Oscuro panorama demográfico para 2019

¿Por qué es tan grave que Europa siga envejeciendo?

El viejo continente tiene dentro una bomba de tiempo: su población envejece y los gobiernos todavía no encuentran la solución para combatir el fenómeno. Y, además, rechazan la migración.

En el primer semestre de 2018 nacieron en España 179.795 niños, un 5,8% menos que el mismo periodo del año anterior. / AP

Desde hace varios años los estudios demográficos vienen advirtiéndole a Europa que su población está envejeciendo. Mientras la tasa de natalidad sigue bajando, la esperanza promedio de vida aumenta cada vez más y, en los próximos años, se comenzarán a sentir las consecuencias.

Si el panorama fue complicado en 2018, el año que viene lo será aún más. Todo parece indicar que el reto estará rodeado de líderes y gobiernos de ultraderecha radicales en sus ideas que deberán encontrar una solución para volver a darle vida al continente.

Aunque todavía no existen consolidados de este año, la tendencia y los reportes parciales anticipan problemas económicos a mediano y largo plazo. La Oficina Europea de Estadísticas (Eurostat) publicó un informe donde asegura que, en los próximos años, una porción importante de los 512 millones de habitantes de los 28 países de la Unión Europea ya no estarán en capacidad de trabajar, “lo que representará una carga para los que sí pueden. Son ellos quienes tendrán que cubrir los gastos sociales que se van a generar”.

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La idea es compartida por un análisis económico y financiero de ING, en el que varios expertos proponen soluciones viables para enfrentar el problema. El documento coincide en que la disminución de la fuerza laboral tendrá como consecuencia una producción total menor y un crecimiento económico inferior. Si bien ningún camino asegura corregir el curso demográfico, se contempla la inmigración, la automatización o postergar la jubilación como posibles salidas a la crisis.

Según el estudio, algunos países sentirán más las consecuencias del envejecimiento de su población, como Italia, Alemania o España. Una de los opciones que sus gobiernos tendrán que contemplar es la llegada inevitable de los robots, quienes podrían reemplazar la fuerza laboral perdida. “La automatización restará puestos de empleo en el mundo entero durante las próximas décadas, y podría contener la jubilación de la generación del baby boom. Sin embargo, no parece asegurado que ellos puedan desempeñar los trabajos que vayan quedando”, señala el análisis.

España es un ejemplo claro para entender la coyuntura de la que tendrá que hacerse cargo próximamente. Una proyección publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) señaló que, para 2033, uno de cada cuatro españoles tendrá 65 años o más. De hecho, en el primer semestre de 2018 nacieron 179.795 niños, lo que representa no solo un 5,8 % menos que el mismo período del año anterior, sino la cifra más baja desde 1941, cuando se creó el registro.

Lo más grave es que todo indica que a largo plazo las cosas no van a cambiar. “A mitad de siglo, se habrá multiplicado por diez la cifra de centenarios que hay en la actualidad, es una proyección bastante certera. La probabilidad de llegar a esta edad aumenta, y más en España que en otros países europeos”, explicó al diario El País de España Antonio Abellán, investigador del departamento de población del Consejo Superior de investigaciones Científicas.

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Según el INE, las viviendas también cambiarán y, si se mantiene la tendencia actual, de los 20,3 millones de hogares que habrá en 2033, el 28,9 % serán unipersonales. “Según datos del pasado abril, actualmente el 42 % de las personas que viven solas son mayores de 65 años. Este número va a seguir creciendo, dicen las proyecciones. Hasta ahora los hogares unipersonales entre los mayores crecían debido a que uno de los cónyuges moría, generalmente, el hombre. Y quedaban muchas viudas”.

La reducción de la natalidad es otro factor importante. Y es que desde 2009 viene en una preocupante picada que no encuentra repunte. Según las proyecciones, en los próximos 15 años nacerán cerca de 5,7 millones de niños, un 16 % menos que en la anterior proyección. Teresa Castro, investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y experta en natalidad, señaló: “Es difícil que esta cifra mejore a corto plazo, dado que en la decisión de tener hijos influye la estabilidad laboral y las medidas que se tomen para ayudar en la conciliación laboral y la corresponsabilidad en la crianza”.

¿Y la migración?

Posiblemente este es el momento en el que Europa menos quiere mirar hacia afuera para salvarse. El partido ultraderechista la Liga Norte (en Italia), Viktor Orbán (en Hungría) y Vox (en España) se han sumado al rechazo de Donald Trump hacia los inmigrantes y han emprendido una guerra sin cuartel contra el derecho de asilo para los que llegan desde África o Medio Oriente. Hace unas semanas, de hecho, el ministro de Interior alemán, Horst Seehofer, se refirió a la migración como “la madre de todos los problemas”.

No obstante, para Gerard Canals, coordinador de operaciones del barco rescatista Open Arms, la llegada de migrantes puede ser uno de los caminos a seguir para combatir el fenómeno demográfico: “Europa es un continente envejecido que necesita la migración para sustentar a los futuros viejos. La natalidad en Europa es bajísima. Pero lo que está pasando ahora es un giro a la derecha. Habría que explicarles a esos líderes que buena parte de esta inmigración viene derivada de la explotación que hizo Europa de África durante siglos: si siembras tormentas recoges tempestades”.

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Casos como el de Riace, un pequeño pueblo al sur de Italia que había caído en el olvido pero revivió hace más de una década al recibir migrantes de diferentes partes del mundo, hacen pensar que Canals podría tener razón. Domenico Lucano, alcalde del pueblo y fundador del proyecto, que ahora está implementado en gran parte del sur del país, despertó la ira del actual gobierno, especialmente del ministro del Interior, Matteo Salvini, quien, por el contrario, se opone a seguir recibiendo extranjeros que lleguen por el Mediterráneo.

Algunos expertos aseguran que confiar en que los migrantes puedan ser la salvación es bastante complicado. Los analistas de ING señalan: “No hay duda de que ‘importar’ fuerza laboral puede ayudar a mitigar el problema, pero es poco probable que lo resuelva totalmente. Los cálculos de ING sugieren que para mantener el tamaño de la fuerza laboral hasta 2030 en la Eurozona se necesitarían 3,9 millones de inmigrantes, además de la migración ya proyectada por la Comisión Europea (CE)”.

Algunos expertos españoles consideraron, a mediados de este año, que es necesaria una integración comprehensiva. Gonzalo Fanjul, investigador y activista contra la pobreza, aseguró que la Unión Europea debe apostar por “una verdadera política migratoria común comprehensiva, que asuma riesgos y proteja a los países de la radioactividad electoral de estas medidas. (...) Vivimos en un planeta en movimiento cuyas pulsiones escapan al control inmediato de los gobiernos”.

El experto agregó: “La encrucijada ética y práctica de Europa pasa por aceptar el desafío de un derecho del siglo XXI: el derecho a la protección y la prosperidad más allá del lugar de nacimiento”.

 

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Nicolás Marín Navas

El Mundo

¿Por qué es tan grave que Europa siga envejeciendo?

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