¿Por qué Pakistán le quita el sueño a Donald Trump?

Armas atómicas y talibanes están entre la lista de preocupaciones de Estados Unidos

AFP

Después de decir que no retirará sus tropas de Afganistán, el presidente de Estados Unidos también se refirió a otro de los países que más lo incomoda en Medio Oriente: “No podemos seguir en silencio sobre los paraísos pakistaníes para las organizaciones terroristas, los talibanes y otros grupos que representan una amenaza”.

Pakistán tiene una relación difícil con Estados Unidos. Cuando en 2011 el líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, murió en suelo pakistaní en medio de un operativo de las fuerzas élite del ejército estadounidense, la pregunta sobre cómo el terrorista más buscado del mundo vivió sus últimos días en una casa a pocos metros de una base militar de ese país empezó a levantar sospechas.

Cuatro años después de la operación, el periodista Seymour Hersh, ganador del Pulitzer por sus reportes sobre la guerra de Vietnam, denunció que Bin Laden había estado bajo la custodia de las autoridades pakistaníes desde 2006 y que, en 2011, un oficial de inteligencia pakistaní había recibido USD$25 millones por revelar la ubicación del terrorista, algo que contrariaba la narrativa oficial que aseguraba que el servicio secreto estadounidense había ubicado a Bin Laden por medio de uno de sus mensajeros.

Verdad o no, Bin Laden murió en suelo pakistaní, tenía allí una casa donde vivía con sus esposas y eso, aunque es inquietante, no es la única verdad que incomoda a Estados Unidos frente a Pakistán.

Otra de las grandes amenazas que Pakistán alberga en su suelo es su arsenal atómico.

Durante el último tramo de su presidencia, en un evento internacional sobre seguridad en Washigton, Barack Obama dejó caer que “la más grande amenaza a la seguridad de Estados Unidos en el corto medio y largo plazo, sería la posibilidad de que una organización terrorista obtenga armas nucleares”, algo para lo que Pakistán podría ser un buen lugar si consideramos que tiene este tipo de armas, es uno de los puntos calientes del yihadismo global y desde hace años está en medio de una turbulenta situación política en cuyo último episodio el Primer Ministro fue destituido por un escándalo de corrupción.

Pakistán se defendió de las acusaciones de Trump, según las cuales es un paraíso para terroristas. “Ningún país en el mundo ha hecho más que Pakistán contra la amenaza terrorista. Ningún país ha sufrido más que Pakistán el azote del terrorismo” dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país en referencia a los atentados terroristas que su nación sufre regularmente.

Aunque es difícil negar que Pakistán ha sido víctima del terrorismo, para Estados Unidos, sus acciones no sido suficientes para detener que la amenaza crezca en su territorio. También ven con sospecha la simpatía que Pakistán ha tenido frente a los grupos talibanes, a quienes apoyaron cuando en Afganistán llegaron al poder en 2001 y frente a los cuales siguen simpatizando en un vecindario donde las diferencias religiosas con India e Irán siguen siendo fuente de tensión.