El Gobierno presentó su plan presupuestal para 2019

Programas sociales: la apuesta de López Obrador

El nuevo mandatario mexicano buscará financiar ambiciosos proyectos sociales con los que espera transformar a México de una historia violenta marcada por la desigualdad y la corrupción.

El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador presentó su plan presupuestal para el 2019. / EFE

La histórica victoria del izquierdista Andrés Manuel López Obrador, en las elecciones presidenciales de México, tuvo como telón de fondo la esperanza de una verdadera transformación del país, azotado por la pobreza, la corrupción y la violencia. Este giro político iba de la mano con un cambio en las decisiones económicas del nuevo Gobierno: más gasto social y menos despilfarro público.

Desde el período de transición hasta sus primeras semanas como presidente, AMLO (como se le conoce popularmente al mandatario) ha impulsado el cumplimiento de sus promesas de campaña enfocado en marcar un cuarto momento de cambio en la historia de su país, en el que pueda mejorar la calidad de vida de los 53,4 millones de mexicanos que viven en la pobreza.

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“Consideramos que sin corrupción y con un Gobierno austero podremos sacar a México de la crisis económica, del malestar y la pobreza, de la espiral de inseguridad y violencia que actualmente padece”, afirmaba el mandatario cuando resultó elegido, asegurando que “para ello no haría falta aumentar impuestos ni incrementar la deuda del Estado; bastará con honestidad en el Gobierno y con una reducción del costo de la administración”.

El sábado, el Gobierno de López Obrador entregó al Congreso su propuesta de paquete económico para 2019. El matemático, economista y poeta Carlos Urzúa (quien ahora dirigirá la Secretaría de Hacienda) fue el encargado de calcular cuánto ingresará a las arcas públicas, y en qué y cómo se gastará ese dinero.

“El paquete Económico 2019 refleja el compromiso del Gobierno de México con hacer del presupuesto público una herramienta para el desarrollo económico, la reducción de la pobreza y de las brechas de desigualdad”, informó.

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¿En qué consiste el plan de presupuesto?

El paquete económico, que el Legislativo deberá debatir y aprobar antes de fin de año, prevé un aumento del 6,1 % del gasto público frente al 2018. También contempla una reducción del 4,8 % respecto al año anterior en el rubro de servicios personales y rebajas salariales de los funcionarios del Estado.

Para esto, López Obrador decidió empezar por él mismo, recortando su salario a un 40 % del que ganaba su antecesor, Enrique Peña Nieto. Además, puso en venta el avión presidencial y usará vuelos comerciales para transportarse.

“Es un asunto de justicia social, no de ahorro financiero. Lo que vamos a ahorrar en los salarios de arriba los vamos a gastar en los de abajo”, afirmó Urzúa. Sin embargo, esta propuesta enfrenta resistencia de legisladores de oposición y de representantes del poder Judicial, quienes ya han interpuesto amparos legales ante la Corte Suprema.

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La prioridad del plan presupuestal para el 2019 se centra en la inversión del capital humano y del capital físico. Para lo primero, el Gobierno se enfocará en sus programas bandera desde la campaña: becas y apoyos económicos para que los jóvenes estudien y se capaciten laboralmente, y una pensión universal para adultos mayores.

Se destinarán 44.300 millones de pesos mexicanos para un programa de oportunidades laborales que beneficiaría a 2,6 millones de jóvenes, con el fin de formarlos para que consigan empleo y se alejen de las filas del crimen, contrarrestando así los altos índices de violencia en el país.

En capital físico están la construcción de una refinería, el Tren Maya, el mantenimiento de carreteras federales, hacer nuevos caminos rurales y construir cien nuevas universidades, para lo que se destinarán 30.400 millones de pesos. De ese monto, 6.000 millones se invertirán en la construcción del Tren Maya, proyecto emblemático de AMLO que busca unir a los destinos turísticos más populares de la Península de Yucatán.

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Otros 18.000 millones serán destinados a obras de modernización y rehabilitación de infraestructura aeroportuaria y de conectividad. Y ha garantizado recursos para la reconstrucción pendiente tras el terremoto de 2017 y la construcción de caminos interveredales.

En el aspecto energético, quiere invertir en la empresa estatal, Petróleos Mexicanos (PEMEX), aumentándole su presupuesto en un 14 % para recuperar la producción petrolera. En cuanto a la salud, presentó un programa progresivo (con un presupuesto de 90.000 millones de pesos), con el que busca garantizar atención sanitaria y medicamentos gratuitos a todos los ciudadanos, así como fortalecer la medicina preventiva y considerar estrategias para “el buen morir”.

“Lo que queremos es un sistema de salud en el que los medicamentos y la atención sean gratuitos. Como dicta la Constitución, pero que en los hechos es letra muerta, porque más de la mitad (de la población) no tiene esos servicios”, lamentó el mandatario, quien también señaló que el programa arrancará dando prioridad a quienes no son beneficiarios de alguna institución de salud.

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Además, el nuevo Gobierno ha impulsado una cruzada para no endeudarse más (luego de que el sexenio de su antecesor estuviera marcado por un endeudamiento del 46 % del PIB) y ha prometido un crecimiento del 4 % durante su mandato, una reorganización del gasto corriente del Estado y no aumentar ni crear nuevos impuestos.

Aunque los empresarios, inversionistas y mercados lanzaron las primeras alertas sobre las propuestas económicas del nuevo presidente durante la transición y sus primeros días de mandato, AMLO ha dado pasos de tranquilidad al afirmar que la transición sería “ordenada, para mantener la estabilidad económica y financiera y evitar sobresaltos”, y al acercarse a los grupos empresariales de México.

“La preocupación viene por la forma en la que se pueden tomar decisiones económicas en los próximos años”, afirmó Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA Bancomer, a El País.

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“El ahorro y la redistribución de recursos permitirá alcanzar un déficit cero, sin aumentar el nivel de deuda pública ni crear nuevos impuestos (y tampoco aumentar los ya existentes). Es importante señalar en este sentido que solo la mitad del presupuesto se cubre con los ingresos fiscales, el resto proviene de recursos energéticos y de la renta petrolera”, comenta en contraposición Lucía Converti, investigadora del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), al diario Huffington Post.

Durante los próximos 15 días los legisladores mexicanos deberán estudiar la propuesta que estima un gasto de 5,8 billones de pesos. López Obrador cuenta con la fortuna de que el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), su partido, posee una mayoría suficiente en las Cámaras para respaldarlo.