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hace 7 horas
La guerra entre etnias ha dejado más de 3.500 muertos

¿Por qué pastores y granjeros se matan en Nigeria?

Una batalla de vieja data entre dos etnias locales amenaza la estabilidad del gigante africano. El cambio climático contribuyó a acentuar el conflicto.

El presidente Muhammadu Buhari, quien busca la reelección en 2019, ha hecho poco por resolver la crisis. / AFP

La paz en Nigeria es una realidad cada vez más lejana para sus habitantes. Además de la amenaza del grupo extremista Boko Haram y de la corrupción, el conflicto local entre granjeros cristianos y pastores nómadas musulmanes, reconocidos criadores de ganado, tiene al país al borde la desestabilización. La guerra no declarada entre estos dos grupos ha dejado 3.641 fatalidades, 57 % de ellas en 2018, según Amnistía Internacional (AI). Sin embargo, esta ONG comenzó el recuento de las muertes desde enero de 2016, por lo que la cifra podría ser mucho mayor.

“Mataron brutalmente a mi esposa; le sacaron el bebé del vientre y lo masacraron. También asesinaron a mis hijos. Estuve tres días en el campo junto a sus cadáveres, hasta que vinieron los soldados. A mi padre lo quemaron delante de la mezquita en la que rezaba. Lo mataron allí y le prendieron fuego”, contó una de las víctimas del conflicto. Aunque los enfrentamientos entre agricultores y pastores no son nuevos, la escalada de violencia en los últimos meses es preocupante para el futuro de la nación, que se prevé superará a Estados Unidos como el tercer país más poblado del mundo en 2050. “Estamos más divididos que nunca a lo largo de la línea étnico-religiosa”, dice Emmanuel Onwukibo, uno de los intelectuales nigerianos más influyentes del momento. Es cierto. Ni siquiera el Mundial de Fútbol de 2018, en el que participaron los nigerianos, pudo contener la ola de sangre. Durante los partidos que jugó el equipo nacional en la fase de grupos del campeonato, sicarios de la etnia fulani, a la que pertenecen los pastores seminómadas, asesinaron a docenas de campesinos aprovechando la distracción. Lea también: Nigeria lucha contra la corrupción

El repunte de violencia se debe, en primera instancia, a una antigua lucha por la apropiación de recursos naturales como pasto y agua. Esta competencia, según analistas, se ha usado como pretexto para crímenes en la línea étnica y religiosa. El cambio climático contribuyó a la intensificación del conflicto en los últimos años, pues obligó a los fulani a empujar su ganado hacia el sur, donde están asentados los granjeros cristianos. En el camino, las reses destrozan campos de cultivos, lo que conduce a peleas constantes en la zona central de Nigeria. Le puede interesar: 50.000 niños podrían morir de hambre en Nigeria

Como si no fuera suficiente la gravedad de la guerra, a los nigerianos los amenaza un problema más. Los fulani también han quemado las plantaciones de los cristianos, desabasteciendo de alimentos a la población. “Si no se hace nada tangible para detener esa crisis, podemos tener escasez de alimentos”, advirtió Mohammed Opokwu, parlamentario del estado Nasarawa.

El Gobierno del presidente Muhammadu Buhari, quien ya se ve en aprietos por su incapacidad para acabar con Boko Haram, poco ha hecho para solucionar la crisis. “El letargo de las autoridades ha permitido que la impunidad florezca y que los crímenes se expandan a muchas partes del país, infligiendo aún más sufrimiento a las comunidades que ya vivían con miedo continuo del próximo ataque”, dijo la directora de AI en Nigeria, Osai Ojigho.

Los sectores cristianos señalan al presidente de favorecer a los musulmanes para conseguir su voto en las elecciones presidenciales, que se celebrarán en febrero de 2019. Las promesas incumplidas del mandatario podrían costarle los comicios, para los que la oposición ha construido una base fuerte respaldada en los sectores más golpeados por el desempleo y la depresión económica.