Ante la crisis económica y política

¿Por qué es importante que la ONU apoye a Colombia a recibir venezolanos?

Las elecciones presidenciales de 2018 en Venezuela podrían provocar una nueva oleada masiva de inmigrantes.

Se estima que 2,5 millones de venezolanos habrían salido de su país en los últimos 17 años. / AFP

Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en los dos últimos años, el número de venezolanos que llegaron a Colombia legalmente pasó de 44.615 a 470.000. La consultora de riesgo político Eurasia Group, sin embargo, tiene un estimado mucho mayor: 1,2 millones de venezolanos habrían llegado al país en los últimos años. Las cifras no son nada despreciables y, no en vano, el presidente Juan Manuel Santos dijo que “será bienvenida cualquier ayuda” cuando, en medio de su reunión con el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, se anunció que el organismo multilateral está dispuesto a apoyar a Colombia ante la llegada masiva de venezolanos.

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No es la primera vez que Naciones Unidas interviene en una crisis migratoria entre ambos países. “Me regreso a trabajar. No conozco nada de aquí de Colombia, pero empezaremos”, dijo hace casi tres años Marta Cecilia, quien tras haber vivido 35 años en Venezuela se convirtió en uno de los más de 20.000 colombianos que regresaron al país en 2015.

El gran éxodo de ese año empezó el 19 de agosto, cuando el presidente Nicolás Maduro ordenó el cierre del paso fronterizo entre el estado de Táchira y Norte de Santander, además de declarar el estado de excepción y deportar a miles de colombianos que fueron acompañados por otros tantos nacionales que decidieron regresar a Colombia por temor.

Entre otras acciones, la ONU dispuso, a través de la Organización Internacional para las Migraciones, un sistema de información y monitoreo para los alojamientos temporales que además permitió el registro de damnificados.

A comienzos de la década de 2010, una investigación de la OIM estimaba que 3,4 millones de colombianos vivían fuera del país. El mismo estudio decía que el 85,7 % de esa diáspora había migrado en busca de mejores oportunidades laborales y, aunque hoy parezca paradójico, el tercer país que más colombianos había recibido, después de EE. UU. y España, era Venezuela, que, por su parte, fue el destino más popular para la migración colombiana durante la década del ochenta. Los datos de la OIM también sirven para hacernos una idea del peso económico de los migrantes que salen del país. En 2012, por ejemplo, el flujo de dinero en efectivo producido por las exportaciones de café, flores, plátanos y telas era superado por las remesas que los colombianos enviaban a sus familias desde el extranjero.

Hoy, la crisis política y económica que atraviesa Venezuela hizo que los papeles se cambiaran y Colombia se convirtió en uno de los principales receptores de migración venezolana en el continente. “Maduro, por supuesto, no podría estar más feliz con todo esto”, escribió Andrés Oppenheimer en su columna para El Comercio, de Perú. “Si la fuga de profesionales venezolanos se acelera porque el régimen venezolano sigue negándose a celebrar elecciones libres y justar, Maduro podrá deshacerse de toda la clase empresarial y profesional venezolana”, dice el analista, quien además compara la situación de Venezuela con la vivida por el régimen cubano, cuya población quedó constituida por personas que dependen del Estado y de quienes el Gobierno puede esperar una lealtad más o menos garantizada.

Para evitar ese escenario, las negociaciones entre el Gobierno y la oposición en República Dominicana son cruciales. Si no se llega a un acuerdo para realizar las próximas elecciones presidenciales con un mínimo de transparencia, se puede esperar otra oleada de migración proveniente de Venezuela. Al respecto, el principal delegado de la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD), Julio Borges, se ha mostrado optimista al decir que las negociaciones han permitido “acercamientos importantes para tener este año un sistema electoral y unas elecciones que hagan que los venezolanos se expresen con total libertad”.

En las negociaciones, al tema de la participación política se suman los esfuerzos para “construir soluciones al problema relacionado con las medicinas y medicamentos”, añadió Borges, con lo que terminó de demostrar que los acercamientos de República Dominicana pueden ser claves para reducir el flujo migratorio.

“La gente se va de Venezuela por muchas razones. Algunos huyen de grupos armados, otros porque los persiguen por sus ideas políticas y otros debido a la escasez de medicinas, alimentos y otras necesidades básicas”, dijo para el Nuevo Herald Regina de la Portilla, portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). Dicha dependencia de Naciones Unidas ya tiene en marcha campañas para facilitar la acogida de venezolanos en Colombia.

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“Llegué acá el 18 de junio. Ese fue el último día que vi a mi hija”, dice Yulimar Pérez, una de las venezolanas en el país que prestaron su historia para la campaña Somos Panas Colombia, en la que, a través de videos cortos, se busca promover la hospitalidad hacia los migrantes provenientes de Venezuela.

“Muchos países experimentan cambios y desafíos por la llegada de población extranjera a su territorio. Ante la realidad de este escenario en Colombia, queremos hacer un llamado a la sociedad para que se dé la oportunidad de conocer la historia de cada una de las personas que tuvieron que salir de su país y acogerlas como seres humanos”, explica Jozef Merkx, representante de Acnur en Colombia. El anuncio de António Guterres, según el cual se puede esperar que la ONU siga respaldando iniciativas de este tipo, no podía ser más oportuno. El secretario general de Naciones Unidas, que reconoció el “impacto” que tiene en el territorio colombiano la llegada de “cientos de miles de personas salidas de Venezuela”, ratificó su apoyo en un año en el que tanto Colombia como Venezuela eligen presidentes y en el que la crisis migratoria podría convertirse en una peligrosa herramienta de proselitismo en ambos lados de la frontera.

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