Príncipe Laurent de Bélgica demanda por "violaciones" a sus derechos humanos

Las quejas por el dinero que destina a su manutención es apenas una de las vergüenzas que el hermano menor del rey Felipe le ha hecho pasar a su familia.

AFP

En Bélgica, la celebración del 90° aniversario del Ejército de Liberación del Pueblo chino tuvo un invitado inesperado. Vestido con su uniforme de oficial naval, con gafas oscuras y una banda fucsia, el príncipe Laurent, el número 11 en la línea de sucesión belga, le hizo saber a todo el mundo que estaba en el evento a través de su cuenta de Twitter, el problema es que Laurent no tiene permitido representar a su país en eventos diplomáticos y que el incidente no era la primera metida de pata del príncipe.

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La más reciente polémica del príncipe Laurent tiene que ver con la acusación según la cual el gobierno habría violado sus derechos humanos al reducir en 308 mil euros el monto que recibe anualmente.  

Las acusaciones se dieron a conocer gracias a la filtración de una carta de siete páginas dirigida al primer ministro, Charles Michel. En ella el abogado del príncipe argumenta que las restricciones que impiden los encuentros de Laurent con representantes de estados extranjeros lo condenan al “aislamiento social” y violan el artículo 8 de la convención europea sobre derechos humanos.

La carta también incluye una vieja acusación del príncipe contra su familia. En el pasado, Laurent ha dicho que la realeza de su país se ha puesto en el camino cada vez que intenta conseguir trabajo en lo que su abogado tiene consecuencias en su imagen y su salud.

Antes del impase con el gobierno chino, entre 2008 y 2010, el príncipe también provocó revuelo con sus visitas a Libia para establecer relaciones comerciales con los hijos de Muamma Gaddafi. Lo mismo ocurrió con sus encuentros con el presidente Joseph Kabila, que tiene 16 años en el poder y pocas intenciones de dejarlo o con una visita no autorizada a Sri Lanka, donde mantuvo reuniones con el primer ministro, Ranil Wickremesinghe.

Además de perder su licencia de conducción por exceder el límite de velocidad en Bruselas, el príncipe ha ruborizado a la familia real en otras ocasiones.

 En 2016, Laurent fue obligado a regresarle al estado belga 16 mil euros que habría gastado en cuentas de supermercado, el pago de la educación de sus hijos y sus vacaciones.

El abogado del príncipe también le escribió al primer ministro que, al cuestionar la cantidad de dinero que se destina a los gastos de Laurent, provocó una “gran incertidumbre para el príncipe y su familia, contraria a sus derechos fundamentales” y que, como reparación, el estado debería ofrecer “seguridad social y derechos pensionales” para el príncipe.

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“Mi familia nunca me apoyó”, dijo el príncipe en una entrevista para la televisión pública belga en 2015. “Su error fue rodearse de gente que me deseaba el mal y querían prevenir que trabajara”.

Tras haber alcanzado la independencia frente al Reino Unido de los Países Bajos, en 1830, la familia real belga se convirtió en un factor de cohesión entre las comunidades del país que hablan francés y las que tienen al holandés como lengua materna.