El pulso Trump-Biden tiene a los estadounidenses al borde de un ataque de nervios

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Ir a las urnas les causa a los ciudadanos mucha preocupación, miedo e incertidumbre; sin embargo, este año los niveles de estrés electoral se dispararon por la pandemia y otros factores. La Asociación de Psicología de EE. UU. dice que las elecciones del 3 de noviembre son las más divisorias en décadas.

Desde que Donald Trump llegó a la presidencia no ha hecho otra cosa que profundizar las divisiones en el país. Basta recordar el discurso que dio el pasado 4 de julio, durante la celebración de la independencia de Estados Unidos:

“Nos encontramos en el proceso de derrotar a la izquierda radical, los marxistas, los anarquistas, los agitadores, los saqueadores, y a la gente que en muchos casos, no tienen idea de lo que están haciendo”, dijo. “Jamás permitiremos que una turba furiosa derribe nuestras estatuas, borre nuestra historia, adoctrine a nuestros niños”, agregó. “Y defenderemos, protegeremos y preservaremos el estilo de vida estadounidense, que comenzó en 1492 cuando Colón descubrió América”.

Palabras que ha repetido durante los últimos meses de campaña electoral con más frecuencia y que han provocado en los estadounidenses un estado de tensión inédito. Preocupación que se multiplicó cuando Trump anunció su positivo para coronavirus el viernes 3 de octubre. Y es que la noticia resultó devastadora para los estadounidenses, seguidores y críticos, que durante meses escucharon cómo el mandatario le restaba gravedad a la información y desafió las recomendaciones de salud pública.

Trump se negó durante meses a usar tapabocas en público, de hecho, se lo retiró irresponsablemente una vez salió de la hospitalización el lunes, y cuando la Casa Blanca se estaba convirtiendo en el epicentro de la pandemia en Washington D. C.

Los esfuerzos del presidente por alejar el debate electoral de la pandemia se hundieron y hoy los estadounidenses están más preocupados por el avance de la enfermedad, que asciende a más de 7 millones de contagios. El mal avanza en el país y lo encuentra débil y muy dividido.

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En 2020, más de tres cuartos de los estadounidenses dicen que el futuro del país les produce estrés de manera significativa, once puntos más que los que pensaban así en 2019. El actual clima político es una causa importante de estrés para un 68 %, frente al 62 % del año anterior, señaló la Asociación de Psicología de Estados Unidos.

Trump busca llamar de nuevo la atención con un discurso basado en los temas que él considera lo favorecen más: violencia, protestas, votos por correo y la relación del candidato rival, Joe Biden, con la gente más progresista del partido. ¿El resultado? Más confusión y estrés.

De acuerdo con la Asociación de Psicología de EE.UU., los comicios del próximo 3 de noviembre como “los más divisorios” en décadas. Y señala que 68% de los ciudadanos señala las elecciones como una causa importante de estrés; hace cuatro años el promedio era de 52%.

Una encuesta realizada por Harris Poll para la American Psychological Association (APA) muestra que da igual el partido al que se pertenezca: el estrés por las presidenciales lo sufren todos, aunque esta vez los que más sufren son los demócratas (76 %), cuyo candidato, Joe Biden, lleva la delantera en la intención de voto. Les siguen los republicanos (64 %), que tienen como candidato al actual presidente, Donald Trump, y los independientes (64 %).

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“Este ha sido como ninguno de los que recordamos”, dice Arthur C. Evans Jr., jefe ejecutivo de APA. Evans explica que “no sólo estamos en el medio de una pandemia global que ha matado a más de 200.000 estadounidenses, sino que estamos enfrentando una división y una hostilidad crecientes en las elecciones presidenciales”.

A eso hay que agregar “los disturbios raciales en las ciudades, una economía inestable y un cambio climático que ha propiciado la propagación de incendios y otros desastres naturales. El resultado es una acumulación de factores de estrés que está pasando factura física y emocional a los estadounidenses”, agrega.

El mayor crecimiento de los que ven las elecciones como una fuente de estrés se dio entre los afroamericanos: de 46 % en 2016 a 71 % en 2020.

Desorden de estrés por elecciones

Ya varios medios de comunicación están publicando a diario recomendaciones para no sucumbir ante el “desorden de estrés por las elecciones” (Election Stress Disorder), que define la preocupación previa a citas en las urnas. De acuerdo con el doctor Steven Stosny, citado por la revista Psicology Today, “durante las elecciones el 75% de los pacientes hablan del tema durante las consultas”.

La razón es que durante esta época se disparan lo conflictos y roces entre amigos, compañeros de trabajo y familiares por cuestiones políticas. The Atlantic publicó una guía para mantener la estabilidad mental durante las elecciones y Washington Post bautizó el fenómeno estresante como la “ansiedad Trump”.

Stosny habla de un país cada vez más polarizado y una campaña más larga. Analistas atribuyen esto a que Donald Trump no gobernó sino que desde que llegó a la Casa Blanca en 2016 siguió en campaña y esto lo sienten los agotados estadounidenses. The Washington Post cita a la psicóloga Alison Howard, que señala cómo Trump es ese factor estresante porque “rompió todos los esquemas” y señala específicamente su tono agresivo.

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Y contrario a lo que piensan muchos que esto es una cuestión de educación , estrato social e inteligencia, el estrés electoral golpea a todos por igual. Según Sostny, lo que cambia es el nivel de argumentación, pero no la preocupación por el futuro del país. Aconseja no dejar que la emoción le gane a la razón. Algo muy difícil para un país cuyo líder parece haberla perdido.

¿Qué sigue? Una fatiga psicológica, que los expertos ya nombran Estrés Traumático Post Electoral (PESTS). Luego de las elecciones, lo que se ha documentado hasta ahora, es que quien se identificó mucho con un candidato puede presentar pérdida de apetito, insomnio, aislamiento, ira irritabilidad y preocupaciones excesivas por el futuro.

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