Por una bofetada a un soldado israelí terminó en la cárcel

La joven palestina Ahed Tamini, de 17 años, afronta 12 cargos. Hoy comparece ante un tribunal militar juvenil. Enfrenta una pena de hasta diez años.

Hoy comienza el juicio de Ahed Tamini, la joven palestina que atacó a soldados israelíes.Anadolu

En diciembre de 2017, justo después de que Donald Trump reconociera a Jerusalén como capital de Israel, Ahed Tamini enfrentó a dos soldados israelíes como lo había hecho en otras oportunidades: los gritó, les exigió que se marcharan de su barrio (patrullaban cerca de su casa), les lanzó un par de insultos, los empujó y hasta les lanzó un par de patadas. Uno de ellos incluso recibió una bofetada. Así quedó registrado en un video que se volvió viral.

Los dos unifromados de Israel no reaccionaron y se marcharon sin informar sobre los hechos a sus superiores. Según contaron después, esta jovencita ya habían atacado a otros soldados como quedó registrado en dos videos, uno de 2012 y otro en 2015, protagonizados por Ahed y otros miembros de la familia Tamini.

La diferencia, esta vez, es que la jovencita de 17 años fue detenida. Según el ejército, palestinos que participaron en los disturbios de ese día se escondieron en su casa y con el permiso de los Tamimi lanzaron piedras contra los soldados. Ahed fue acusada de doce cargos y el juicio comenzará este martes, 13 de febrero. 

Está acusada entre otras cosas, de atacar a las fuerzas de seguridad en cinco ocasiones, amenazar, arrojar piedras y participar en manifestaciones violentas; por lo que podría enfrentar una pena de hasta diez años de prisión, pese a ser menor de edad.

"Las autoridades israelíes deben liberar de inmediato a la activista adolescente Ahed Tamimi, cuya detención continua es un intento desesperado de intimidar a los niños palestinos que se atreven a resistir la represión de las fuerzas de ocupación", urgió hoy la ONG Amnistía Internacional en un comunicado.

Con ella también serán juzgadas su madre, Nariman Tamimi, en prisión incondicional y acusada de cinco cargos, entre ellos el de atacar junto a su hija a oficiales y soldados israelíes; y una prima de 21 años, Nour Tamimi, puesta en libertad el 5 de enero bajo fianza de 5.000 shékels (unos 1.300 euros).

Esta será la primera vez que la joven Tamimi podrá dirigirse a la Corte -ubicada en la prisión israelí de Ófer, en el territorio ocupado de Cisjordania- para justificar sus acciones."Como una chica desarmada, Ahed no representaba ninguna amenaza durante el altercado con los dos soldados israelíes,fuertemente armados y con atuendo de protección", declaró hoy la directora general de Amnistía Internacional para Oriente Medio y África, Magdalena Mughrabi.

"Nada de lo que ha hecho puede justificar su detención continua y las largas y agresivas sesiones de interrogatorio que ha tenido que soportar durante las primeras dos semanas de detención", reclamó.

Por su parte, la abogada de la defensa, Gaby Lasky, coincide en que Israel está utilizando este caso para "disuadir la resistencia a la ocupación", ya que los Tamimi son una conocida familia de activistas.

Familia orgullosa

Las reacciones del video no se hicieron esperar y muchos indicaron que las jóvenes mujeres del video deberían acabar sus vidas en prisión, como aseguró el ministro de Educación, Naftali Bennett, a la radio del Ejército.

El padre de la joven, Bassem Tamimi, reveló los motivos de la reacción de su hija. "Hay un por qué menor y uno mayor", relata mientras se dirige a la puerta. "Aquí -continúa señalando al muro de piedra que rodea la casa- había una tropa de soldados que dispararon (con una bala recubierta de goma) al primo de Ahed, Mohamad, en la cabeza, a cero metros de distancia y le dejaron en coma", revela.

Aparentemente los soldados saltaron el muro de la casa por la parte de atrás y atravesaron el patio hasta la salida, donde tuvo lugar el encuentro con Ahed, su prima y su madre.

"Los soldados no venían desde fuera, venían desde la parte de atrás del patio. (Los soldados) estaban en shock, por eso su reacción fue así (no responder a los golpes de Ahed), no porque fueran amables o fueran unos soldados educados, sino porque veinte o quince minutos antes le dispararon a un niño", explica. "No podía disparar a otro", se cuestiona.

"Somos la imagen real y verdadera de la sociedad palestina bajo ocupación, no somos diferentes o especiales. Somos la imagen central y principal de los palestinos", afirma Bassem mientras echa leña al fuego.

"Yo he sido arrestado nueve veces en mi vida, fui torturado en 1993, lo que me dejó en coma durante diez días y paralizado por un tiempo –explica Bassem–. Me liberaron el mismo día que mataron a mi hermana dentro de la corte militar israelí".

El padre de la joven se enorgullece cada vez que le preguntan sobre su hija. Para él, ese gesto "fue una bofetada" en la mentalidad de los árabes y de los palestinos. "Representa lo que todos los palestinos querrían hacer contra la ocupación israelí", asegura.

Para él, "la reacción normal" ante la ocupación, que en 2017 cumplió 50 años, es resistir. "Sin resistencia parece que esto es otra cosa, no una ocupación", reflexiona.

"El problema no es el muro, ni los asentamientos, el problema es el sistema, el régimen, la colonización", asevera. Para él, la ocupación no tiene solo una cara, sino que "está presente en todos los detalles" de sus vidas.

Órdenes de demolición, restricciones de movimiento, expropiación de tierras palestinas para la construcción de asentamientos israelíes, negación de permisos para construir, redadas en barrios durante la madrugada, cortes de carreteras, y detenciones de menores sin la presencia de un familiar o abogado, son algunas de las consecuencias de la ocupación a las que se refiere Bassem.

"Mientras que nosotros tenemos una orden de demolición y el agua limitada, vemos que construyen casas para colonos en nuestra tierra", asegura en referencia al asentamiento Halamish y el checkpoint que ven desde su casa.

"Puedo engañarme a mí mismo y ver si puedo tener una vida normal bajo ocupación, pero ¿qué es esto? ¿cómo?", se pregunta, y rescata de la memoria el caso del palestino americano Tarek Abu Khadeir, primo de Mohammed Abu Khadeir, de 16 años, que fue secuestrado y quemado vivo por tres judíos extremistas en venganza por el asesinato de Hamás de otros tres jóvenes israelíes en el verano de 2014.

Tarek fue apaleado tras asistir a una protesta por la muerte de su primo. La policía fue filmada mientras le golpeaba en el suelo con las esposas puestas. Finalmente, la corte israelí sentenció al policía de frontera a cumplir 45 días de servicio comunitario. Tarek, en declaraciones a la cadena americana MSNBC, dijo: "Solo he recibido una idea de lo que ellos [los palestinos] están pasando".

"Todos los padres del mundo estarían orgullosos de ver que su hija se enfrenta a un hombre con un arma" en nombre de la libertad, asegura Bassem. "Somos más libres cuando luchamos que aquellos que se mantienen en silencio ante el sufrimiento de los demás".

*Con información de Anadolu y EFE

 

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