, activo defensor de derechos humanos, busca ir más allá: quiere auspiciar encuentros entre las familias separadas por la guerra y fomentar los encuentros diplomáticos. Moon tiene razones personales para buscar la paz con sus vecinos del Norte: es hijo de inmigrantes norcoreanos.