¿Por qué la apatía de los venezolanos a seis días de las elecciones regionales?

El 15 de octubre, Venezuela elegirá a 23 gobernadores en medio de graves problemas y mucha frustración. La oposición parece haber perdido el ímpetu que logró durante las marchas.

Una de las últimas marchas del oficialismo en Caracas, realizada el 21 de septiembre. / AFP

Si Nicolás Maduro tiene el rechazo del 72,4 % de la población y el país sigue sumido en una profunda crisis económica y social, ¿por qué la oposición no logra ser más popular que él? La respuesta la tiene el 37 % de ciudadanos que no está ni con el gobierno ni con la oposición, según una reciente encuesta de Datanálisis.

Después del impacto que logró la Mesa de Unidad Democrática (MUD) —que reune a todos los partidos de oposición— durante casi tres meses de marchas, el apoyo parece haberse esfumado. Desde abril, cuando comenzaron las protestas, la oposición logró poner la crisis venezolana en la agenda internacional, evidenció el carácter poco democrático del gobierno de Maduro y visibilizó la grave situación de miles de personas en el país.

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Y aunque Maduro se valió de todos los recursos del Estado para aplastarlos, lo cierto es que sus líderes no cumplieron con las expectativas: cometieron tantos errores que sembraron un pesimismo generalizado entre la gente. El escándalo de dinero que involucró a Lilian Tintori (en su carro fueron halladas cuatro cajas con 200.000 bolívares, 61.000 dólares oficiales cuyo origen hoy se investiga) fue quizás uno de los hechos que más sembró desazón. A eso se sumó el proceso de primarias de la MUD para elegir a sus candidatos que disputarán con el chavismo las 23 gobernaciones.

El día de esa elección (10 de septiembre), la MUD evidenció lo que se decía en voz baja: que la coalición estaba dividida y que al interior las pugnas eran gravísimas. Aún así eligieron a 19 candidatos para ir a las urnas el 15 de octubre.

Pero el ánimo del 41 % de los venezolanos que se declara opositor está por el suelo. A la falta de liderazgo opositor se suma la escasez, la falta de medicinas y, sobretodo, la poca esperanza de que las cosas vayan a cambiar. A seis días de las elecciones regionales, la apatía es la gran ganadora de todos los sondeos.

Ángelo Capacho, un músico de 26 años, le dijo a la AFP que no votará, porque no ve un “discurso claro” por parte de los dirigentes opositores. “Llamaban a la desobediencia; luego salieron con elecciones regionales y la calle se apagó. ¿De qué valieron tantos muertos? (...) Siento que se trata de una lucha por cuotas de poder”, declaró a la AFP.

Las protestas, que dejaron cerca de 125 muertos, exigían la salida de Maduro del poder, pero se enfriaron con la instalación en agosto de la Asamblea Nacional Constituyente, convocada por Maduro e integrada solo por oficialistas. A esto se suma la detención o apertura de procesos a cerca de 18 figuras clave de la oposición.

Los analistas advierten que la situación empeora y que Venezuela puede sufrir este año una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de entre el 12 % y el 14 %, y una inflación de entre el 1.200 % y el 1.400 %, según la firma Ecoanalítica.

Los venezolanos están cansados de no ver cambios. Recuerdan que Maduro suele convocar diálogos cuando tiene el agua al cuello, como una estrategia para ganar aire y esta vez lo volvió a hacer. “Yo aspiro que la próxima semana, como hemos acordado con la oposición, nuevamente se reinstale la mesa de diálogo por la paz y la soberanía”, señaló el mandatario a través de su programa televisivo dominical Domingos con Maduro.

El jefe de Estado aseguró que el proceso iniciado el pasado 13 de septiembre en República Dominicana continúa, y señaló que “se está redactando un documento” que tiene un 95 % de avance.

¿Ir a las urnas?

La abstención ya ha jugado en contra en otras oportunidades. En los comicios regionales de diciembre de 2012, la abstención fue del 46,06 %. El chavismo obtuvo entonces 20 de 23 gobernaciones.

Algunas voces opositoras dicen que están seguros de poder revertir ese mapa electoral. Y recuerdan el gran éxito de diciembre de 2015, cuando la oposición rompió 18 años de hegemonía oficialista al obtener una mayoría contundente en el Parlamento.

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Enrique Raúl, un sastre de 79 años, dijo a la AFP que “hay que votar. En 45 años jamás vi tanta gente escarbando la basura. Es una pena”. Y está convencido de que la oposición sigue siendo mayoría. “Eso quedó claro en las elecciones a la Asamblea”.

El escritor y profesor universitario Francisco Suniaga afirmó que “en este tipo de elecciones siempre ha habido menos entusiasmo”, pero advirtió que en el actual contexto político “un votante que se abstenga está favoreciendo al gobierno”.

Incluso, la Iglesia católica, crítica del gobierno, promueve el voto opositor. Al igual que algunos de los presos políticos.

“No dudemos ni por un segundo que las elecciones regionales se convocaron gracias a las protestas de calle, a la presión de la comunidad internacional y según el mandato del 16 de julio. Las elecciones serán un paso fundamental en el proceso de recuperación del orden constitucional”, escribieron en una carta 18 detenidos entre los que están Daniel Ceballos y Yon Goicoecha, dos emblemáticos del movimiento opositor.

“Debemos seguir la lucha en la calle sin descanso y nuevamente convocamos al pueblo ciudadano a salir a la más grande movilización nunca antes vista en Venezuela este 15 de octubre, llenando cada centro de votación del país”, agregaron.

Pero la batalla se antoja compleja. El gobierno mueve toda su maquinaria electoral para captar el voto de los empleados públicos y los sectores populares beneficiados con los subsidios. “Corremos el riesgo de ganar las 23 gobernaciones, estamos a las puertas de una victoria histórica de la revolución (...) Ya la oposición empezó a cantar fraude”, afirmó Maduro.

Y se hace el de la vista gorda con las “ayudas” del Consejo Nacional Electoral (CNE), que siempre favorece al chavismo. Resulta que los tarjetones de votación en algunos estados debían imprimirse luego de que la oposición eligiera sus candidatos. El CNE no esperó y mandó imprimir varios en donde el candidato opositor no es el que de verdad resultó elegido en sus primarias. El claro propósito de la omisión es el de confundir a los electores y erosionar así el caudal de votos que pueda recibir el candidato opositor.

Mildred Varela, una sobreviviente de cáncer de 42 años, duda acerca de votar. “No confío en el CNE, ni en muchos políticos”, expresó a la AFP.

“Estoy esperando a último momento para saber si votar o no. Depende de cómo vea el ambiente ese día. Hace falta un envión anímico. La oposición está en el deber de inyectarnos ánimo”, agregó Carlos, un administrador de 35 años.

La falta de “ambiente electoral”, afirma Suniaga, obedece a que la oposición tiene pocos recursos para difundir propaganda.

Desde el Estado Vargas, el gobernador de Miranda y líder de la oposición, Henrique Capriles, reiteró que “hay que salir a votar, no es una buena decisión la abstención el próximo 15 de octubre”.