¿Por qué vengarse de las mujeres es un crimen, no un "crimen de honor"?

Bajo la figura de los "crímenes de honor", miles de mujeres son asesinadas impunemente en países musulmanes.

AFPLos crímenes de honor permiten el asesinato de mil personas cada año en Pakistán.

Si usted se acuesta con un hombre que no es su marido, él y la familia probablemente van a asesinarla si vive en un país musulmán, que aplique la ley sharia. En el mundo occidental, o por lo menos en los países más democratizados de este lado del planeta, eso se llamaría feminicidio, aunque las tensiones alrededor del tema se mantienen vigentes y e incluso las sociedades que se consideran más evolucionadas aún están lejos de cantar victoria. No obstante, allá se trata indiscutiblemente de un “crimen de honor” y no hay argumento que se oponga.

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Negarse a contraer un matrimonio arreglado, mantener una relación con alguien que la familia no aprueba, tener relaciones sexuales por fuera del matrimonio, ser víctima de violación, vestirse de manera “inapropiada”, o mantener una relación homosexual, también puede causarle la muerte. Una muerte que quedaría impune, al ser un “crimen de honor”, una categoría muy parecida a la de la los llamados “crímenes pasionales”, que en países como Colombia justificaron durante muchos años las muertes de miles de mujeres.

En Pakistán, cada año, mil personas mueren en nombre del “honor”, pues así se encuentra consignado en los mandamientos de la Ley Sharia.  Al ser considerada como la voz de Dios revelada, estos mandamientos siguen siendo aplicados incluso en ese país, donde, en octubre de 2016, el Parlamento aprobó unánimemente una ley que pretendía acabar con los vacíos legales existentes, que permiten la impunidad en estos crímenes.  No ha servido de nada. 

La Comisión de Derechos Humanos de Pakistán (HRCP, en inglés) estima que entre octubre de 2016 y agosto de 2017 se cometieron al menos 349 asesinatos de honor, 320 de ellos contra mujeres, frente a los 492 registrados en el mismo periodo del año previo.

Algunos argumentos señalan que, en el ámbito cultural, los crímenes de honor nacieron con las comunidades nómadas, que viajaban cargadas de elementos valiosos, por esa razón, estas comunidades desarrollaron un sistema de justicia propio, que les permitiera defender sus pertenencias.

Por su parte, Sharif Kanaana, profesor de antropología de la Universidad de Birzeit cree que "los crímenes de honor son un tema complicado que se adentra en la historia de la sociedad árabe (...) Lo que los hombres de la familia, clan o tribu buscan en una sociedad patriarcal es el poder reproductivo. Las mujeres de la tribu son consideradas fábricas de hacer hombres. El crimen de honor no es un medio para controlar el poder o el comportamiento sexual. Lo que hay detrás es la búsqueda de la fertilidad, o la potencia reproductiva". 

Varios analistas consideran que los crímenes de honor son solo las figuras que permiten justificar la violencia contra las mujeres.  Nighat Taufeeq, analista del centro de recursos de mujeres en Shirkat Gah en Lahore, Pakistán, dice: "Es una alianza profana que se da en contra de las mujeres: los asesinos se enorgullecen de lo que han hecho, los líderes tribales condenan el acto y protegen a los asesinos y la policía los encubre."​ La abogada y activista de los derechos humanos Hina Jilani peinsa en la misma línea: "El derecho a la vida de las mujeres en Pakistán está condicionado a su obediencia de las normas y tradiciones sociales."

Para Human Rights Watch, los crímenes de honor "son una clara violación a los derechos humanos, los gobiernos están obligados a proteger a las mujeres de estos delitos". 

Por ende, para la gran mayoría de expertas en temas de género, los "crímenes de honor" no deberían existir como categoría. "Estos son crímenes basados en el género", agrega Kanaana.