Theresa May nombra ministra para la soledad

¿Por qué las personas solas preocupan al gobierno británico?

De acuerdo con la Cruz Roja, más de nueve millones de habitantes del Reino Unido se sienten aislados. La soledad, una epidemia que se extiende muy rápidamente por toda Europa.

Theresa May, la primera ministra británica, creó un ministerio para la soledad. / AP

¿Se debe tratar la soledad como un asunto político? La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, decidió abordarlo de esta manera: nombró a una secretaria de Estado y también asignó un presupuesto para asumir el problema. La secretaria de Estado encargada de Deportes y Sociedad Civil, Tracey Crouch, asumirá el “problema de las personas que están solas”.

“Quiero tomar medidas contra la soledad que sufren las personas ancianas y aquellos que han perdido a seres queridos, aquellos que no tienen a nadie con quien hablar”, señaló May al anunciar su preocupación por los altos niveles de soledad que padecen los ciudadanos de su país.

De acuerdo con una encuesta realizada entre la población británica en 2016, más de 200.000 personas confesaron pasar hasta un año sin hablar con nadie. Según datos de la Cruz Roja, más de nueve millones de británicos padecen de soledad. Un problema que afecta a toda Europa: una encuesta de la Comisión Europea, realizada en junio de 2017, reveló que el 6 % de la población no tiene a nadie a quien pedir ayuda si lo necesitan.

Julianne Holt-Lunstad, psicóloga-investigadora de Brigham Young University, calificó la soledad como una epidemia. “A mayor soledad, menor integración, menor interacción, menor vinculación emocional y menor interrelación con otras personas así se incrementa el riesgo de sufrir más enfermedades, de padecer trastornos del sueño, alteraciones psíquicas, alimenticias y por supuesto de ser más propenso a morir”, explica la experta.

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Coincide con ella Laura Ferguson, directora de la organización Campaing to End Loneliness (Campaña para terminar con la soledad) con sede en el Reino Unido, que desde 2013 intenta combatir el problema en ese país: “La soledad es un problema de salud pública que debe ser tratado con urgencia”, explica en su página web.

Para entender la magnitud del problema, la profesora Vanessa Burholt, del Centre of Innovative Ageing de la Universidad Swansea le explicó a la BBC qué significa sentirse solo. “La soledad es la diferencia que existe entre el deseo de contactar a la gente y las relaciones que en realidad uno tiene”.

Una iniciativa puesa en marcha el año pasado en Reino Unido da una idea. Un grupo de expertos inauguró una línea telefónica para tratar “la enfermedad del silencio”, con datos abrumadores: a la “silver-line” llaman, en promedio, 10.000 personas de todas las edades cada semana. “Quieren simplemente hablar, no tienen a nadie que los escuche”, dicen los expertos.

El Foro Económico Mundial publicó un estudio que equipara los efectos de esta lamentable situación social al mismo nivel de impacto que la obesidad.

John T. Cacioppo, autor del libro Loneliness (Soledad) escribió en el diario El País de España que un análisis reciente —70 estudios combinados con más de tres millones de participantes— demuestra que la soledad incrementa las probabilidades de mortalidad en un 26%.

“El hecho de que más de una de cada cuatro personas en los países industrializados pueda estar viviendo en soledad, con consecuencias seguramente devastadoras para la salud, debería preocuparnos”, analiza el profesor de la Universidad de Chicago.

En memoria de Jo Cox

Una de las políticas británicas que más lucharon para que el gobierno abordara la soledad como un asunto de Estado fue la diputada Jo Cox, asesinada por un neonazi en 2016, días antes de la votación del referendo sobre la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea, y a la que se le rindió un homenaje ayer.

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Cox confesó años atrás que había convivido con la soledad a lo largo de su vida. Pero hubo un capítulo que la marcó: cuando empezó a estudiar en Cambridge tuvo que separarse de su hermana Kim y entonces se sintió más aislada que nunca.

Ella trabajó durante años para que el problema fuera tenido en cuenta desde el punto de vista político y creó una comisión parlamentaria para tratar esta crisis social. El primer informe fue presentado en diciembre del año 2017 y en él se muestra que la soledad no sólo afecta a los viejos.

“Desde las personas mayores hasta los refugiados, los jóvenes y los cuidadores sufren de soledad, por eso este problema no se puede seguir ignorando en el Reino Unido”, mostró el informe Cox. El documento dice que los impactos de la soledad en la salud, tanto físicos como mentales, son devastadores. “La soledad es tan mala para nuestra salud como fumar 15 cigarrillos al día y peor para nosotros que la obesidad. La soledad crónica está acortando vidas, y el problema está creciendo”, agrega Laura Ferguson, miembro de la Comisión.

Un asunto costoso

Las severas consecuencias sociales que deja la soledad en la salud pública y en los sistemas de salud se traducen en un impacto en el presupuesto.

La Campaña para Terminar con la Soledad encontró que por cada euro invertido en enfrentar la soledad, se pueden ahorrar 3 euros en costos de salud.

“El trabajo de la Comisión Jo Cox contribuirá en gran medida a ayudarnos a romper el estigma de la soledad. Nuestra investigación halló que más de la mitad de los adultos británicos dicen que admitir la soledad es difícil, y tres cuartas partes de los mayores de 65 años (76 %) dicen que les resultará difícil admitir que están solos porque no quieren ser una carga. Este estigma está aislando aún más a millones de personas en todo el Reino Unido”, explica en su página web Ferguson.

“El informe deja en claro que todos tenemos la responsabilidad de poner fin a la soledad. Desde empresas hasta gobiernos, organizaciones benéficas e individuos: todos pueden hacer algo. Juntos, podemos cambiar las actitudes, el comportamiento, las políticas y la práctica, e inspirar acciones para poner fin a la soledad”, escribió la directora de la Campaña para Terminar con la Soledad.

Lo que más preocupa es que cada vez personas menores dicen sentirse solos. De acuerdo con varios estudios, la soledad comienza a ser crónica entre jóvenes de los 18 a los 24 años. En los adultos mayores, el problema es agudo a partir de los 65 años. Aunque, aclaran, que sentirse solo puede ocurrir a cualquier edad.

“En nuestras investigaciones también hemos observado que cada medida positiva para mejorar la calidad de las relaciones sociales mejora la presión arterial, los niveles de las hormonas del estrés, las pautas de sueño, las funciones cognitivas y el bienestar general”, agrega John T. Cacioppo.

¿La redes sociales ayudan? Esa es la gran paradoja, explicaba en una de sus presentaciones Cox: “En un mundo cada vez más conectado, la gente está menos unida”. Psicólogos miembros de la Comisión Cox aclaran: “Las redes nunca sustituirán una auténtica relación humana”.