¿Por qué demoraron 40 años en juzgarlo?

Murió el exnazi Oskar Gröning

Según la prensa alemana, el 'contable de Auschwitz', murió a los 96 años. Lo confirmó su abogado.

Oskar Gröning durante el proceso judicial en 2015. EFE

El 'contable de Auschwitz', el alemán Oskar Gröning, murió a los 96 años, anunció este lunes el diario regional Hannoversche Allgemeine Zeitung citando a su abogado. 

Un portavoz de la fiscalía de Hannover, Oliver Eisenhauer, no pudo confirmar su muerte a la AFP, pero dijo disponer de una carta de su abogado en la que se anuncia el fallecimiento de ese hombre condenado a cuatro años de cárcel en 2015 por complicidad en la muerte de 300.000 judíos. La historia de Gröning es como la de muchos exnazis que lograron escapar durante años a la justicia. 

“Llegó un nuevo vagón. Me tocó el turno en la rampa y mi trabajo consistía en vigilar el equipaje. A los judíos, ya los habían sacado antes. En el suelo sólo quedaban los restos sucios. De repente, se escucharon los gritos de un bebé. Estaba en la rampa, envuelto en harapos. La madre lo dejó atrás, quizás, porque sabía que a las mujeres con bebés, las enviaban directamente a las cámaras de gas. Vi como un miembro de las SS cogió al bebé por las piernas. Le molestaron sus chillidos. Entonces, lanzó al bebé con la cabeza contra las barras de hierro de un camión, hasta que se calló”, recordó Oscar Gröning su primer día de trabajo en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau en 1942, en una entrevista al diario Der Spiegel.

Un día de octubre del 1942, a los 21 años de edad, Oskar Gröning llegó a Auschwitz como miembro de las SS (Escuadras de protección). De allí, lo llevaron a las barracas administrativas y le enseñaron su nueva labor. Recogía el dinero del equipaje de los judíos. Separaba zlotys polacos, dracmas griegos, francos franceses, florines holandeses, liras italianas. A continuación, envió las monedas y los billetes robados a la sede de las SS en Berlín. Ejercía esta tarea por dos años, hasta septiembre 1944, cuando le trasladaron a la frente para luchar contra los aliados en la batalla de las Ardenas.

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Más de 70 años después, le acusaron de haber contribuido que el régimen nazi obtuviera ventajas económicos y de haber sido cómplice de la muerte de más de 300.000 personas. Oskar Gröning es uno de los mil millones de personas que formaban parte de la enorme máquina de matanza: el holocausto. Muchos de ellos nunca fueron juzgados, algunos recibieron unas condenas leves o fueron absuletos y siguien viviendo en la sociedad alemana hasta hoy en día.

De los más de seis mil empleados de Auschwitz, unos ochocientos fueron condenados, la mayoría de ellos en tribunales polacos. En Alemania, sólo unas cinquenta personas que realizaron labores en Auschwitz recibieron condenas.

Gröning es uno de ellos. Durante el juicio en 2015, reconoció su falta de moral y pidió disculpas. Cuando se dió a conocer la sentencia: 4 años de prisión, se presentó un recurso por su edad y no cumplió la condena. Dos años después, el 29 de noviembre 2017, un comunicado de la corte de Celle declaró que "En base a la opinión de los expertos, el tribunal estima que el condenado es apto para cumplir su pena a pesar de su avanzada edad", de acuerdo con AFP.

¿Por qué tardaron tanto en denunciar a Oskar Gröning?

Hace 40 años, la justicia alemana ya sabía quién era Oskar Gröning. No era un nombre desconocido. En 1977 en Fráncfort, pesquisaron el pasado oscuro del miembro de SS y 61 otros, pero 8 años más tarde el fiscal dejó las investigaciones. La justificación escrita por qué se cerró el acta falta hasta hoy en día, según Der Tagesspiegel.

Pero la razón, por que Oskar Gröning no fue juzgado antes, es por unos nuevos reglamentos judiciales que entraron en vigor en 2011. A partir de este año, la justicia ya no necesitaba pruebas de que existió una participación directa en las matanzas en los campos de concentración. Esta enmienda permitió a juzgar a cualquier persona que servía en los campos, desde los cocineros hasta el personal médico.

Trabajadores de Auschwitz-Birkenau, a juzgados distintos

Otro factor, que influyó en la tardanza del caso Gröning, fue porque la justicia alemana diferenció entre campos de exterminación y concentración. Esta distinción hizo que los trabajadores de Auschwitz fueron juzgados diferentes, que los de Sobibor, Treblinka y Chelmno. Estos últimos fueron clasificados como campos de exterminación, e independientemente del trabajo que uno ejercía, se hacía partícipe de la aniquilación sistemática de judíos, según el diario alemán die Zeit.

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Mientras que Auschwitz-Birkenau fue clasificado como campo de exterminación y concentración. Esto implicaba que, hasta el año 2011, para los jueces no era suficiente que uno ejercía funciones organizativas y administrativas dentro del campo para hacerse culpable. En lugar de eso, se requería pruebas de la labor individual de cada uno de los acosados para poner en evidencia la relacion directa con la matanza.

"Auschwitz fue un lugar donde no no debía haber participado”, fue el comentario de abogado Cornelius Nestler, y argumentó en 2015 que "El señor Gröning participó, y por haber sido cómplice, será condenado. Muy tarde, pero no demasiado tarde".