¿Por qué está en juego la credibilidad de la oposición en Venezuela?

Los mandatarios locales tendrán que juramentarse ante la Asamblea Nacional Constituyente para ejercer sus cargos. La decisión podría generar fracturas en una oposición que cada vez le cree menos a los procesos democráticos y que no quiere evitar cualquier acción que legitime al oficialismo.

AFP

El pasado 5 de octubre, los venezolanos salieron a elegir a los gobernadores de los 23 estados que componen el país. Al menos sobre el papel, el panorama para los miembros de la oposición, agrupada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD), era alentador: en los comicios parlamentarios de 2015, habían logrado victorias contundentes en 15 estados. Eso, sumado a una inflación que en octubre llegó al 536.2% y las protestas que entre abril y julio dejaron más de 120 personas muertas, auguraban un duro golpe contra el oficialismo en las urnas. Pero no fue así.

A pesar del manto de duda que cubre a las cifras de la Comisión Nacional Electoral, controlada por el régimen y acosada por múltiples denuncias de fraude, se cree que la participación fue de apenas un 61% y que, si comparamos los resultados del 15 de octubre con los que oposición obtuvo en las elecciones parlamentarias de hace dos años, la MUD habría perdido cerca de 2.8 millones de votos.

(Lea también: Las cinco gobernaciones "trofeo" en Venezuela)

Después de soñar con al menos cinco gobernaciones, la oposición despertó ante la cruda realidad de haberse quedado con apenas cinco. Pero si la situación suena dramática, lo peor estaba por venir.

El régimen advirtió a los cinco gobernadores opositores que ganaron en Zulia, Táchira, Nueva Esparta, Mérida y Anzoátegui que, de no juramentarse ante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), serían destituidos y se repetirían las elecciones para reemplazarlos.

 La juramentación ante el suprapoder instituido ilegalmente por Maduro significaría reconocer la autoridad de la ANC, un gesto que, para muchos, ya tuvo un antecedente cuando la MUD decidió participar en las pasadas elecciones.  

"Es muy claro que cualquier fuerza política que acepta ir a una elección sin garantías se transforma en instrumento esencial del eventual fraude, y demuestra que no tiene reflejos democráticos como para proteger los derechos de la gente, en ese caso, el voto", les dijo a los miembros de la MUD, Luis Almagro, quien hasta hace poco y desde su cargo como Secretario General de la OEA, era uno de los aliados más fuertes de la oposición venezolana en su lucha contra el régimen de Nicolás Maduro.

Luis Almagro no es el único que expresó su incomodidad frente al hecho de que la oposición optó por hacer parte de las elecciones. Para el politólogo Daniel Santolo, consultado por el portal Efecto Cocuyo, “los venezolanos se sintieron decepcionados por la incoherencia de la dirigencia política opositora”, por lo que, de cara a las futuras elecciones municipales y presidenciales, el mayor reto de la oposición sería vencer la desazón y el posible abstencionismo de sus seguidores.

(Le puede interesar: Resultados de las elecciones regionales dividen a la oposición venezolana)

Una clara muestra de la poca credibilidad de los procesos democráticos son las recientes declaraciones del ex gobernador de Miranda, Enrique Capriles, quien dijo durante años insistió en enfrentar al régimen por la vía democrática pero que, tras los resultados de las elecciones de gobernadores, subrayó  que el gobierno había cerrado por completo la posibilidad de que exista un cambio por la vía de las urnas: “Como están planteadas las cosas hoy, este gobierno no va a permitir que haya un cambio”.

Para Ronal Rodríguez, investigador del Observatorio para Venezuela de la Universidad del Rosario, aunque ahora tiene el reto de superar la falta de credibilidad que la gente siente frente a los procesos electorales, la oposición venezolana no cometió un error cuando decidió ir a las urnas el pasado 15 de octubre: “No sabían que las elecciones iban a ser un escenario de fraude tan grande”, así las cosas, Rodríguez considera que las pasadas elecciones fueron una oportunidad para diagnosticar el tipo de mecanismos que el régimen está dispuesto a utilizar para no ceder terreno.

En lo que viene, añade Rodríguez, se puede esperar que las decisiones del oficialismo estén marcadas por su intención de proyectar internacionalmente la imagen de un régimen democrático. Des este modo, se puede esperar que empiecen a buscar mecanísmos para desincentivar la postulación de candidatos opositores en los próximos comicios. La estrategia les permitiría llegar sin congrincantes a las proximas elecciones donde “ganarían con una avasalladora mayoría electoral con la que tratarían de justificar su dominio y el ejercicio del poder”.

 

últimas noticias

¿Un segundo referendo sobre el brexit?

¿Quién le pone nombre a los huracanes?